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Miércoles, 28 de Octubre de 2026

Actualizada Miércoles, 28 de Octubre de 2026 a las 07:48:41 horas

Entrevista en el programa La Alameda de TELDEACTUALIDAD Radio Pódcast

Ado Santana: «Soy de Telde, vivo aquí, trabajo aquí y quiero seguir rodando aquí»

El cineasta habla del largo proceso de creación de Lilith, sus ocho premios internacionales, las dificultades del cine independiente y el apoyo recibido en su ciudad

TELDEACTUALIDAD/Telde Miércoles, 28 de Octubre de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Miércoles, 28 de Octubre de 2026 a las 07:19:35 horas

Cinco años de trabajo, una película reconstruida cuando parecía terminada, ocho premios internacionales y una emoción difícil de contener al contemplar por primera vez el resultado en una pantalla grande. Detrás de Lilith, el largometraje rodado íntegramente en Telde que ha conseguido abrirse camino por festivales de distintos continentes, hay una historia de perseverancia, creatividad y compromiso con las raíces.

 

Su director, Adonay Santana Sánchez, conocido artísticamente como Ado Santana, repasó esa aventura cinematográfica en una extensa conversación con Sonia Vega en el programa La Alameda, de TELDEACTUALIDAD Radio Pódcast, donde también habló de sus experiencias personales, la precariedad laboral, el papel de la mujer y las dificultades de hacer cine sin grandes recursos económicos.

 

El programa puede escucharse a las 7.00, 13.00 y 19.00 horas en TELDEACTUALIDAD RADIO PÓDCAST hasta el próximo 30 de octubre. A partir de ese día pasará a la programación habitual de la emisora digital.

 

El realizador teldense, que acumula 24 años de actividad profesional, siete largometrajes y alrededor de medio centenar de cortometrajes, reconoció que Lilith ha sido uno de los proyectos más exigentes de su carrera. Lo que comenzó como una producción independiente terminó convirtiéndose en una experiencia de varios años, marcada por las limitaciones presupuestarias, las decisiones creativas y la necesidad de volver a grabar una parte importante de la historia para alcanzar el resultado que buscaba.

 

Una película que hubo que volver a construir

Santana explicó que el rodaje se desarrolló entre 2021 y 2024, un periodo poco habitual para una producción de estas características, pero condicionado por las circunstancias de un equipo que decidió sacar adelante el proyecto mediante una fórmula colaborativa y autofinanciada. Tras realizar un primer montaje, el director y el guionista teldense Ricardo López Toledo, amigo suyo desde la infancia, comprobaron que algunas tramas no terminaban de encajar y optaron por reescribir una parte sustancial del argumento.

 

Aquella decisión obligó a organizar nuevas jornadas de rodaje y afrontar secuencias especialmente complejas. Entre ellas recordó una escena multitudinaria ambientada en una especie de ritual, con numerosos figurantes, cuya preparación y ejecución resultaron particularmente difíciles. Buena parte del largometraje se filmó en el barranco de los Cernícalos, uno de los escenarios naturales del municipio que adquiere especial protagonismo en la obra.

 

El proceso continuó con un nuevo montaje en el que participaron personas de su entorno más cercano, entre ellas su esposa, Laia Suazo, y Daniel León Lacabe. El cineasta resumió las dificultades de aquella etapa con una reflexión que explica buena parte de su manera de trabajar: la falta de dinero puede compensarse con tiempo, esfuerzo y capacidad para encontrar soluciones.

 

Lejos de presentar ese largo recorrido como una sucesión de obstáculos insuperables, Santana lo describió como una experiencia de aprendizaje. Reconoció, no obstante, que la duración del proyecto terminó siendo excepcional y que hubo momentos en los que parecía que la película estaba prácticamente concluida, aunque siempre aparecía algún detalle susceptible de mejorarse.

 

Las lágrimas de un director ante su propia obra

Uno de los momentos más personales de la entrevista llegó cuando recordó la sensación de sentarse solo en una sala de cine para contemplar Lilith en pantalla grande. Después de años de trabajo y de haber visto la película innumerables veces durante el proceso de edición, aquella proyección tuvo para él un significado completamente diferente.

 

El realizador confesó que terminó llorando de emoción. No era únicamente la satisfacción de comprobar la calidad de la imagen o el sonido, sino la conciencia de haber culminado una tarea que había ocupado una parte importante de su vida. Después de tanto tiempo, el proyecto dejaba de ser una sucesión de escenas, archivos y decisiones técnicas para convertirse definitivamente en una película destinada al público.

 

Santana admitió que los creadores rara vez consideran terminadas sus obras. Siempre encuentran algún aspecto que modificarían, una secuencia que podría funcionar de otra manera o un detalle que mejorar. Sin embargo, aquella proyección le permitió experimentar una satisfacción especial y reconocer el esfuerzo colectivo realizado durante cinco años.

 

También habló del temor que acompaña al estreno. Mientras una película permanece en manos de sus responsables, todavía existe la posibilidad de intervenir sobre ella. Cuando llega a las salas, esa capacidad desaparece y comienza una etapa distinta, en la que cada espectador interpreta la historia desde sus propias experiencias.

 

Telde como escenario, hogar y forma de entender el cine

La vinculación del director con Telde ocupó una parte destacada de la conversación. Santana explicó que su decisión de rodar íntegramente Lilith en el municipio responde a una convicción personal y profesional. Nació y creció en la ciudad, mantiene allí buena parte de su actividad y considera que sus paisajes, calles y espacios naturales ofrecen posibilidades suficientes para desarrollar producciones audiovisuales de muy diferentes características.

 

Aseguró que siempre ha intentado trabajar en Telde, aunque en ocasiones las circunstancias lo han llevado a otros lugares. Recordó que su anterior largometraje de ficción, 30 monedas, tuvo que rodarse fuera del municipio después de recibir facilidades de otra administración local. Aquella experiencia le hizo comprender la importancia de contar con apoyo institucional, incluso cuando ese respaldo no implica necesariamente una aportación económica.

 

En el caso de Lilith, destacó la colaboración recibida del Ayuntamiento de Telde durante la fase de promoción. Explicó que nunca solicitaron subvenciones para realizar la película, pero subrayó que los profesionales de la cultura necesitan también facilidades administrativas, permisos para utilizar determinadas localizaciones y una actitud de acompañamiento por parte de las instituciones.

 

El director valoró positivamente ese cambio en el trato recibido y defendió que apoyar a los creadores locales constituye una manera de impulsar la actividad cultural y proyectar la imagen del municipio. En su opinión, muchas producciones pueden desarrollarse con recursos limitados cuando encuentran colaboración y disposición para resolver los problemas cotidianos de un rodaje.

 

Santana se mostró especialmente orgulloso de su relación con la ciudad. Comentó con humor que sus familiares y amigos suelen bromear sobre su escasa disposición a salir de Telde, incluso para disfrutar de actividades que podría encontrar en otros municipios. Para él, sin embargo, permanecer cerca de sus raíces no supone una limitación, sino una elección consciente.

 

Recordó que ha trabajado en el extranjero y que incluso fue contratado para dirigir un documental en Estados Unidos. Aquella experiencia le permitió conocer otros lugares y formas de trabajar, pero también reforzó su deseo de regresar a casa. Su vida cotidiana, sus amistades y buena parte de sus reuniones profesionales continúan desarrollándose en Telde, una ciudad que considera inseparable de su identidad artística.

 

La precariedad y el abuso de poder inspiraron la historia

Más allá de su recorrido cinematográfico, Lilith nace de una experiencia personal que el realizador relató con especial sinceridad. Durante una etapa en la que llegó a plantearse abandonar temporalmente la actividad artística, aceptó un empleo en una heredad de aguas poco antes del comienzo de la pandemia. Aquella decisión lo situó en un entorno laboral muy diferente al que estaba acostumbrado y le permitió conocer otras realidades.

 

Santana explicó que desempeñó tareas físicamente exigentes y que vivió situaciones relacionadas con la organización del trabajo, las relaciones jerárquicas y determinadas formas de ejercer la autoridad que le hicieron reflexionar profundamente. De ese periodo surgió buena parte de la inspiración para construir una historia centrada en una mujer que intenta recuperar el control de su vida mientras se enfrenta a la precariedad, la violencia y las relaciones de poder.

 

El cineasta aclaró que la película no reproduce literalmente aquellas vivencias, sino que las transforma mediante la ficción y la metáfora. Tanto él como Ricardo López Toledo trasladaron a los personajes aspectos de sus propias experiencias y preocupaciones, construyendo un relato que pretende conectar con situaciones reconocibles para numerosos espectadores.

 

También recordó que el trabajo físico le ayudó a revisar su propia perspectiva profesional. Durante las largas jornadas en el campo tuvo tiempo para pensar, escuchar programas y recordar las enseñanzas de sus abuelos, especialmente aquellas relacionadas con el esfuerzo y la necesidad de valorar el trabajo de los demás.

 

Esa experiencia, aseguró, le permitió comprender mejor las dificultades que afrontan quienes dependen de empleos exigentes y cuentan con escaso margen para organizar su vida personal. La película recoge parte de esa reflexión y plantea preguntas sobre los límites del poder, la dignidad de los trabajadores y las consecuencias de vivir en condiciones de vulnerabilidad.

 

Una protagonista que rompe con los estereotipos

La construcción del personaje principal también estuvo influida por otra de las grandes aficiones del director: las artes marciales. Santana practica jiu-jitsu brasileño y otras disciplinas de combate en Telde, donde comparte entrenamientos con deportistas de alto nivel, entre ellas mujeres cuya preparación física y técnica le ha llevado a cuestionar numerosos prejuicios.

 

Durante la entrevista explicó que le interesaba desmontar la idea de que la mujer debe aparecer necesariamente como una figura físicamente débil o dependiente de la protección masculina. Por ese motivo decidió convertir a la protagonista de Lilith en una luchadora de artes marciales mixtas, una característica que aporta una dimensión particular al personaje.

 

El realizador mencionó su experiencia en el gimnasio Taginama y a deportistas como Minerva Montero para ilustrar cómo la realidad de las mujeres que practican deportes de combate contradice muchos de los estereotipos que todavía permanecen presentes en la sociedad.

 

A su juicio, la fortaleza femenina no debe abordarse únicamente desde una perspectiva simbólica. También existe una realidad deportiva y física que merece mayor visibilidad, y el cine puede contribuir a modificar la percepción social sobre estas cuestiones.

 

El desahucio como reflejo de una realidad social

Santana se detuvo igualmente en la reacción que provocó en las redes sociales la difusión de una escena de Lilith relacionada con un desahucio. Según relató, aquel fragmento generó comentarios especialmente intensos y posiciones enfrentadas, pese a que quienes participaban en el debate desconocían el contexto completo de la historia.

 

La experiencia le hizo reflexionar sobre la facilidad con la que determinadas situaciones desencadenan respuestas de gran dureza y sobre la necesidad de evitar interpretaciones simplistas de los conflictos sociales. El director considera que el cine debe permitir al espectador comprender la complejidad de los personajes, incluso cuando sus decisiones resultan discutibles.

 

También señaló que la cuestión de la vivienda continúa siendo especialmente sensible y que muchas personas atraviesan dificultades económicas que condicionan profundamente sus vidas. En ese sentido, defendió que Lilith no pretende ofrecer respuestas cerradas, sino plantear situaciones que inviten a pensar sobre la desigualdad, la responsabilidad individual y las circunstancias que rodean determinadas decisiones.

 

Ocho premios y un inesperado viaje por el mundo

La proyección internacional de la película fue otro de los grandes asuntos abordados en La Alameda. Santana reconoció que nunca imaginó que una producción realizada con medios limitados y un equipo estrechamente vinculado a Telde pudiera alcanzar semejante recorrido.

 

Los primeros reconocimientos llegaron desde India, donde la película obtuvo premios a la mejor producción cinematográfica, la mejor dirección y el mejor cartel. Este último fue realizado por el diseñador teldense Carmelo Figueiro, cuya incorporación al proyecto surgió de una relación personal con el director.

 

Posteriormente llegaron nuevos reconocimientos en México y Eslovaquia, mientras que la película continuó participando en certámenes de Indonesia, Francia y Japón, entre otros países. En conjunto, Santana cifró en ocho los premios conseguidos y en cinco las ocasiones en las que la producción resultó finalista.

 

El director recordó con especial cariño su desplazamiento a México, donde viajó acompañado por su madre para asistir a uno de los festivales. La experiencia, según explicó, resultó inolvidable tanto por el reconocimiento cinematográfico como por las personas que conoció y la acogida que recibió durante su estancia.

 

A pesar de estos éxitos, reconoció que la participación en festivales internacionales puede resultar complicada para una producción independiente. Las tasas de inscripción, los gastos de distribución, los requisitos técnicos y los desplazamientos representan un esfuerzo económico considerable, especialmente para profesionales que trabajan desde Canarias.

 

Como ejemplo relató las dificultades surgidas con un certamen estadounidense que exigía el envío físico de materiales y cuya asistencia suponía afrontar un viaje especialmente costoso. Finalmente, la película no llegó a proyectarse allí, una experiencia que le permitió comprobar que el reconocimiento internacional no siempre va acompañado de facilidades para los creadores.

 

El talento local detrás de la producción

Santana insistió en que los premios obtenidos no pueden entenderse únicamente como un éxito personal. La película es el resultado de la colaboración de numerosas personas que participaron en diferentes etapas del proyecto, desde la escritura y la interpretación hasta el montaje, el diseño y la organización de los rodajes.

 

En el reparto figuran intérpretes como Maykol Hernández, Saray Castro, José Antonio González y Mari Carmen Sánchez, mientras que Ricardo López Toledo comparte la escritura del guion. El realizador quiso destacar especialmente el carácter colectivo de una obra que salió adelante sin depender de una gran estructura de producción.

 

Para el director, ese modelo de trabajo refleja una manera de entender el cine que ha mantenido durante buena parte de su carrera: reunir a personas con inquietudes compartidas, construir historias desde la cercanía y afrontar las dificultades con creatividad.

 

El recorrido de Lilith también ha servido para reforzar su confianza en las posibilidades del audiovisual canario. Santana considera que el talento existente en las islas puede competir en circuitos internacionales cuando dispone de oportunidades para desarrollar y mostrar sus proyectos.

 

El estreno y el vértigo de enfrentarse al público

La entrevista tuvo lugar en los días previos al estreno comercial de la película. Santana explicó que el preestreno estaba programado para el jueves 22 de octubre, a las 19.30 horas, en los cines de Las Terrazas, con una elevada demanda de localidades, mientras que las proyecciones abiertas al público se desarrollarían del 23 al 29 de octubre.

 

El largometraje, recomendado para mayores de 16 años, también tenía previsto llegar a Multicines Tenerife el 30 de octubre. El director señaló que se estaban valorando nuevas posibilidades de exhibición en Granada y Madrid, aunque admitió que, después de tantos años dedicado a esta producción, deseaba comenzar a trabajar en nuevas historias.

 

El cineasta reconoció que la proximidad del estreno le producía una mezcla de ilusión e incertidumbre. Después de recorrer festivales y recibir reconocimientos internacionales, la película debía enfrentarse a un público que la contemplaría sin conocer necesariamente las dificultades de su elaboración.

 

Esa circunstancia, lejos de restar importancia al momento, constituye para él una parte esencial del proceso creativo. Una película alcanza su verdadero sentido cuando se encuentra con los espectadores y comienza a generar emociones, preguntas y conversaciones.

 

Una nueva etapa personal y profesional

La conversación también permitió conocer el momento vital que atraviesa Ado Santana. El realizador contó que se había casado en abril y que esperaba convertirse en padre en los próximos meses, dos acontecimientos que coincidían con una etapa profesional especialmente satisfactoria.

 

Reconoció que la acumulación de experiencias positivas también puede generar inseguridades y que, en ocasiones, le cuesta asimilar que tantos proyectos estén saliendo adelante al mismo tiempo. Sin embargo, se mostró agradecido por las oportunidades recibidas y por las personas que lo han acompañado durante estos años.

 

En el terreno creativo, adelantó que desea explorar con mayor profundidad la comedia. Aunque buena parte de su filmografía se ha desarrollado alrededor del drama y de historias con una importante carga emocional, considera que la risa posee una capacidad extraordinaria para conectar con el público.

 

Después de la intensidad que ha supuesto Lilith, el director quiere abrir una etapa en la que pueda experimentar con otros registros y desarrollar nuevos proyectos sin renunciar a su manera independiente de trabajar.

 

Una declaración de amor cinematográfico a Telde

La entrevista concluyó dejando una idea que atravesó buena parte de la conversación: el éxito internacional no ha cambiado la relación de Ado Santana con su ciudad. Sus experiencias fuera de Canarias, los premios recibidos y las oportunidades profesionales no han debilitado su deseo de continuar creando desde el lugar donde nació.

 

El director reivindicó el valor de las producciones realizadas con talento local, la importancia de facilitar el trabajo de los artistas y la necesidad de confiar en las posibilidades culturales de Telde. Para él, el municipio no es únicamente el escenario de Lilith, sino también el espacio donde se han formado sus recuerdos, sus amistades y buena parte de su mirada cinematográfica.

 

Con una trayectoria de más de dos décadas, Santana afronta ahora el final de una de sus aventuras profesionales más intensas. Lilith ha llevado imágenes de Telde a festivales de varios continentes, pero su creador mantiene intacta la voluntad de seguir contando historias desde casa.

 

Una convicción que expresó durante su conversación con Sonia Vega y que resume su forma de entender la vida y el cine: Telde sigue siendo el lugar al que quiere regresar, el escenario en el que desea trabajar y el punto de partida de sus próximas películas.

 

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