Enseguida la ultraderecha muestra la patita: Canarias es una colonia a efectos prácticos de cara a las planchas electorales. Tras el acuerdo con el PP, que confunde al votante, a su votante, aprovechan y meten al retortero candidatos de Vox que nada tienen que ver con las islas. Es el caso de la plancha al Congreso de los Diputados por la circunscripción de Las Palmas y al Senado (es insular, no provincial) tanto por Gran Canaria como por Tenerife. Cierto es que quizá a los abonados a Vox le sea indiferente. Pero trasluce en cualquier caso cómo toman el archipiélago desde la central en Madrid comandada por Santiago Abascal.
Vox en Canarias tiene acotado su crecimiento pues la existencia de CC, y cómo ocupa el epicentro del sistema de
partidos, hace que (acompasado por el PP y el PSOE) las posibilidades de la ultraderecha sean escasas. Sobre todo, si le sumamos el carácter del isleño que ya votó a mansalva a la UCD en la Transición. Entonces ganó la moderación.
Sin embargo, ante los próximos comicios generales tomados como si no hubiera un mañana y un temido desenlace apocalíptico por ambas partes, la ultraderecha coloniza las listas canarias desde Madrid. El argumento se lo ponen en bandeja (y mucho) al nacionalismo canario. Uno y otro brindarán ofertas nacionalistas frente a la extrema derecha mesetaria.
La pugna por conquistar el Senado no es casualidad. Y va más allá de la designación de los magistrados en el Tribunal Constitucional que le corresponden a la Cámara Alta. El mismísimo artículo 155 de la Constitución, el que activa la suspensión de una autonomía desde el poder central, es competencia precisamente del Senado. Que se lo pregunten a Cataluña, cuando Mariano Rajoy lo hizo de la mano de Pedro Sánchez, otrora líder de la oposición y desde ese instante más que camaleónico. Es factible que la siguiente legislatura ocurra un choque desde Madrid, con Vox en el Consejo de Ministros, con respecto a los nacionalismos periféricos. Y si la cosa va a mayores, el Senado será esencial. Para empezar, en cuanto a la composición del Tribunal Constitucional y los fallos que tenga que ofrecer en conflictos competenciales e invasiones al alimón de la ley. Para terminar, porque si llegase otro 155 sobrevenido, en la votación del Senado estará la madre del cordero. Así y todo, este frentismo desde ambas bancadas ideológicas se antoja malo.








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