Como es bien sabido y padecido, las leyes que gobiernan nuestras vidas en general son aprobadas en los Parlamentos Nacionales o Autonómicos, según la materia y las competencias sobre lo que se pretenda regular. Se aprueban siguiendo el método democrático de contar los votos de sus señorías.
Pero eso, a mi entender, sólo le da forma o apariencia de legalidad a lo que muchas veces no es más que la defensa de intereses de grupos de presión o de camarillas políticas, ajenas al interés general y a un mínimo de respeto por las libertades individuales y, también con frecuencia, al sentido común, ese gran ausente del debate político sectario.
Como ahora “tocan” elecciones europeas, al decir de Pujol, vienen a cuanto dos ejemplos de lo que, a mi entender, es un disparate y un engaño electoral, por más que estén bendecidos por la legislación que los propios interesados se han fabricado para perpetrar liberticidios. Uno es la papeleta distribuida en Canarias de Coalición por Europa y otro es la pataleta que se ha cogido la UPyD con respecto a la campaña ministerial institucional.
En España la Ley Orgánica de Régimen Electoral General (LOREG), establece el más que discutido y discutible principio de que las listas electorales son cerradas y bloqueadas, debiendo constar, en pura lógica legislativa que no otra cosa, los nombres de todos los candidatos que el partido, coalición o agrupación de electores presenta en esa circunscripción electoral. En esta ocasión 54 nombres para toda España, por ser circunscripción única sin que la ley española haya regulado la división del territorio nacional en autonomías.
Pero como a los liberticidios y engaños se les llama “atender sensibilidades”, como ahora se dice de las pretensiones nacionalistas, la LOREG de marras permite en las elecciones europeas, que las candidaturas donde se incluyan partidos de ámbito autonómico podrán cambiar su denominación, sigla y símbolo en su propio territorio y que sólo aparezcan los nombres de los candidatos y suplentes miembros de los partidos o de sus organizaciones territoriales, con ámbito de actuación estatutariamente delimitado a esa comunidad.
Por eso, resulta evidente el deseo intencionado de ocultar a los que elijan la papeleta con el logo de Coalición Canaria con tan sólo siete nombres impresos, que los tres primeros de la lista completa pertenecen a CIU y al PNV. Es decir, que cuando un votante introduzca en la urna esta papeleta, en realidad estará también y principalmente votando a personas que no figuran en la lista impresa y que no tendría por qué conocer. Como sarcasmo adicional, cabría destacar que esas otras formaciones han apoyado expresamente con su voto las prospecciones petrolíferas a las que con tanta vehemencia, al menos electoralera, se opone CC. Sería interesante saber cómo calificaría uno de esos diputados la etiqueta de un producto alimentario que ocultara que contiene, por ejemplo, tal cantidad de grasas para no perjudicar su venta. Pues esto es, salvando la distancia entre el fraude y la picaresca, una verdadera trampa caza votos para ciudadanos desinformados, que son muchos, tal vez demasiados.
UPyD acusa al Gobierno de España de no difundir la campaña institucional de la UE instando a los ciudadanos a votar, para combatir la alta abstención vaticinada. Rosa Díez seguro que no desconoce que nuestro país es el único de la UE donde están prohibidas las campañas institucionales que inciten al voto al entender sus señorías, cuando aprobaron la LOREG, que “la abstención es una opción tan legítima como el ejercicio del derecho al sufragio”. ¿O no?
José Francisco Fernández Belda es ingeniero industrial y graduado social.
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