Estamos asistiendo a una campaña electoral para las elecciones al Parlamento Europeo donde, desde algunos sectores, se está animando a la abstención o al voto en blanco. Independientemente de la legitimidad de la opción, no está de más recordar la normativa electoral al respecto que establece, específicamente, que únicamente se tendrán en cuenta los votos válidos.
Por tanto, la abstención y el voto nulo, lejos de convertirse en un arma para la expresión del descontento, supone reducir el porcentaje de votos válidos a favor de los partidos políticos mayoritarios y convirtiendo, de hecho, las elecciones en una celebración del bipartidismo.
Los canarios nos jugamos mucho en estas elecciones europeas. La representación política en la Unión Europea no sirve para obtener subvenciones y fondos que tendrán un destino más o menos acertado. Para eso no está la Unión Europea ni el tratado en el que se encuadra Canarias.
Dentro de las bases de aplicación actual del Régimen Económico y Fiscal de Canarias muchas de sus disposiciones tienen un carácter temporal y transitorio (como el AIEM) y otras están vigentes en formato de prórroga como el propio REF y la ZEC hasta el 31 de diciembre de este año. Por tanto, nos encontramos, ahora, en un momento crucial que supone la antesala al mayor cambio de fiscalidad y normativa económica de Canarias en toda su historia y que tomará forma en julio del presente año.
También hemos asistido a los reiterados ataques por parte del ejecutivo español a las energías renovables y a la promoción del tradicional conglomerado energético que beneficia, en la práctica, a un cártel empresarial y cuyas consecuencias perjudican, sobre todo, a Canarias; precisamente por su dependencia en este sector y por las continuas dificultades de establecer un plan efectivo para el mayor desarrollo de las renovables en nuestro territorio.
Padecemos, además, un sistema normativo que al tiempo que reconoce a Canarias como región ultraperiférica en atención a su situación geográfica, establece un sistema de importaciones y exportaciones que penaliza la actividad de la pequeña y mediana empresa.
Y, en la misma línea, observamos el despliegue, cada vez con menos empuje, de planes económicos para el impulso del empleo y de las empresas en Canarias que no se adaptan a la realidad que vivimos y dejan fuera de toda consideración la formación real aplicada al mercado actual de trabajo y el hecho singular del formato de empresa más numeroso en Canarias, la micropyme.
Son cuestiones de extrema importancia que nos afectan directamente y que deben ser tratadas adecuadamente porque de ello depende el futuro de las islas.
Es cierto que cunde el desánimo y que las propuestas políticas no hacen otra cosa que incidir en la apatía pero, por eso mismo, debemos tomar una decisión trascendental. ¿Vamos a hacer algo al respecto?
Le pido, por su futuro, por el de su familia, por el de todos, que lo considere. Le pido que tome algo de tiempo y estudie las propuestas políticas y vote en conciencia. Le pido, aunque ninguna propuesta le convenza, que aún así vote a una opción porque ahora, más que nunca, Canarias debe contar con representación en la Unión Europea porque lo que se va a tratar en la legislatura que viene es, nada más y nada menos, que nuestro futuro.
Por último quiero hacer una reflexión personal. Siendo consciente de la importancia de estas elecciones me pregunto quiénes van a poder representar mejor los intereses de Canarias en Europa. Por eso, por mi parte, porque estoy convencido de ello, le pido el voto para Coalición Canaria – Partido Nacionalista Canario.
Víctor Manuel Rodríguez Romero es coordinador de Coalición Canaria de Telde.
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