TELDEACTUALIDAD
Telde.- Yeray Santana Falcón, vecino de Telde y doctorando en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ofrece una nueva entrega de su colaboración científica en TELDEACTUALIDAD. En esta ocasión, trata sobre las aguilillas.
La aguillilla
Yeray Santana Falcón
Quizás no me crean, al fin y al cabo, a mí mismo me cuesta algo creerlo, pero el otro día fui atacado por una águila ratonera -también se le llama aguililla en algunas partes-. Paseaba cerca de San Mateo (ya saben que me gustan las caminatas), justamente en un camino poco transitado que une el cruce de Montañón con el barrio de Valsequillo de Tenteniguada, cuando un aguililla pasó muy cerca volando raso. Mi primera impresión fue la de flipar, perdonen el vocablo pero no es tan frecuente ver una rapaz volando tan de cerca, y disfrutar del momento. Sin embargo, y para mi sorpresa, más que un regalo, el ave nos estaba avisando que no continuásemos nuestro camino pues seguramente su nido estaba cerca. Un segundo vuelo raso acompañado de varios graznidos de aviso precedieron a otro aviso, cada vez más próximo, en el que ya me convencí (a veces soy bastante temerario con los animales) de que no quería alegrarnos el día, sino más bien darnos un buen picotazo.
Bajamos cada vez más rápido intentando pasar cerca de los arbustos para que no pudiera darnos, y dándonos aún más prisa en las zonas descubiertas para no darle oportunidad. Pero su astucia fue mayor que nuestro ingenio, y nos sorprendió incautos en una zona cubierta de arbustos, pasando a pocos centímetros de nuestras cabezas. Por suerte, no quiso darnos en ese vuelo y estuvimos más atentos desde entonces. Conseguimos cruzar el barranco, no sin antes prestar mucha atención a nuestro amigo oteando el cielo y “despedirnos” de él en la distancia con cierta mezcla de alivio por no haber recibido un picotazo y alegría por haberlo visto tan de cerca.
Obviamente no me lo tomé como un aviso para que escribiera sobre él, pero creo que hizo un buen papel como para salir de protagonista en este escrito.
A primera vista, y si lo comparamos con otros lugares, la fauna de Canarias parece pequeña. No tenemos un gran depredador ni animales de mucho tamaño que la hagan tan impresionante pero sí que tenemos una riqueza destacable en cuanto a variedad. De las islas, como saben, destacan los reptiles y las aves principalmente, aunque también existen mamíferos terrestres, principalmente aquellos para un uso humano, ya sean ganado, animales usados como mascotas, equinos, conejos, etc.
Los reptiles podrían considerarse como los vertebrados más conocidos de las islas. Principalmente, el llamado lagarto gigante de El Hierro, goza de gran popularidad no sólo por su nombre sino gracias al trabajo realizado en su conservación, puesto que se le considera una especie en peligro. Sus individuos, que pueden llegar a los 60 cm, se encuentran bastante coartados a pequeñas zonas pedregosas de la isla, de la cual son especie endémica. Además de su tamaño, y de su color oscuro, sobresale el hecho de que, a pesar de tener un crecimiento lento, pueden llegar a vivir hasta ¡20 años!
Por supuesto, y aunque el anterior es conocido por su tamaño, en el resto de las islas existen otros reptiles igualmente comparables. Regresando a nuestra isla, el lagarto gigante de Gran Canaria es, realmente, el mayor reptil de las islas y, pecando un poco de campanilista, podríamos decir que también el más impresionante. Estos lagartos (Gallotia sthelini) llegan a alcanzar la nada desdeñable cifra de 80 cm de longitud, siendo los machos, con su enorme cabeza los que llaman más la atención. También se pueden ver en alguna zona de Tenerife y La Palma, aunque son endémicos de la isla canariona. Aunque son cazados por cuervos y búhos, se distribuye en toda la isla y creo que todos hemos visto bonitos ejemplares escondiéndose rápidamente en los arbustos ante nuestra presencia.
Otros reptiles, como perenquenes y lisas, muchas de ellas especies endémicas, conforman un “plantel” bastante interesante de estos individuos en las islas. Pero no sólo ellos conforman la lista de vertebrados canarios, también las aves ocupan un lugar destacado. No soy ornitólogo ni por dedicación ni por afición, pero ni siéndolo sería capaz de hacer un buen resumen de todas las aves que pasan por las islas pues la cantidad es mucho mayor de lo que uno pueda imaginar. Desde aves marinas como gaviotas, petreles, pardelas, paiños; rapaces como mi fiel “compañera” la aguililla, cernícalos, halcones, el famoso guirre de fuerteventura...hasta pequeños pajarillos de diversos colores como el jilguero (aprovecho aquí para recomendar el genial libro de Donna Tartt; de lo mejor que he leído nunca), el pinzón -entre ellos el precioso pinzón azul, endémico de las islas, que estuvo en peligro de extinción-, o el por supuestísimo pájaro canario. Como ven, la lista es infinita; sólo recomiendo estar bastante atento al cielo, a los ruidos cuando vamos de paso por el monte, a los árboles, y la orilla de las playas, para descubrir un pequeño universo de colores y sonidos.
En cuanto a los más cercanos, los mamíferos, la diversidad es menor, aunque no por ello dejan de ser relevante su presencia en el archipiélago. Los más importantes, por ser endémicos, son la musaraña canaria (sí, yo tampoco la conocía) que habita en las islas orientales, y el murciélago orejudo que habita principalmente en Tenerife. También existe una recién descubierta musaraña de osorio en nuestra isla, y el archiconocido y deseado perro presa canario; un majestuoso can de 50 kg o más símbolo de la isla de Gran Canaria que impone y apasiona a partes iguales con su impactante aspecto.
Por supuesto, nuestra riqueza faunística no se reduce a lo terrestre y en la mar tenemos toda una explosión de vida a poco que nos pongamos unas gafas y sepamos dónde mirar. Bucear en zonas como Cabrón o Mogán son una experiencia que recomiendo encarecidamente sobretodo si se tiene la suerte de ver alguna especie de tiburón (en especial en las épocas donde la temperatura de la mar aumenta). También es posible disfrutar de las especies marinas navegando cerca de costa; no es que sea un experto y rudo marinero (aunque por supuesto tengo gorro marinero), pero he tenido la suerte de navegar bastante y es muy frecuente encontrarse con delfines, calderones, y hasta algunos cetáceos más grandes o hasta marrajos. Si tienen la oportunidad no dejen de aprovecharla.
No quiero despedirme sin antes retomar un momento el suceso del aguililla. Al parecer los ataques por rapaces no son tan insólitos como pensaba; de hecho, si se hace una rápida búsqueda en google se pueden encontrar casos de personas que han sido atacadas. No he encontrado nadie que haya sido atacado en Canarias, más allá de nuestro encuentro, pero en cualquier caso, y por surrealista que parezca, no volveré a cruzar un barranco sin mirar bien hacia el cielo. Ya les digo que si no por el ataque de algún ave, sí porque se pueden llevar una grata sorpresa observando lo que nuestro terreno tiene por ofrecer.
Curiosidad: A veces, en la ciencia también hay anécdotas tan divertidas y extrañas como nuestro pequeño encuentro con la ratonera. Hace pocos meses, unos astrónomos australianos descubrieron una potente señal que atribuyeron a alguna actividad galáctica desconocida. Era un pulso muy fuerte de origen desconocido que seguía un patrón irregular, es decir, que no tenían ni idea del proceso que estaba ocasionando dicha señal, que en el argot astronómico se conoce como peritón. Desgraciadamente para ellos, afortunadamente para esta sección, la señal extraterrestre resultó proceder de un microondas situado en el edificio. Investigando observaron que cuando alguien decidía abrir la puerta del microondas antes de que éste emitiera su pitido algunas ondas escapaban fuera del aparato y eran recibidas por los instrumentos de medida. Nadie reparó en la coincidencia de las señales con la hora del café al parecer; muchas veces la simplicidad es ciega.
Yeray Santana es ciudadano de Telde y doctorando en la Universidad de Las Palmas de GC.

























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