TELDEACTUALIDAD
Telde.-Marta Mateo lleva acaparando varios premios en los últimos años. Sus quesos de leche de cabra cruda, semicurado y curado, de la marca Las Cuevas, suman ya unos 11 galardones desde que empezó a participar en las catas en 2006. Asegura que sus productos no tienen ningún secreto. La diferencia es que son artesanales.
A las cinco de la mañana tiene que levantarse a ordeñar cada día, aunque llueva, haga calor o sea festivo. En esta profesión no hay días libres, ni vacaciones, ni fiestas. Los animales no pueden ser desatendidos y a diario tiene que hacerlo. Pese a lo duro de esta profesión, Marta Mateo asegura que le encanta preparar el queso y pone todo su cariño en cada uno, pero reconoce que es una tarea difícil.
De sus cinco hermanos, fue la única que siguió la tradición. Es la quinta generación de ganaderos y queseros, aunque sus antecesores eran de Fontanales. Recuerda que una vez, de jovencita, fue a decirle a su padre que no quería continuar, pero el dolor que vio en su rostro hizo que desistiera. No pudo decirle que no y aún sigue, a sus 47 años, la labor que empezó con 16.
Mercado
Sus quesos sólo pueden conseguirse en un lugar de la Isla, en el mercado de San Mateo, aunque algunas veces los clientes se acercan hasta al almacén, en el barrio de Las Medianías, y se los vende. Los sábados y domingos está en el puesto en el que lleva ya unos 30 años. Allí oferta sus productos, ya sea los quesos enteros o en porciones. Lamenta que la gente se queje de lo caro que es un kilo, que ronda los 10 euros, sin saber el esfuerzo que implica elaborar un producto totalmente artesanal como lo hace ella. La diferencia es que utiliza leche cruda y de ahí su particular sabor, que no sólo ha cautivado a sus clientes, sino a los miembros de jurados de varias catas.
Una ganadería de 300 cabras en El Caracol
Marta Mateo y su marido, Ciriaco Santana, tienen unas 300 cabras en la granja ubicada en el barranco de El Caracol. Poco más de 200 son las que ordeña, todos los días, desde las cinco de la mañana. Cuando no produce quesos, que suelen ser los sábados, domingos y lunes, vende la leche. Normalmente saca alrededor de 200 litros. El suero que se desecha cada día al producir el queso va destinado a que lo beban las cabras porque tiene múltiples propiedades. La quesera lamenta que los autónomos, como ella y su marido, trabajan a veces más para pagar impuestos que para poder sacar beneficios. Dice que de 10 que produce, 8 se lo llevan las administraciones y 2 se queda el trabajador. “Vendas o no vendas, el seguro hay que pagarlo igual”, explica. Siente orgullo de su labor, pero sostiene que es muy “trabajoso”.
Además de atender la granja de ganado de cabras en el recinto de El Caracol y preparar el queso, Mateo tiene que llevar los productos cada día a la cámara donde se almacenan a una temperatura entre 11º y 12º. El semicurado necesita unos 30 días para su consumo óptimo, mientras que el curado requiere unos dos meses. Los fines de semana suele vender entre 30 y 35 kilos y produce unos 20 kilos al día de media, según publica Canarias 7.
Fuente: Texto de Cristina González (C7).

























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