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Calle de La Nube (Foto Luis A. López Sosa) Calle de La Nube (Foto Luis A. López Sosa)

La Nube se instala en Melenara

Un vial del barrio costero lleva el nombre de este fenómeno atmosférico

Cristina Jueves, 27 de Febrero de 2014 Tiempo de lectura:

Nuestro paseo de hoy lo hacemos por el barrio de Melenara, donde vamos en busca de la calle La Nube, en la Urbanización ubicada en Lomo Zumbado, encontrando su inicio en la calle Vía Láctea , desde la cual parte con orientación Naciente-Poniente y, tras recorrer unos 220 metros, aproximadamente, va a finalizar a la calle Estrella Polar.
 
Al Norte linda con el vial de Circunvalación Costera y al Sur lo hace con la calle Osa Menor.
 
Esta nominación fue aprobada por el Ayuntamiento Pleno en sesión celebrada el 24 de septiembre de 2004 y desde entonces pertenece al Callejero del Distrito 6º, Sección 3ª del Censo Municipal de Habitantes y Edificios.
 
Conforme a lo dispuesto en el vigente Reglamento para la nominación de calles, plazas y lugares de dominio publico aprobado el 12 de noviembre de 1993, en esta urbanización de reciente creación, hace tan sólo diez años, se procedió a la nominación de sus viales observando rigurosamente la analogía entre ellas y de ahí que todas estén relacionadas con la astrología o fenómenos atmosféricos.
 
Sinopsis de la nominación 
Una nube es un hidrometeoro que consiste en una masa visible formada por cristales de nieve o gotas de agua microscópicas suspendidas en la atmósfera. Las nubes dispersan toda la luz visible, y por eso se ven blancas. Sin embargo, a veces son demasiado gruesas o densas como para que la luz las atraviese, y entonces se ven grises o incluso negras. Las nubes son gotas de agua sobre polvo atmosférico. Luego, dependiendo de unos factores las gotas pueden convertirse en lluvia, granizo o nieve.
 
Las nubes se observan a simple vista y se clasifican según un sistema internacional creado a comienzos del siglo XIX por Luke Howard, químico y meteorólogo inglés que las dividió en cuatro grandes categorías: “Los cirros”, que son penachos elevados y en forma de escobilla, compuestos por cristales de hielo; “los estratos”, extensas capas nubosas que traen, con frecuencia, lluvia continua; “los nimbos”, nubes capaces de formar precipitaciones; “los cúmulos”, nubes hinchadas de base plana que cruzan en cielo de verano.
 
Nuestro sistema moderno de clasificación de nubes incluye muchas combinaciones y subdivisiones de estas cuatro categorías básicas. Cuando un meteorólogo habla de precipitación, se refiere a lluvia, nieve o cualquier forma de agua líquida o sólida que se precipita, o cae, desde el cielo.
 
La forma más simple de pluviómetro es un recipiente de lados rectos con una escala, o regla, para medir la profundidad del agua que cae en él. La mayoría de estos aparatos la conducen por un embudo a un tubo más estrecho, para permitir mediciones más precisas de cantidades pequeñas de precipitación. Tal como otros instrumentos meteorológicos, los pluviómetros pueden hacerse de modo que registren sus mediciones en forma continua
 
La clasificación de nubes troposféricas de acuerdo con sus características visuales proviene de la Organización Meteorológica Mundial y viene recogida en el International Cloud Atlas/Atlas Internacional de Nubes.
 
Los nombres oficiales de los diferentes tipos de nubes se dan en latín. Existen cuatro categorías fundamentales: Cúmulos (Cúmulus): nubes de desarrollo vertical (de días soleados). Estratos (Stratus): nubes estratificadas (de días soleados). Nimbos (Nimbus): nubes capaces de formar precipitaciones (Nube de tormenta) y Cirros (Cirrus): nubes de cristales de hielo (Nube de tormenta).
 
Los grupos anteriores se encuentran en nubes de familia bajo, medio, alto, de desarrollo vertical moderado, y de gran desarrollo vertical, dando lugar a una clasificación de 10 géneros (genera).
 
Algunas masas de aire que componen la atmósfera terrestre llevan entre sus componentes significativas cantidades de agua que obtuvieron a partir de la evaporación del agua de mar y de la tierra húmeda, juntándose así con partículas de polvo o cenizas que hay en el aire (núcleos de condensación).
 
Estas masas de aire cálido y húmedo tienden a elevarse cuando se topan con otra masa de aire frío y seco. Las masas de aire no se revuelven entre sí cuando chocan; están bien delimitadas y tienden a desplazarse hacia zonas de menor presión atmosférica. Al elevarse las masas de aire caliente se expanden al encontrar menor presión en las alturas y, de acuerdo con la ley de los gases ideales, disminuye también su temperatura. Esto causa que el agua que contienen estas masas de aire se condense formando las nubes.
 
Cuando la masa de aire cálido y húmedo es forzada a subir muy alto en la troposfera se enfría de tal manera que se forman nubes de cristales de hielo, llamadas cirrus, cirrostratus o cirrocumulus. A menor altitud se forman las nubes de gotas de agua, como son los altostratus, altocúmulus que generalmente acompañan a los frentes cálidos, al igual que los stratus de menor altitud.
 
Los cúmulus, en cambio, acompañan a los frentes fríos. Estas nubes tienden a crecer de forma vertical hasta llegar a formar masas de altura conocidas como cumulonimbus. Estas nubes de tormenta esconden en su interior un sistema de torbellinos, ascendentes en el interior y descendentes en el exterior. Si se dan las condiciones adecuadas estos torbellinos pueden llegar hasta el suelo en forma de tornados.
 
La electricidad estática generada por el movimiento de estos torbellinos dentro de estas nubes es una posible causa de las tormentas eléctricas.
 
Nuestro planeta se encuentra en un 50% cubierto de nubes, sin las cuales no se darían ninguno de los fenómenos atmosféricos que afectan directamente a las condiciones de vida en el globo terráqueo, ya que, inciden directamente en el cambio climático.
 
Toponimia del lugar 
Melenara, es una toponímia aborigen prehispánica, que nos habla de la existencia de un pequeño poblado de marinos en aquella sociedad isleña, que se encontraron los europeos en sus diferentes desembarcos en nuestras costas, como también los hubieron en la zona de Taliarte, según el testimonio abandonado y expoliado de los vestigios arqueológicos allí encontrados.
 
Melenara siempre fue una playa de pescadores, fue puerto de embarque y también lugar de veraneo.
 
Desde las primeras noticias que se tienen de Melenara, siempre ha habido unas referencias a la profesión de sus hombres, la pesca y la forma de vivir entorno a la misma. De sus aguas sacaron siempre el sustento de sus familias creando y desarrollando las vidas de sus componentes, y algunos incluso dejando sus vidas en el mar, como si de un justiprecio se tratara. Tenemos el testimonio de muchas familias con las que tenemos la suerte de compartir amistad (los Compalunes, los Guedes, los Aguiar, etc.).
 
También en sus aguas se vivieron heroicos episodios bélicos de resistencia a los piratas y bucaneros que intentaron el pillaje de nuestras costas durante gran parte del siglo XVII. Con anterioridad también, la Playa de Melenara fue escenario de sangrientas defensas de los aborígenes prehispánicos en diferentes intentos de desembarco de expediciones invasoras que pretendían la conquista de la isla, habida cuenta del remanso que ofrece su bahía.
 
Melenara fue puerto de embarque y desembarque de mercancías y de esclavos, cuando desde finales del siglo XV se impuso el comercio de la caña de azúcar y se hacía necesario enviar a los mercados europeos la producción o traer desde el continente africano, generalmente de Guinea Ecuatorial, la mano de obra de hombres de raza negra, en calidad de esclavos para trabajar en el cultivo y proceso industrial de las caña mies. Le siguieron otros ciclos agrícolas como los de la vid y sus excelentes caldos, posteriormente el ciclo del plátano y también el del tomate, pero en las primeras décadas del siglo XX, un fuerte temporal destrozó el muelle y perdió el uso de embarcadero al no reunir las condiciones idóneas cediendo su hegemonía al Puerto de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria.
 
Fue también Melenara, lugar de veraneo de las familias pudientes y acomodadas de la Ciudad de Telde y de otras tantas que nos visitaban en la temporada veraniega. En los inicios del siglo XX, la evolución social que se vivía en Telde, propició que otras familias más humildes pudieran veranear o disfrutar de un día de playa en Melenara, en las casetas de madera que se elevaban sobre tubos de hormigón, bajo las cuales pasaba el agua en la pleamar de los rebozos.
 
Hoy Melenara, ha sufrido todo un proceso renovador urbanístico y son muchas las edificaciones de apartamentos que sirven de segunda vivienda o de residencia habitual, para muchos teldenses que se permiten este lujo por la proximidad y comodidad de los transportes y la evolución de la vida laboral que así lo posibilita, llegándose a convertir aquella pequeña barriada de casetas de madera o de piedra y cal en una pujante urbe, dotada de todos los servicios sociales y comerciales propios para el cómodo buen vivir.
 
Recientemente ha desaparecido un icono de esta playa, el llamado edificio de “La Tortuga”, que durante casi medio siglo ocupó una zona de dominio público, hasta que finalmente las sentencias judiciales de expropiación y demolición surtieron efecto, después de más de una década de recursos y oposiciones al derribo de aquel mamotreto.
 
“Lomo de Zumbado”, es una toponimia-antroponimia que define de un lado la ubicación de la zona en un promontorio o lomo y el apellido Zumbado, de los propietarios de la finca de tomateros que allí existiera hasta bien entrada la década de 1970, que ahora está ocupada por esta hermosa urbanización “Costa Jardín”, de bonitas y prácticas edificaciones tipo duplex, que ofrecen un variado colorido en sus fachadas, las cuales además se ilustran con piedra y cantería, dándoles un toque señorial. Es una zona propia para residir con gran calidad de vida.
 
Efemérides 
Un día tal como hoy, hace ahora mismo 207 años, es decir el 27 de febrero de 1807, el marino Alejandro Malaspina informa al virrey de Buenos Aires sobre su reconocimiento de Tierra del Fuego y la costa de la Patagonia. El objetivo de Malaspina y Bustamante era realmente ambicioso. Aspiraban a dibujar un cuadro razonado y coherente de los dominios de la monarquía española. Para ello, no sólo contaba con los trabajos de sus colaboradores, sino que también investigó en los materiales de los principales archivos y fondos de la América española. A través de sus diarios y escritos, tuvieron cabida los distintos aspectos de la realidad del imperio, desde la minería y las virtudes medicinales de las plantas hasta la cultura, y desde la población de la Patagonia hasta el comercio filipino.
 
De esta forma culmina, siguiendo los principios de la Ilustración, la experiencia descubridora y científica de tres siglos de conocimiento del Nuevo Mundo y la tradición hispana de relaciones geográficas y cuestionarios de Indias. Y lo hacen bajo una fórmula característica del período, pues, imbuido del credo cientifista y naturalista de la Ilustración, lo que hizo Malaspina en realidad fue componer una verdadera física de la Monarquía. A su regreso, la expedición Malaspina y Bustamante había acumulado una cantidad ingente de material: la colección de especies botánicas y minerales, así como observaciones científicas (llegaron a trazar setenta nuevas cartas náuticas) y dibujos, croquis, bocetos y pinturas, era impresionante y, sin duda, la mayor que habrían de reunir en un solo viaje navegantes españoles en toda su historia.
 
De todo ese cúmulo de conocimientos y de la insuperable experiencia apenas se publicó un Atlas con 34 cartas náuticas. Durante el proceso de Malaspina en 1795 se había pretendido eliminar los materiales de la expedición, que, sin embargo, fueron preservados en la Dirección de Hidrografía del Ministerio de Marina en Madrid. El grueso de aquel trabajo habría de permanecer inédito hasta 1885, cuando el teniente de navío Pedro de Novo y Colson publicó su obra “Viaje político-científico alrededor del mundo de las corbetas Descubierta y Atrevida al mando de los capitanes de navío D. Alejandro Malaspina y D. José Bustamante y Guerra desde 1789 a 1794” (desgraciadamente, algunos materiales, como ciertas observaciones astronómicas y de historia natural, se habían perdido para siempre). No obstante, parte de las colecciones de historia natural acopiadas durante la expedición, sobre todo las relacionadas con la Botánica, corrieron mejor suerte: el herbario de Luis Née fue donado al Real Jardín Botánico de Madrid, donde se conserva actualmente. Alessandro Malaspina, muere en Pontremoli el día 9 de abril de 1809, de un infarto.
 
Se cumple hoy mismo, 170 años de aquel 27 de febrero de 1844, día en el que en el domicilio de Cristóbal del Castillo y Manrique de Lara, tiene lugar una reunión para estudiar la posibilidad de crear en la ciudad una sociedad cultural y recreativa, donde se fomentara la creación de los artistas de la isla y se intercambiaran ideas sobre la evolución de las mismas. Era los primeros pasos para la creación del Gabinete Literario. A esa reunión asistieron, entre otros, Domingo J. Navarro, Antonio López Botas, Juan E. Doreste y Roberto Hougthon, además del Sr. del Castillo y Manrique de Lara. Tan larga y participativa fue la reunión, que aquella noche, se decidió unánimemente la creación de la institución, cuya fundación fue el 1 de Marzo, dos días más tarde, bajo el nombre de Gabinete Literario de Fomento y Recreo de Las Palmas. Fue nombrado presidente Roberto Houghton.
 
Este grupo de ilustres grancanarios sentaría las bases de la futura Sociedad. Sin embargo, la filosofía que impulsa al Gabinete Literario le hizo ir más allá de una institución meramente recreativa y desde su fundación oficial hasta la actualidad, la Sociedad Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria ha jugado un papel de primer orden en el desarrollo literario, cultural y científico no sólo de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, sino de Canarias en su conjunto. A pesar de que los primeros años de andadura fueron de consolidación, la Sociedad emprende una serie de proyectos cuyo fin último es paliar en lo posible las acuciantes necesidades sociales de nuestra ciudad. Nos referimos, entre otros, a la fundación del colegio de San Agustín o la creación de la Orquesta Filarmónica de Las Palmas.
 
También se alienta la creación de la Sociedad de Seguros Mutuos, que sentará las bases de la futura planificación de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Las Palmas, o la primera exposición de Industria de Gran Canaria. En 1910 se patrocinan los Juegos Florales, el primero de los cuales contará con la presencia de Miguel de Unamuno. Pese a las alteraciones políticas que se producían entre 1870 y 1920, la Sociedad cedió sus locales en diversas ocasiones para la celebración de actos políticos de toda índole. Asimismo, el Gabinete Literario ha ejercido un papel directivo en la vida de la ciudad y de la Isla, fomentando las bellas artes, fundando centros de enseñanza y gestionando mejoras para el país. Entre otras actividades relevantes, organizó las Bienales Regionales de Bellas Artes, todo ello dentro de la más pura tradición ilustrada.
 
Contemplando este amanecer en el que los rayos del sol luchan por hacerse un hueco entre las nubes, sin llegar a la conclusión de algunos que piensan que: “El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo”, no podemos evitar pensar en todos los hechos históricos y la información que de ellos pudieron derivarse, que por influencia o malquehacer de los gobernantes del momento, no llegan a la sociedad en general en el momento de su realización, empobreciendo o retrasando el desarrollo de la misma.
 
Algo similar sucedió con toda la información, la cartografía y los escritos que en la expedición de Malaspina y Bustamante, debieron darse a la luz pública, seguramente se hubiese adelantado en el devenir de la vida, varios siglos y no mantenerlos ocultos durante algo más de una veintena de años y es que en tiempos de injusticia la razón y la sabiduría corre mucho peligro. El informe sobre las circunstancias que se daban con los gobernantes en las colonias españolas en América, así como, la propuesta de declararlas provincias autónomas, hizo mucho daño al gobierno que Godoy tenía a base de prebendados y acomodados, circunstancias que sirvieron para una falsa acusación, un juicio totalmente injusto y un encarcelamiento inhumano. Godoy juzgó a Malaspina, pero no fue capaz de ponerse en su lugar, su afeminada condición no se lo permitió.
 
Pero sucede que la razón es como esa trucha que salta en el lago y hace que las nubes se agiten en el agua, aunque tarde o temprano recupere su estabilidad. El tiempo lo cura todo y da la razón a la verdad, desmiente a los tiranos y embusteros y, es que la justicia no existe, sólo existe la opinión de los injustos, en los momentos del presente histórico. Al menos nos queda el consuelo de que la justicia no consiste en dar a todos por igual, sino a cada uno lo que se merece.
 
Con siete almohadas rellenas de nubes ligeras, espero el ocaso de mis días y dicen, que el trueno es cuando los dioses cascan las nubes y que estas lloran cuando aúlla la atmósfera, para finalmente vestirse con el arco iris, los colores de sus túnicas. Posiblemente no precisemos nuestras prioridades, debiéndose ansiar primero la paz antes que la justicia y solicitar ésta después de una injusticia, ya que, en caso contrario no tendría razón de ser, aún sabiendo que el mayor castigo del culpable es que nunca será absuelto por su conciencia y es que, si los seres humanos practicasen con más frecuencia la amistad entre sí, en contadas ocasiones se necesitaría instar la justicia.
 
Búsquenme donde se detiene el viento, donde haya paz o no exista el tiempo, donde el sol seca las lágrimas de las nubes en la mañana. Allí renace como en el amanecer la esperanza del nuevo día, sencillamente porque siempre hay luz detrás de las nubes, sólo has de esperar el momento en que ella te bese para sentir la vida. Antes de juzgar los hechos de tu hermano, llega hasta su corazón, ya que, donde reina el amor sobran las leyes, aunque vivo tiempos en los que a veces es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio y, es incomprensible, ya que, todos los seres humanos nacemos iguales, aunque posiblemente sea la última vez que lo somos.
 
Por esa misma condición de ser tan enrevesados, un acto de justicia permite cerrar el capítulo y generalmente se adopta como un acto de venganza, que escribe un capítulo nuevo de la existencia. Tenemos la ilusión de que la justicia debe imperar de tal modo que, nadie pueda esperanzarse en un favor, ni temer por la arbitrariedad, aunque los legisladores hayan creado la figura del aforamiento para los cargos dirigentes, cuya justificación inicial se contrapone directamente con el uso real que hacen de esta prebenda, manteniéndose en un estatus por encima de la ley, cuando las circunstancias probatorias de culpabilidad en una imputación, serían determinantes para cualquier otro ciudadano. Como mínimo debieran dimitir hasta tanto se dirima en un juicio su inocencia o culpabilidad, aunque sea por respeto hacia sus votantes, bueno…si saben de que se trata.
 
Y es que la justicia total es imposible, y si no piensas así, déjame decirte que es por eso mismo, por lo que es imposible, pues... ¿qué es justo para ti, que lo sea para mí? El espíritu primordial de la ley es hacer justicia, pero los que la aplican son los que comenten las injusticias, de ahí que el juez más justo es la propia naturaleza... que selecciona las condiciones de vida en el planeta y decide que muera quien no pueda vivir, sin que ello suponga ninguna injusticia.
 
Asumir con decencia la llegada de la muerte en una persona a la que quieras de verdad con toda tu alma, puede ser un comportamiento noble por parte de la persona, pero cuando esa circunstancia se da con un hijo de cuatro años y medio de edad, en un accidente, la cosa no deja de ser arduamente difícil y posiblemente, no quieras dejar entrar a nadie en la intimidad de tu dolor, o por el contrario quieras compartir con todo el mundo el amor que tenías al ser perdido y no consigas llorar, sólo sentir con todas las fuerzas de tu alma, transmitiendo a ese niño la ternura y el cariño que sigues sintiendo cada día por él… Eric Clapton…”Lágrimas en el cielo”. No cabe la menor duda que su letra es una declaración de amor a su hijo, la expresión más nostálgicamente bonita de un padre que perdió un girón de su alma.
 
Te dibujo en un papel pintando sombras al mar, nube que me vio nacer, también me viste marchar, la distancia duele más y atrás queda lo mejor, como un niño sin jugar, como una triste canción. Te dibujo en un papel y sueño con regresar, tan cercana te vi ayer, hoy miro al cielo y no estas, no respira el viento, igual cuando te alejas del sur, si no tiene olor a sal, la nube no serás tu, nube de hielo en la cumbre del ancho mar, nube en silencio que puedes contar, mi juventud mi adolescencia y mi edad de jugar. Una grandiosidad del amigo Benito Cabrera con su preciosa “Nube de hielo”.
  
Decidimos seguir nuestra andadura e iniciamos una caminata nueva, esta vez con rumbo Noroeste, nos vamos hacia el barrio de Jinámar, concretamente a la urbanización Valle de Jinámar, donde visitaremos la calle La Oda, para conocer algo más de esta zona y de este género literario, pero bueno… eso será en la próxima ocasión, si Dios quiere, allí nos vemos. Mientras tanto…cuídense.
 
Sansofé.
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