Ismael 'Izzy' Hernández, jugador de Ginelux Telde, en el partido contra Grupo Egido Pintobasket / Foto: Juan Antonio HernándezIsmael Hernández (Izzy Hernández para sus compañeros) empieza a reconocer mejor al Ginelux Telde sobre la pista. Han pasado cinco jornadas y su conclusión es que ve una evolución sostenida en el equipo, con margen todavía para corregir detalles y seguir acercándose al baloncesto que busca. "Cada partido vamos dando un pasito más hacia nuestro objetivo", afirmó el máximo anotador teldista con 19 puntos.
La comparación con el encuentro anterior le sirve para medir ese avance sin necesidad de desautorizar lo hecho entonces. Hernández considera que aquel partido también fue bueno y coloca la diferencia en detalles mucho más concretos. Uno sobresale sobre el resto: "Hicimos como 27 pérdidas y en este partido hicimos diez. Ahí se nota, porque son tiros y posibilidades de meter que antes no tuvimos".
Diecisiete posesiones recuperadas para el ataque cambian bastante una tarde. Hernández encuentra ahí una de las razones que explican la mejora, aunque la victoria en Tenerife le dejó otra certeza que mira algo más lejos que una estadística. El Telde comprobó que puede levantarse incluso cuando el marcador empieza a ponerse cuesta arriba.
"Todos sabemos que somos capaces de ganar un partido incluso si vamos perdiendo de diez o de veinte". La condición, para Hernández, está en corregir a tiempo "los pequeños y grandes detalles" que van apareciendo. Si el equipo consigue hacerlo, cree que tiene argumentos para competir con cualquiera y desde diferencias que antes podían resultar mucho más incómodas.
La división que hace del encuentro es bastante tajante. "En la primera parte no fuimos nosotros", dijo. Sintió que el Ginelux Telde terminó aceptando el ritmo de Náutico, más lento y favorable al conjunto tinerfeño. Después del descanso reconoció otra versión: "Salimos como deberíamos salir siempre". Correr, jugar a su velocidad y mantenerse unidos marcó para él la diferencia.
Náutico ocupaba la zona baja, aunque Hernández concede poco valor a esa fotografía a estas alturas. "Todos los partidos son importantes, sea el equipo que sea, porque una victoria suma en la clasificación como cualquier otra". La frase siguiente abandonó por un momento la aritmética: "Y siempre gusta ganarle a un equipo de Tenerife".
Ahí sí admite un fuego añadido. La preparación puede ser la misma y la exigencia también, pero los enfrentamientos entre equipos canarios despiertan algo distinto dentro del vestuario. "Sea contra Siete Palmas, Gran Canaria o Tenerife, hay algo en nuestro interior que nos enciende más todavía", reconoció antes de afrontar un segundo derbi consecutivo.
Para el siguiente partido pide prolongar precisamente la versión que apareció tras el descanso en Tenerife: "Jugar igual o mejor que en la segunda parte contra Náutico, darle al equipo otra victoria y seguir sumando como grupo". La regularidad sigue pendiente, aunque Hernández tampoco la convierte en una obsesión ni espera encontrarla de forma inmediata.
Su razonamiento sobre ese asunto se aleja bastante del tópico. Recuerda que hasta los grandes equipos atraviesan momentos mejores y peores y encuentra cierta utilidad en esas oscilaciones. "El no tener regularidad sirve tanto para bien como para mal, y te diría que mejor para bien, porque vemos las cosas en las que podemos mejorar".
Hernández entiende que detectar un error abre la posibilidad de corregirlo y añadir algo nuevo al juego. De ahí que contemple estas primeras jornadas como parte de una construcción todavía abierta. El equipo avanza, retrocede en algunos tramos y vuelve a encontrar soluciones; cinco partidos le bastan para apreciar una dirección, todavía no para dar el proceso por terminado.
Ese proceso es también personal. Hernández vive su primera temporada en el Ginelux Telde después de regresar a Canarias y asegura encontrarse "muy bien" dentro del grupo. "Estoy feliz de estar de vuelta en casa y adaptándome otra vez a las condiciones aquí en España y en Canarias", explicó, con la ilusión puesta en terminar el curso cumpliendo los objetivos del club.
Cuando la conversación pasó del objetivo institucional al suyo propio, levantó un poco la mirada. "Con la plantilla que tenemos, podríamos luchar por el playoff y dar la sorpresa". La igualdad que percibe entre los equipos le permite contemplar esa posibilidad con cierta ambición: "Creo que podemos dar esa sorpresa de saltar al playoff".
Cinco jornadas le han dejado, por ahora, más señales que certezas. Hernández reconoce mejor al Telde, ve menos pérdidas, una capacidad de reacción que empieza a aparecer y una segunda parte ante Náutico mucho más cercana a lo que quiere encontrar habitualmente. El playoff queda lejos; el siguiente paso, bastante más cerca.
































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