El Partido Comunista de Canarias acaba de realizar la 52ª Marcha a la Sima con la que se rinde homenaje a los asesinados por el franquismo. Lo lleva haciendo desde el 1 de noviembre de 1975 de manera ininterrumpida. Esos son los datos oficiales, pero no los reales. A Jinámar se le conocía como ‘la Rusia chica’, por lo que no es de extrañar que las visitas al lugar comenzaran mucho antes de la muerte del dictador Francisco Franco.
“En Jinámar había una cédula comunista formada por unas veinte personas. Yo estaba entre ellas, con apenas 16 años”, relata Lolo Rodríguez, responsable de la organización. “El partido nos pedía que subiéramos a la Sima porque allí iban los familiares de Gáldar, Agaete y de Arucas a colocar flores”.
En esa célula se encontraban Ignacio Quintero, Rafael Morales, Chano Quintero, Juan Fermín, Inmaculada Quintero, Juan Tejera y Victoriano Fleitas, entre otros. “En fin, gente trabajadora de aquí, de Jinámar”.
“Cuando los vecinos querían subir, la Guardia Civil los interceptaba, no les dejaba”, asegura Juan Rodríguez, hermano de Lolo, “así que nos organizamos”. Se decidió que en las siguientes visitas los jóvenes irían delante de tal forma que, cuando los guardias los veían, los chiquillos salían corriendo en dirección a Caserones. “La Guardia Civil se iba detrás de nosotros, a veces hubo tiros al aire, y los viejos pasaban y tiraban las flores”, recuerda sonriente.
“Esto ya no hay quien lo pare”
Una de esas personas que acudía en la clandestinidad era Pino Sosa. “Los años en los que intentaban que no subiéramos fueron muy malos. Incluso, hubo pintadas en unos estanques que hay ahí”, relata. La que a día de hoy preside la Asociación por la Memoria Histórica de Arucas, recuerda que los mensajes que dejaban escritos pretendían infundirles miedo. “Los pozos de Arucas todavía no están llenos”, eso es lo que decían las pintadas. “Unas palabras muy fuertes, pero nosotros no hacíamos caso a eso y seguíamos viniendo a la Sima”.
Sosa acude a Jinámar año tras año “para recordar a estos demócratas. Porque eran unos demócratas”, insiste. “Veníamos a escondidas y hemos seguido después de que se murió el dictador y esto ha cogido un auge que ya no hay quien lo pare”, asevera.
“No se ha hecho justicia”
A Juan y a Lolo no les mueve la pérdida de ningún familiar durante la guerra o la posguerra, pero vivieron muy de cerca el espíritu combativo e izquierdista que siempre caracterizó al pueblo de Jinámar. A este respecto, Juan recuerda cómo en el comedor de su casa, en los tiempos de Franco, se celebraban reuniones. “Mi hermano Lolo y yo éramos niños y nos poníamos en una ventana a ver lo que estaba pasando allí dentro. A partir de ahí, nos fuimos involucrando en los temas éstos, creamos la Asociación Juvenil Sima, en la calle Granada nº3, hasta que nos denunciaron y la Guardia Civil cerró el local”.
Para Lolo, por su parte, hacer la marcha cada año supone una manera de reivindicar la memoria de los asesinados por el franquismo. El jinamero considera que, aunque en realidad no se ha hecho justicia porque los victimarios han salido impunes y ni ellos ni sus cómplices reconocieron los crímenes cometidos ni el daño ocasionado, el que se hayan cumplido 51 años subiendo a la Sima, de manera ininterrumpida, sí puede suponer una especie de justicia por la dignidad y la memoria de quienes fueron ejecutados en ese lugar.
“Lo que nosotros queremos es rescatar la memoria y, de una forma, hacer justicia; que no se olviden ni se pierdan las causas por las que murieron: defendiendo la dignidad de las personas, mejores condiciones de vida y una república legítima, democrática”. “No ha habido justicia hasta ahora”, sentencia.
En este planteamiento coincide el coordinador insular de Izquierda Unida Canaria, César Santana, quien considera que a la Sima de Jinámar le hace falta seguir investigando y “sacar lo que hay dentro”.
El Cabildo está recuperando restos
Es un clamor. Que saquen e investiguen. Que los fallecidos regresen con sus familiares, que tengan sepultura y puedan descansar en paz. Transcurridos 90 años, son muchas las voces que se alzan solicitando saber quiénes son las personas que se hallan en el interior de la cavidad.
Sobre esto, el Técnico Superior del Servicio de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria, Javier Velasco, avanzó unas noticias esperanzadoras. Los trabajos que se han estado desarrollando durante 2024 y 2026 en la Sima han puesto de manifiesto que, al contrario de lo que se pensaba inicialmente, quedan muchos restos en el interior del tubo volcánico.
El trabajador insular hizo referencia a indumentaria y objetos personales que, ahora, quieren recuperar. “A lo largo de estos últimos años, en los que se han realizado trabajos, se han recuperado restos de, aproximadamente, 10 personas, que se suman a las 5 que había ya depositadas en el Museo Canario”, afirma. “Eso nos marca un poco las previsiones que apuntaba Sergio Millares, de que es probable que haya más de un centenar de personas en el interior de la Sima de Jinámar”.
Según los datos ofrecidos por el técnico, todos los cráneos que se han identificado en el interior de la cavidad presentan herida por proyectil, con lo cual, a las personas se les disparó en la cabeza y, posteriormente, se las arrojó con toda la indumentaria y objetos personales.
Javier Velasco no pudo avanzar mucho más. Sin embargo, indicó que la última incursión se había producido sólo unos días atrás y que en breve se ofrecerán novedades sobre los trabajos.
La memoria como ejercicio de resistencia
En lo que sí quiso hacer hincapié el técnico del Cabildo fue en que “tenemos que recuperar esos restos, porque no sólo se trata de dignificar a esas personas que fueron asesinadas y arrojadas al interior de la Sima sino, también, de recuperar nuestra memoria”, dijo. “La memoria constituye un ejercicio de resistencia que no podemos olvidar, que no podemos dejar al margen”.
Las palabras de Velasco fueron de las más aplaudidas en la Marcha de este 2026 a la Sima de Jinámar, un acto que él mismo puso en valor al considerarlo el mejor ejemplo de cómo la memoria se convierte en un ejercicio de resistencia, de evitar tratar lo ocurrido como un acontecimiento que ocurrió hace 90 años, “sino que tuvo consecuencias y las estamos sufriendo en la actualidad”.
“No les olviden”
Pino Sosa se encontraba presente cuando se pronunciaron esas palabras. Ella sabe muy bien lo que es sufrir las consecuencias de la represión, de tener un padre asesinado y arrojado a los pozos del olvido. Tras años de búsqueda, Pino ni siquiera pudo ver los restos de su padre José, el latonero. Empezó a perder la vista en 2014 y cuando, por fin, encontraron el cuerpo de su progenitor, en un pozo de Arucas, Sosa ya no contaba con la posibilidad de contemplarlo.
“Estuve luchando, luchando… y seguiré luchando”, dice Sosa con convicción. Tiene el empeño de que la juventud conozca lo que ocurrió, “que se entere, que lea, que esto no está en los libros de texto, está en los corazones de los que nos faltan: los demócratas. Porque eran unos demócratas, unos adelantados a su tiempo, que querían un pueblo culto, por eso les pasó lo que les pasó”.
La nacida en Las Chorreras, en 1937, pide que no olviden y el pueblo de Jinámar tiene memoria. 52 marchas oficiales y unas cuantas en la clandestinidad se suman a un compromiso profundo que ha hecho que, incluso, alguno de sus vecinos decidiera que sus cenizas se depositaran en el interior del tubo volcánico, junto a los asesinados. Es el caso del reconocido dirigente vecinal, y hermano de Juan y Lolo, Pablo Rodríguez. Junto a él descansan también las cenizas de Miguel Jiménez Suárez, padre del timplista Nino Jiménez, y Domingo Valencia, quien fuera condenado a muerte con 15 años, aunque acabó falleciendo con 99.
Y de esta forma, con el recuerdo siempre presente, cada 1 de noviembre, desde hace ya 51 años, el pueblo de Jinámar realiza un ejercicio de memoria democrática, siendo fiel a sus raíces y honrando a sus desaparecidos, a quienes se jugaron el pellejo en las visitas clandestinas y, sobre todo, a los posibles cientos de personas que continúan esperando ese ansiado trabajo de “verdad, justicia y reparación”.















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