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Sábado, 31 de Octubre de 2026

Actualizada Sábado, 31 de Octubre de 2026 a las 01:24:48 horas

Fútbol | Regional Preferente | Jornada 10 de 38

Déniz: «Cuando no estás bien en tantas situaciones, al final lo acabas pagando»

El entrenador de la UD Telde lamenta la falta de ritmo, fluidez y precisión ante el Doramas, y pide recuperar fuera de casa los puntos perdidos como local

JUAN ANTONIO HERNÁNDEZ/Telde JUAN ANTONIO HERNÁNDEZ/Telde Viernes, 30 de Octubre de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Viernes, 30 de Octubre de 2026 a las 23:50:13 horas
Tino Déniz, entrenador de UD Telde, momentos antes del partido / Foto: Juan Antonio HernándezTino Déniz, entrenador de UD Telde, momentos antes del partido / Foto: Juan Antonio Hernández

Tino Déniz encontró demasiadas ausencias dentro del propio juego de la UD Telde para explicar la derrota ante el Doramas. Vio falta de ritmo, falta de fluidez, falta de precisión y poca fortaleza en los duelos; demasiadas cosas fuera de sitio para un equipo que acostumbra a sostenerse desde el trabajo colectivo. "Cuando fallas en tantas situaciones de juego, al final lo acabas pagando. Y lo pagamos caro, muy caro", resumió.

 

La primera parte le dejó especialmente insatisfecho. Déniz dijo echar en falta capacidad para encontrar espacios, conectar por dentro y sacar después el juego hacia fuera, mientras vio al Doramas más fuerte en los duelos y más atento en las segundas jugadas. El Telde, según su lectura, jugó demasiado lejos del ritmo que suele imponer cuando encuentra su mejor versión.

 

En el descanso trató de corregir ese déficit. Pidió "una marchita más" y creyó reconocerla en el inicio del segundo tiempo, cuando el equipo salió con otra energía. La reacción, sin embargo, perdió fuerza pronto. "Empezamos bien la segunda parte, pero luego nos diluimos otra vez", explicó al repasar un tramo en el que volvió a echar de menos continuidad.

 

Los cambios perseguían precisamente lo que el partido no ofrecía: frescura y un punto más de velocidad. Déniz consideró que algunas entradas mejoraron la profundidad ofensiva y dieron otra presencia cerca del área, aunque sin transformar el desarrollo. El Telde siguió sin encontrar una secuencia larga de juego que le permitiera mandar con claridad.

 

El gol visitante aumentó esa sensación de frustración. Déniz vio una acción demasiado previsible desde bastante antes de que terminara en la red: un balón lanzado desde campo propio, demasiada separación y tiempo suficiente para que el delantero pudiera recibir, controlar y preparar el remate. "Creo que fue la primera que tuvieron entre los tres palos y la metieron", recordó.

 

Esa eficacia contrastó con lo que el entrenador vio en el otro área. Déniz recordó una llegada de Pedro Relloso en la primera mitad, otra de Aymar prácticamente bajo palos con 0-0 y varias acciones posteriores que estuvieron cerca de cambiar el marcador. Admitió que la producción ofensiva quedó por debajo de otros encuentros, aunque entendió que alguna de esas ocasiones mereció mejor final.

 

La acción de Aymar antes del descanso ocupó un lugar especial en su análisis. Déniz creyó que convertirla habría alterado el partido por completo, porque el Doramas habría tenido que abandonar parte del plan con el que se sentía cómodo. Con ventaja, el Telde habría podido esperar algo más atrás y explotar las transiciones con los jugadores rápidos que tenía sobre el campo.

 

Al rival le concedió mérito por haber entendido mejor determinados momentos. Déniz destacó su comportamiento en los duelos, su capacidad para combinar y atraer antes de buscar el balón largo a la espalda, y la manera en la que supo mantener el partido dentro del terreno que más le convenía. "Nosotros lo leímos peor que ellos y se te queda un poquito cara de tonto", admitió.

 

El técnico descartó que el problema estuviera en una renuncia competitiva. "Bajar los brazos no los bajamos, eso es innegable", aseguró. Su reproche fue por otro camino: precipitación, decisiones equivocadas y falta de paciencia cuando aumentó la urgencia. Para Déniz, el equipo siguió intentando llegar, aunque empezó a hacerlo cada vez con menos criterio.

 

Ahí situó una de las claves de la derrota. El Telde necesita madurar las posesiones, leer mejor lo que pide cada jugada y mantener la cabeza cuando el marcador obliga a arriesgar. "Somos un equipo de trabajo colectivo, de intentar ser eficaces con lo que podemos crear", recordó. Cuando se encadenan pérdidas, malas decisiones y duelos perdidos, entiende que la estructura pierde buena parte de su protección.

 

Déniz apenas recordó ocasiones claras del Doramas al margen del gol y esa circunstancia endureció todavía más su diagnóstico. Vio al rival merodear el área con cierta frecuencia, aunque sin convertir esa presencia en oportunidades manifiestas. El castigo llegó precisamente en una de las pocas acciones que consideró realmente limpias.

 

Su análisis del Telde fue bastante más severo. Dijo ver poca intensidad, poco ritmo y demasiadas malas decisiones, a las que sumó pérdidas, inferioridad en muchos duelos, falta de atención en segundas jugadas y escaso acierto en el último pase. "Cuando no estás bien en tantas situaciones, al final puede pasar lo que pasó hoy: pierdes y ni siquiera eres capaz de hacer un gol".

 

La derrota volvió a colocar sobre la mesa los tropiezos ante conjuntos situados en zonas intermedias o bajas de la clasificación. Déniz dejó espacio para la casualidad, aunque distinguió bastante entre unos partidos y otros. Frente al Atalaya creyó que el Telde generó lo suficiente en los primeros minutos para adquirir una ventaja amplia; en Teror vio un equipo por debajo de la exigencia.

 

Ante el Doramas, en cambio, encontró una acumulación parecida a la de las jornadas menos convincentes. "No cogimos el pulso del partido, no metimos el ritmo que teníamos que meter y no fuimos capaces de tomar buenas decisiones en los momentos clave". Añadió imprecisión, pérdidas, duelos perdidos y falta de atención en segundas jugadas.

 

El entrenador insistió especialmente en ese último pase que nunca terminó de aparecer. La UD Telde llegó a posiciones desde las que podía hacer daño, pero Déniz vio poca precisión cuando tocaba transformar una posesión prometedora en ocasión. "Lo pagamos caro, lo pagamos muy caro", repitió al resumir una tarde en la que demasiados pequeños errores terminaron apuntando en la misma dirección.

 

La primera derrota como local llegó en la décima jornada. El dato le ofreció poco consuelo. Déniz recordó que el empate anterior ante el Atalaya daba la posibilidad de convertir aquel punto en cuatro con una victoria frente al Doramas y reforzar una dinámica doméstica que apenas había cedido terreno durante el comienzo de temporada.

 

"Perder hoy es jodido", reconoció. La frase llegó después de reivindicar la dificultad que ya había encontrado el Telde en la visita al Atalaya, un equipo cuya clasificación considera engañosa por la calidad de sus jugadores y por lo demostrado en otros encuentros. El problema para Déniz fue regresar a casa y no aprovechar la oportunidad de hacer bueno aquel empate.

 

La planificación de la semana añadió después una pequeña ironía. El cuerpo técnico había concedido tres días de descanso antes de volver a entrenar martes, miércoles y jueves para preparar la siguiente salida. Después de la derrota, Déniz confesó que esos tres días se le harán largos. El descanso estaba decidido; las ganas de corregir, después del partido, llegaban antes.

 

El ascenso quedó fuera de sus cálculos inmediatos. Déniz rechazó colocar ahora la temporada entre ascender o descender y prefirió hablar de construcción. A estas alturas espera un equipo con muchas ideas claras y bastante avanzado en distintas fases del juego, aunque admitió que todavía aparecen errores colectivos que dejan al descubierto problemas que deberían estar más controlados.

 

"Parece que se nos descubren las vergüenzas en muchos momentos", reconoció. Para el entrenador, resulta especialmente preocupante cuando los fallos dejan de pertenecer a una acción individual y afectan al funcionamiento del bloque. Su respuesta a cualquier cálculo clasificatorio fue mucho más sencilla: "Ahora hay que sumar, sumar puntos, sumar puntos".

 

Los resultados obtenidos lejos de casa han permitido al Telde mantenerse en los puestos altos y Déniz quiere que esa fortaleza sirva ahora para reparar el tropiezo frente al Doramas. La cuenta que maneja es directa: lo perdido como local tendrá que recuperarse fuera. Y el siguiente intento llegará en un escenario que anticipa especialmente complicado.

 

Vecindario espera con un equipo herido y un cambio reciente de entrenador. Déniz quiere utilizar los próximos entrenamientos para analizar bien lo ocurrido, impedir que se repitan los mismos errores y devolver al Telde a los mecanismos que le habían permitido competir mejor. "Volver a la senda de lo que estábamos haciendo bien como colectivo, como equipo y como grupo", marcó como tarea inmediata.

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