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A ti Margarita Alonso: hambre de justicia, ejemplo de dignidad

cojeda Miércoles, 09 de Julio de 2014 Tiempo de lectura:

Estimada Margarita:
Te confieso que le he dado mil vueltas a cómo comenzar estas líneas. Son días de muchas muestras de apoyo y afecto, pero me supongo que también de algunas palabras que ya llegarán a tu corazón vacías porque no son nuevas ni son del todo sinceras. Recibe las mías sólo como las que mi capacidad dé de sí para envolver mis sentimientos y pensamientos ante lo que estás haciendo y también lo que hacen contigo.
 
A lo mejor llego al final de estos párrafos y no lo he conseguido, quédate por favor si así fuera, con el ejemplo de gigante humanidad que estás dando que da aún mayor altura a tu lucha y caricaturiza hasta el esperpento a quienes te han obligado a hacerlo.
 
Digo de humanidad Margarita porque pocos, muy pocos, están dispuestos ya en esta sociedad nuestra a llegar al punto de entregar hasta su vida por un ideal, por que venza de verdad la justicia frente a la barbarie, para que lo vital deje al descubierto una vez más la aberrante insensibilidad e incapacidad que campea por todos los niveles de las administraciones que rigen nuestros destinos por imperativo legal.
 
Un día alguien decidió en una mesa en la madrasta España que tu hogar y el de otras cinco mil personas, se convirtieran en el solar necesario para ampliación de un multimillonario negocio, el que AENA y su mentor Estado, han tenido durante más de 40 años, frente a tus Ojos de Garza del alma. Si apenas opciones y mucho de abuso de poder, “en aras del interés general manifestaron” decidieron que tú debías realojar en otro sitio el lugar que habías elegido para vivir, las calles que vieron crecer a los tuyos, el colegio, el local social, los recuerdos de tantos momentos. Si por ellos fuera, no hubiera sido siquiera expropiación. Ya sabes bien cómo se las gastan aquellos con los que durante tantos años te has topado; nunca les vieron como ciudadanos/as sino como un obstáculo, un problema, un expediente, una “tribu” de indígenas a los que podrían ofrecérsele, después de agotar su moral, “espejitos y baratijas” a cambio de su “oro” en forma de inmenso solar.
 
Pero tu humanidad se plantó frente a su usura colonial, su prepotencia enchaquetada, sus rodeos de feriantes. Tu humanidad supo aceptar hasta sus leyes, sus plazos, sus informes, sus desprecios y mala educación; supo mantener esa coherencia, valores y principios que tanto les sorprenden, les enrabietan, les desesperan y al tiempo ponen al descubierto sus propias miserias y vergüenzas y las de quienes desde la política les dan cobijo, cobertura y sustento, llámense canarios o venga de la metrópoli, de ultramar.
 
En ese punto te han puesto y los has puesto. Ellos exigen la bolsa y tú les ofreces la vida. Ellos trafican con su mentira y tú los desnudas con tu verdad. Ellos siguen enredados en sus prácticas de trileros y tú les has metido un envite más que espero no lleves a sus últimas consecuencias.
 
Quince años esperando porque ellos acepten que no pueden robar impunemente lo que es de ustedes. Quince años provocando también con sus dilaciones que tres municipios vean “expropiados” sus planes de desarrollo, planeamiento o futuro a causa de servidumbres. Quince años sin nosotros poder decidir y sin que se decidan. Quince años que nadie indemnizará al final por los tiempos, energías, sueños, oportunidades y derechos perdidos, porque lo que algunos ven es sólo un solar desde el que algún día seguir expoliando la riqueza que esta tierra nuestra da.
 
Estimada Margarita, tienes todo mi respeto, reconocimiento y admiración por tu ejemplo, tu tenacidad, tu coherencia y sobre todo por mantener en tu sangre esa misma dignidad que hace siglos otras canarias y canarios supieron mantener enfrentándose a aquellos otros abusadores y piratas españoles que también quisieron entrar por Gando.
 
Espero que tu hambre de justicia acabé en victoria y con ella la de tu barrio y esta sociedad.
 
Un fuerte abrazo.
 
José Carlos Martín es sociólogo.
 
 
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