Parece que fueron hace un mundo, pero solo han pasado seis semanas desde que el 25 de mayo se celebraran las Elecciones al Parlamento Europeo. En tan sólo seis semanas, el mapa político de España se ha agitado de tal forma que parece que estamos en un país distinto.
Juan Carlos I de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, Rey de España hasta el pasado día 19 de junio, llevaba en el cargo desde el 22 de noviembre de 1975, a raíz de las abdicaciones de la reina Beatriz de Dinamarca y del rey Alberto II de Bélgica, en 2013, manifestó su deseo de permanecer al frente de la institución monárquica y no abdicar, pese a su 'mala salud de hierro'.
El artículo 56.3 de la Constitución Española establece que “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”; por lo tanto, frente a las demandas de paternidad que contra el ex monarca han presentado Albert Solá e Ingrid Sartiau, no habrían prosperado si don Juan Carlos continuara siendo el Rey hasta su fallecimiento. Ahora, pese al aforamiento exprés del anterior monarca, aprobado a las prisas y corriendo con los únicos votos del PP, esas demandas de paternidad se podrán tramitar contra don Juan Carlos ante el Tribunal Supremo. Por tanto, no abdicó por saber que estaba siendo demandado por paternidad extramatrimonial.
Don Juan Carlos de Borbón se casó con doña Sofía de Grecia el 14 de mayo de 1962, por tanto, llevan casados desde hace 52 años.
El primero de los demandantes, Albert Solá, tiene actualmente 56 años, por tanto, fue engendrado años antes de que don Juan Carlos conociera a doña Sofía en junio de 1961 se casaran un año más tarde.
Peor para la imagen de don Juan Carlos es el caso de Ingrid Sartiau, que nació en el año 1966. Es más joven que Elena de Borbón, que nació el 20 de diciembre de 1963 y que Cristina de Borbón, que nació el 13 de junio de 1965.
Los analistas dicen que en la decisión de don Juan Carlos ha pesado: 1) la situación judicial de Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina; 2) el deterioro de su imagen tras el accidente en Bostwana cazando elefantes y la aparición en escena de Corinna; 3) la profunda crisis económica que vive el país; 4) la cuestión de Catalunya, en la que se vio relegado por el Gobierno, ya que él hubiera querido intervenir en esa delicada cuestión, pero se encontró con que Rajoy no le habría dejado, y 5) los últimos resultados electorales, tras el 25 de mayo, con la ruptura del bipartidismo y el ascenso de Podemos, muy crítico con la actual situación económica e institucional.
Por tanto, todos los hechos anteriores ya se sabían y el Rey no abdicaba. La puntilla parece que se la dio la aparición de Podemos en el mapa político español.
Dentro de las filas del PSOE, la situación era crítica con el liderazgo de Rubalcaba, porque la caída en la intención de votos que sufría constantemente el PP y el Gobierno en las distintas encuestas que se han venido publicando, no la aprovechaba el PSOE, que también seguía en caída libre. Pero esa situación no parecía suficiente para que se adelantara el calendario electoral interno para renovar las estructuras orgánicas de los socialistas. Sus cabezas visibles habían pospuesto esa decisión para el próximo otoño.
Los resultados de Podemos en las Elecciones al Parlamento Europeo trastocó todos esos planes y obligó al PSOE a abrir el proceso de sustitución de Rubalcaba, que dimitió tras los malos resultados de los socialistas.
A las Elecciones Europeas de presentaron partidos nuevos, entre otros, Vox (liderado por Alejo Vidal-Cuadras, ex PP), Movimiento RED (liderado por el juez Elpido José Silva), Partido X (liderado por el italo-francés Hervé Falciani), EQUO, dentro de la candidatura de Primavera Europea, y Podemos (liderado por Pablo Iglesias).
De todos estos nuevos partidos el que ha metido el miedo en el cuerpo a los partidos tradicionales, PP y PSOE, y también a IU y UPyD, es Podemos.
No se entiende ese miedo a Podemos, porque no tiene alcaldes ni concejales, no tiene presidentes ni consejeros de Cabildos Insulares o de Diputaciones, no tiene presidentes ni consejeros de Gobiernos Autonómicos. En resumen, Podemos no tiene poder real en la instituciones.
En el Parlamento Europeo, formado por 766 eurodiputados, podemos sólo cuenta con cinco, que representan un 0,65%. No llega ni al 1%. Entre los 54 eurodiputados españoles, los cinco de Podemos representan poco más del 9%.
Desde el 25 de mayo no pasa ni un solo día en el que Podemos no ocupe las portadas de los medios de prensa, sean escritos o digitales, o que sea el protagonista de los debates de radios y televisiones.
Ese miedo a Podemos ha conseguido unir a personajes como Felipe González (ex presidente del Gobierno y ex secretario general del PSOE), Esperanza Aguirre (ex presidenta de la Comunidad de Madrid), Dolores de Cospedal (secretaria general del PP y presidenta de Castilla La Mancha), Josep Oliu (presidente del Banco Sabadell, que propone crear un “Podemos de derechas”), y un largo etcétera de PePeros; así como a periódicos como ABC, La Razón, El Mundo e, incluso, El País y toda la “casta” de los periodistas de derechas que aparecen habitualmente en los debates de radios y televisión. No se queda atrás ni Bertín Osborne, presentador de TV y heredero del imperio vitivinícola de los Osbornes.
¿A qué se debe tanto miedo a Podemos?. La respuesta está muy clara: ven que el apoyo ciudadano a Podemos crece día a día y saben que, en futuras elecciones, los privilegios y prebendas de esa “casta” tienen los días contados.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.
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