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Bien, de acuerdo. PeroÂ… ¿qué república?

Cristina Jueves, 12 de Junio de 2014 Tiempo de lectura:

Aunque la discusión no debe, no puede centrarse exclusivamente en monarquía o república, anda una parte de nuestra sociedad interesada en tal cuestión. Para unos –incluido el antagónico republicanismo monárquico del PSOE oficial- la cuestión está clara: por decreto constitucional de 1978 “la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria” (Título preliminar). Para otros podría servir como punto de partida el también “Título preliminar” de la Constitución de la República Española de 1931 (“España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia”).
 
Los primeros consideran, por tanto, que la abdicación de don Juan Carlos de Borbón y la proclamación de su hijo como Jefe del Estado forman parte del sistema constitucional, que así lo prevé. (Aunque es preciso matizar una cuestión lingüística: de la misma manera que beatificar no significa lo mismo que canonizar o santificar, el señor Borbón y Grecia no será entronizado o coronado, en cuanto que ni se le sienta físicamente en el trono ni, por supuesto, se le colocará una corona en su cabeza. Por tanto, las Cortes Generales actuales lo proclamarán rey, tal como dicta el artículo 61.1.: “El Rey, al ser proclamado ante…”.)
  
Los segundos estiman que nada humano es inamovible. Por tanto, la situación actual exige cambios, pues con la abdicación del señor Borbón y Borbón se cierra un ciclo: no se puede heredar una jefatura de Estado, por ejemplo. Y de la misma manera que ya se rompió la alternancia bipartidista PSOE-PP porque la sociedad ha evolucionado en mentalidades, preparación y concienciación política, parte de aquella reclama un referéndum para decidir sobre otra estructuración política del país, aunque sospecho que la segunda forma de organización –la republicana- no ha sido todavía intelectualmente madurada, asentada en sólidas bases definidoras de cómo sería la tal República, pues no consiste la cosa solo en dar de baja a la monarquía. Dicho de otra manera, qué Constitución se le ofrecería al pueblo para su refrendo (o rechazo, claro).
 
Porque esa hipotética III República, ¿sería defendida previamente por los monárquicos psocialistas oficiales, tan puntillosos con la norma constitucional actual excepto cuando se trata de la reducción drástica e inhumana del gasto público (sanidad, educación, desajustes sociales…) para satisfacción del Banco Central Europeo y las políticas conservadoras de la señora Merkel? ¿Tendría jefe de Estado y jefe de Gobierno? ¿Serían estos criminalmente responsables si no cumplieran con sus responsabilidades constitucionales? ¿Los eligen las Cortes o el pueblo? ¿Limitarían sus mandatos? ¿Mantendrían sus señorías todos los privilegios actuales, muchos de ellos ajenos a su función pública? Ferrocarriles, carreteras, aeropuertos… ¿Serán del Estado o podrán privatizarse?¿Cuáles serían las relaciones con la Europa que tiene hipotecado al país? ¿Y sus políticas económicas, sociales, educativas? ¿Y el trato con la Iglesia? ¿Qué pasaría con las bases norteamericanas asentadas en la geografía española? Con Cataluña, ¿habría referéndum? ¿Cómo combatiría el paro? ¿Qué política llevaría con los desahucios? ¿Crearía ágiles y rigurosos juzgados especializados en corruptelas? ¿Separaría los poderes judicial y legislativo? Los altos cargos en judicatura y fiscalía, ¿serían elegidos por sus miembros? ¿Seguiría España en la OTAN? ¿Pagaría solo la enseñanza oficial? 
 
Se trataría, en fin, no de votar con el corazón entre monarquía o república –muy arraigada la primera por su populismo en una gran parte de la población, es indiscutible-, sino en saber antes del hipotético referéndum qué República se le ofrece al ciudadano. La derecha no dará el paso. La izquierda, ya ven, fraccionada, incluso con espacios vacíos en las manifestaciones entre una fracción y otra (variantes del Partido Comunista, por ejemplo) para que no se les considere como iguales. ¿Se pondrían de acuerdo IU, Podemos, Esquerra Republicana… con Convergencia i Unió, Partido Nacionalista Vasco, Bloque Nacionalista Gallego, CoATIción Canaria…? ¿Cuáles serían los puntos de coincidencia que no se limiten a uno, monarquía o república?
 
Bien es cierto, en efecto, que la sociedad se está empezando a movilizar, aunque la experiencia demuestra que tras ligeras marejadas vienen largas temporadas de calma chicha, de mansedumbres y relajaciones. Pero se trata de un tema que está empezando a calar –sin grandes empujes, al golpito- en determinados sectores sociales, aunque para otros muy numerosos nada se debe tocar para que no caigamos en la posibilidad de que vaya a peor la mejoría. Y algo deben saber Gobierno y monarquía en cuanto que siguen manejando el dinero público como si se tratara de un país privatizado como los de aquellos grandes amigos del Oriente con monarquías medievalizadas que condenan a muerte, flagelan a las mujeres, cortan las manos y prohíben hasta pensamientos liberalizadores.
 
Así, por ejemplo, y aunque parece que es un bulo para cabrear al ciudadano, leo que la próxima princesa de Asturias empezará a cobrar ocho mil euros mensuales por ser hija de quien es. (Pero sí es absolutamente cierto que si ahora tuviera dieciocho años empezaría a recibir casi trescientos mil euros anuales, los que recibe su padre como tal príncipe.) Y a partir del día 19 las nóminas paternas ascenderán a cuatrocientos veinticuatro mil euros. A los que es preciso añadir las pagas de jubilados que les quedarán a sus abuelos, con cuatrocientos cincuenta mil euros anuales hasta la fecha.
  
Se trata, en efecto, estimado lector, de unos presupuestos “bajo criterios de austeridad” (salta a la vista), como ironiza La Zarzuela. Y cuando la heredera reclame su independencia, habrá que sumar otro palacio a los dos ya existentes. ¿Quién cubrirá los gastos? Es, sin duda, desfachatez, desvergüenza, frescura. Pero no olvidemos que el dinero sale de los Presupuestos Generales. Y que estos, hasta el último céntimo, los aprueban las Cortes Constituyentes, es decir, representantes del pueblo. ¿Contaría la III República con tan dadivosas señorías?
 
Nicolás Guerra Aguiar es catedrático y escritor.
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