Después de que un amigo de Ingenio me contara que aún continuaba plantando caña dulce -caña de azúcar- y que, además de utilizarla para su propio negocio, también vendía parte de su producción a la "Fábrica del Ron de Arucas", como si un ensueño se tratara, por mi mente pasaron recuerdos y conocimientos relacionados con el cultivo de la caña de azúcar.
Conocimientos de que fue la primera actividad agrícola e industrial tras "El Repartimiento" de la Isla. El conocimiento de la forma en que esta tierra fue descuartizada y entregada a los conquistadores. A los Palenzuela, A los Bachicao, el Capitán Rosales, al mismo Pedro de Vera...
Al socaire de sus plantaciones se tejieron intrigas y denuncias a los reyes de castellanos y al Santo Oficio. Sobre todo, denuncias a los conversos que poseían grandes fortunas por seguir practicando el culto judío: Gonzalo del Burgo, Bartolomé Páez...
Debido a su cultivo, al de la caña de azúcar, se talaron nuestros bosques con el objetivo de aumentar los terrenos para cultivarla, o para obtener la leña necesaria para hacer funcionar los trapiches donde se elaboraba el azúcar.
Se levantaron conventos y ermitas, como el convento de Los Dominicos en Afurgad, la ermita de San Andrés que, en Layraga, construyó el converso Bartolomé Páez; la de Nuestra Señora de Guadalupe, en el barranco de Aumastel, cerca de Afurgad, mandada a levantar por Alonso De la Barrera con el objetivo de reconfortar espiritualmente a los esclavos que trabajaban en sus plantaciones ¡Qué ironía, el azúcar que tanto endulzó las mesas europeas, cuántas amarguras produjo entre los esclavos que morían trabajando en las plantaciones de caña!
La caña mandó a construir acequias, heredades y molinos hidráulicos para obtener la harina necesaria para abastecer de pan a sus braceros.
Luego, mis recuerdos infantiles en Buenlugar -un barrio de Firgas- viendo como los viejos camiones que, desde Moya y renqueantes, escalaban la carretera que sube de Azuaje cargados con haces caña con destino a la fábrica de ron de Arucas, y que los chiquillos aprovechábamos para intentar hacernos con algunas de ellas.
El desagradable olor que salía de la fábrica de ron cuando el coche de hora, que nos transportaba de Firgas a Arucas, pasaba junto a sus instalaciones.
Conocimientos y recuerdos de un cultivo que va unido al inicio de la historia escrita de esta tierra.
José Juan Sosa Rodríguez es psicólogo y vecino de Telde.
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