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José Manuel Espiño con el libro, este miércoles en El Casino (Foto TA) José Manuel Espiño con el libro, este miércoles en El Casino (Foto TA)

Espiño: "KA I AK es una sincera invitación al descubrimiento de la cara oculta de la isla"

El profesor y ecologista presenta su cuarta novela editada por Turcón, que ya está a la venta en Telde y la capital grancanaria

Cristina Miércoles, 18 de Marzo de 2015 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- El profesor José Manuel Espiño presentó este miércoles a los medios de comunicación su último libro KA I AK. Una isla, una piragua y unas botas de montaña. Se trata, según el autor, de una novela que es una sincera invitación al descubrimiento de la cara oculta de la isla. El volumen está editado por el colectivo ecologista Turcón, y se han impreso un total de 300 ejemplares, a cargo de la imprenta Tegrarte. Ya está a la venta en Telde y en Las Palmas de Gran Canaria.

 

El trabajo del también profesor se dará a conocer este jueves, a partir de las 20.00 horas, en un acto que tendrá lugar en la Casa-Museo León y Castillo y su anfitrión será el cronista de Telde y director de la institución, Antonio María González Padrón.

 

Según el escritor, el libro invita a descubrir Gran Canaria, aquella que, bella e impresionante, a gran parte de la población nunca le coge de camino, pues vive en un mundo tan antropizado que necesita de la orientación y planeamiento espacial de su especie para sentirse cómoda y segura, relajada y satisfecha. No es casual el hecho de que los centros comerciales atraigan más personas en su tiempo de ocio que un paseo por el campo, una ruta en bicicleta o una vuelta por la montaña, sostiene.

 

La trama se vertebra alrededor de dos personas que en su interior sienten la llamada de lo desconocido, la búsqueda de espacios donde ahondar en sus identidades. Inician así un periplo, tras un movimiento perpetuo y natural: el círculo de la isla como circuito sin principio ni fin.  Albenes se escudará en el esfuerzo de sus brazos, en un acto reflejo de paleo que llevará a sentirse identificado con el espíritu de los inuits y con término que da título a esta publicación KA I AK (hombre-piragua).

 

Eva, por su parte, centra su búsqueda sobre unas botas de montaña que, firmes y bien sujetas, le orientan y conducen por espacios muertos y espacios vivos, paseos enlosetados y veredas llenas de vida. Y es así como su cuerpo va recuperando identidad y armonía tras cada pisada. Lomas, laderas, fugas, valles, barrancos, caideros, cimas, degolladas descubren las vías que permitirán al lector circunvalar la isla de Gran Canaria.

 

Senderismo y piragüismo

El escenario donde transcurre la novela goza de un carisma especial para los amantes de ambos deportes: senderismo y piragüismo. Se trata del litoral grancanario. El periplo que inician los personajes, lleva a Albenes a circunvalar la isla y a Eva a encontrar la paz y sosiego que pretende, caminando. Espacios carismáticos son sus lugares de pernocta. La playa de San Cristóbal, la playa de Montaña Arena, las playas de Guguy, las cuevas fósiles de Punta de las Arenas o la desembocadura del barranco de El Río, son lugares de encuentro y de partida. Encuentro con personajes que dibujan nuevos trazos en sus vidas, diferentes, arriesgados tal vez, siempre optimistas. Partida porque siempre está presente el objetivo trazado, la finalidad del periplo que no es otro que continuar la senda, proseguir la navegación, reencontrarse.

 

El autor, culpable de una debilidad gastronómica que le lleva a incorporar en cada una de sus noveles algún plato ancestral, disfruta de los valores de la cocina tradicional canaria, la que aún prepara la gente del campo y de la mar con pocos ingredientes, excelente intuición y el tiempo necesario.

 

Así la presenta en Tasarte y en San Cristóbal, en Guguy y en Punta de las Arenas. Sin la parafernalia de un arsenal de cacharros y utensilios de cocina, la ropa vieja de pulpo de Tasarte, el caldo de pescado del viejo Zacarías, las viejas, las samas fritas y el mojo verde de Luz Marina o la caldereta de pescado y el vino de la tierra de mamá Lola en Guguy, son guiños indiscutibles a una cocina que no de sebe perder pues es insuperable en aromas y sabores, imágenes y textura, cariño y dedicación, explica Espiño.

 

La novela recupera el poder de la decisión, el inconformismo como bandera y el esfuerzo como valor. Las necesidades materiales de Eva no van mucho más allá de unas botas y una mochila. En el caso de Albenes, una piragua y una pala. Tras la firmeza en la decisión, surge el camino.

 

¿Y las suyas? Si es de los que aún creen que la isla es algo más que una sucesión inacabable de hoteles y apartamentos. Si aún cree que hay espacios vírgenes donde la naturaleza se nos presenta salvaje y se puede escuchar el silencio, entonces, KA I AK. Una isla, una piragua y unas botas de montaña, es su novela, o al menos, la disculpa perfecta para acompañarnos en una presentación que será una senda, un camino definido por espacios increíbles, una ruta navegable entre tortugas, mantas, tiburones y delfines, sostiene el autor.

 

El libro es una reflexión sobre las dos caras de una misma Isla. Se trata de observar con todos los sentidos, de aprender a interpretar los estímulos recibidos, desde los tópicos sensoriales: visuales, táctiles, auditivos, olfativos, gustativos, hasta las señales de alerta donde el instinto de supervivencia cobra especial relevancia. Es entonces cuando, en una parte de la Isla, la naturaleza nos sorprende con su belleza, prudencia y grandiosidad y, en la otra parte, la “otra isla” con su registro de estética adultera, carente de armonía y de sensaciones placenteras más allá de las discutibles, acompañadas siempre de ruido.

 

Espiño apunta que es el ying y el yang, la cara y  cruz de una moneda, del espacio interpretado, bien por el equilibrio ecológico de una naturaleza sin alterar, bien por la actuación humana donde su interpretación del equilibrio viene de la mano de construcciones por doquier, espacios recreados, una costa artificiosa y manipulada y por ruidos y sonidos artificiales provocados por una imparable avance tecnológico que suple, queramos o no, el verdadero sentido de la vida. 

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