TELDEACTUALIDAD
Telde.- El colectivo teldense Turcón, junto a otras entidades, colaboran en el nuevo libro escrito por Jaime González Gonzálvez con el título Simón Benítez Padilla. Maestro de presas. La obra hace un repaso de extensa labor de este hombre como proyectista de grandes presas de embalse entre los años 1929 y 1932 en Canarias.
Simón Benítez Padilla (1890-1976) dijo “el canario ha de esforzarse en cultivar su jardín, aunque este no sea el de las Hespérides”. La última frase de su libro Gran Canaria y sus obras hidráulicas (1959) es la expresión del maestro para vincular a todas las obras hidráulicas construidas en Gran Canaria (estanques/depósitos, presas de embalse, canales, tuberías, galerías, pozos, etc.) con los jardines fabricados con esfuerzo, tesón y fe en las costas y barrancos de la isla, señala González.
En las verdes décadas de 1950 y 1960, durante la gran batalla del agua, el Norte de Gran Canaria se convirtió en un extenso jardín de muros de piedra seca, tierras de cultivo y miles de obras hidráulicas. Fue un gigantesco trabajo de la iniciativa privada que causó admiración a propios y extraños. Un paisaje etnohistórico singular, único e irrepetible. En el Sur la historia fue diferente, aunque también allí se construyeron muchos pozos y estanques, largos canales y tuberías, y las grandes presas de embalse de Majada Alta, Ayagaures, Chira, Soria, etc. Obras hidráulicas para poder vivir de la tierra en los grandes barrancos del Sur, y poder regar los vastos campos productivos de la costa de Tirajana. Lo ejecutado fue un trabajo de particulares, comunidades, heredades y Cabildo Insular, explica el escritor en la obra.
“Pero la magnífica frase final de Simón Benítez Padilla se comprende mejor si tenemos en cuenta que él también se esforzó en fabricar dos bellos jardines junto a dos grandes presas. Suya fue la idea en 1945 del terreno de cultivo que hay delante del estribo derecho de la Presa de Ayagaures. Un cercado o campo de ensayo de cultivos, tal y como él lo definió, que fue rellenado con los escombros y el material sobrante de la excavación de los cimientos de un estribo construido sobre un cauce fósil. Con la Presa de Chira hizo lo mismo en las décadas de 1950 y 1960, aunque el jardín de Chira junto al Chalet tiene una extensión mayor que el de Ayagaures: 1 Ha”, sostiene.
El calificativo maestro de presas que ahora le se otorga a Simón Benítez Padilla tiene su concepción y nacimiento en la observación y análisis de su extensa labor como proyectista de grandes presas de embalse entre los años 1929 y 1932. Así como de su “labor titánica” como el gran capitán del Cabildo Insular de Gran Canaria durante los años más difíciles de la batalla del agua. “Gracias a su intensa labor por Gran Canaria sabemos que muchas de nuestras obras hidráulicas de captación, almacenamiento y transvase de agua son construcciones notables de gran interés cultural”, apunta Jaime González.
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