Además de graves y cuantiosos daños, el temporal de lluvia que vapuleó especialmente al municipio el pasado jueves y viernes también dejó imágenes curiosas e insólitas. Como la barrera que Manuel Santana Martín, dueño de un negocio del Callejón del Castillo, dispuso formada por impresoras y ordenadores para frenar el agua que entraba en su local. Los sacos de arena no alcanzaron para cubrir el ancho de la puerta y no le quedó más remedio que recurrir a estos dispositivos electrónicos.
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