CARMELO PERERA
Al empezar a comentar la actividad de Viviendas Vacacionales, debemos tener en cuenta que no es una actividad reciente. Ya que forma parte de la Historia turiÌstica de nuestras islas (viviendas de propietarios, Siglo XVI).
Con el nuevo Decreto de viviendas Vacacionales, (113/2015) ya se ha dado un gran argumento, a formar parte de una actividad alegal, pase a ser una actividad legal.
El alguÌn momento he leiÌdo y escuchado que el Municipio de Telde, se quiere proclamar como Zona TuriÌstica, y desde mi punto de vista es algo equiÌvoco. Ya que sin serlo es el municipio de Gran canaria con tres Banderas Azules Otorgadas, solo una zona turiÌstica ya segmentada le supera en una. Y como todos sabemos es la U.E. quien las otorga. Lo que deben seguir, es lo que praÌcticamente estaÌn consiguiendo que es crear un Espacio TuriÌstico. Y con ello no dejar que monopolicen su tarea porque todos tenemos claro que el cemento hoy diÌa no va en correlacioÌn a los puestos de trabajo. Crear una zona turiÌstica es binomio de mayores impuestos a dicho municipio que trascenderaÌ en los bolsillos del ciudadano Teldense.
AlguÌn lector que haya tenido la oportunidad de trabajar esporaÌdicamente sabraÌ que los contratos precarios dan lugar a un cliente interno no satisfecho y ello se transmite sin querer en el cliente externo.
Dado es que estaÌ habiendo un “boom” de personas interesadas en dicha actividad, debido al momento de crisis socioeconoÌmica que estaÌ pasando nuestra regioÌn Canaria. Pero no diriÌa nada nuevo, que con el tiempo, como cualquier actividad, se perpetuaraÌn aquellos que se involucren en la actividad, tan corteÌs como es la industria turiÌstica. La uÌnica forma es formaÌndose y en la mayoriÌa de los casos recualificarse porque para bien de nuestra sociedad canaria hay muchas personas preparadas y sobre todo una juventud que estaÌn relegadas del mercado laboral.
Una vez dicho esto, todos sabemos que la industria turiÌstica, a nivel mundial, se encuentra en una periÌodo de profundo progreso, la innovacioÌn en materia tecnoloÌgica y los cambios que se estaÌn produciendo han cambiado los haÌbitos del turismo tradicional. Es por ello que los nuevos administradores con la vuelta de dicha actividad deben tener muy en cuenta que el turista debe pasar a denominarse cliente, porque el turista vendraÌ una vez y quizaÌs no vuelva, pero si desde el primer momento lo tratamos como futuro cliente, tendraÌ muchos beneficios para la sociedad canaria. Y con ello quiero decir que el cliente es la uÌnica razoÌn de la Industria turiÌstica. De todos es sabido que el Pueblo Canario por su idiosincrasia ha sido siempre un agente turiÌstico, y es bastante a favor.
Todos tenemos muy claro que en nuestras islas, los espacios turiÌsticos, no son iguales, y es por ello que deben potenciarse las claves de cada isla. Con ello crearemos una diversificacioÌn de la oferta y una competitividad que haraÌ crecer en la mejora de los servicios a ofrecer, asiÌ como ofrecer servicios complementarios.
Una parte fundamental, es el asociacionismo, de la cual nuestra constitucioÌn nos ampara como derecho y no como obligacioÌn y aunque a nivel regional y provincial haya asociaciones fundadas, cada isla o municipio debe tener su propia asociacioÌn. Porque que mejor el que reside en cada isla o municipio lo que puede ofrecer.
AlguÌn representante de la clase poliÌtica se frotaraÌ las manos pensando en lo que he escrito en un divide et impera, pero no maÌs lejos de la realidad ya que se puede formar una FederacioÌn a nivel regional, aglutinando desde mi punto de vista solamente a la actividad Alojativa de Viviendas Vacacionales. De todos es sabido que una FederacioÌn agrupa varias actividades, que en alguÌn momento habraÌ contrariedad por alguÌn motivo y que se reflejaraÌ en nuestro cliente. Y si vas a requerir los servicios de la FederacioÌn, para que te soluciones dicha lamentacioÌn, la parte contraria tambieÌn forma parte de la misma te diraÌ solamente que no puede arbitrar. Pero lo dicho no es contradictorio para que haya un flujo de desarrollo proporcional de acuerdo en materia de servicios anexos al hospedaje y crear con ello una riqueza social compartida.
Para terminar esta sencilla reflexioÌn, solamente decir que es fundamental estar al diÌa en todo lo que en materia turiÌstica y demaÌs reglamentos que surgiraÌn, ameÌn de las demandas del cliente, antes de lanzarte a tan maravillosa aventura, en la que el Señor sirva al Señor.
Carmelo Perera Ortega es auditor de Calidad TuriÌstica.
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