
Telde no tiene otra alternativa: necesita recuperar su capacidad de planificar, gestionar y ejecutar su proyecto de ciudad. Para conseguirlo, propongo tres prioridades: actualizar el Plan General de Ordenación (PGO), reactivar los instrumentos de planeamiento municipal que permitan desarrollar nuevos proyectos y reforzar los equipos técnicos y jurídicos del área de Urbanismo. No podemos seguir aplazando decisiones que afectan a la vida de miles de personas, porque es urgente facilitar el acceso a la vivienda, impulsar la actividad económica, generar empleo y mejorar nuestros barrios.
Defiendo un Ayuntamiento que ofrezca respuestas, acompañe las iniciativas y convierta las propuestas en realidades, porque gobernar una ciudad también significa anticiparse a sus necesidades, resolver sus problemas y aprovechar sus oportunidades.
Nuestro Plan General tiene su origen en 2003. Desde entonces, han transcurrido 23 años, casi un cuarto de siglo en el que, para bien en unos casos y para mal en otros, se ha transformado Telde. Somos una ciudad de 104.000 personas, con decenas de barrios, con zonas industriales de importancia no solo para el municipio sino en el conjunto de la Isla, con un extenso litoral y un enorme potencial de desarrollo. ¿Este potencial se está optimizando al máximo? Creemos que no porque seguimos arrastrando problemas de ordenación y actuaciones pendientes que condicionan nuestro crecimiento.
Necesitamos revisar cómo hemos desarrollado el territorio, corregir los desequilibrios y adaptar la planificación a las necesidades actuales de vivienda, movilidad y servicios. El PGO establece las grandes reglas de ordenación, pero existen otros instrumentos urbanísticos que permiten impulsar actuaciones concretas. Por eso debemos trabajar en su actualización sin paralizar los proyectos que puedan desarrollarse legalmente con el planeamiento vigente. No podemos esperar a tener el Telde del mañana perfectamente dibujado si no empezamos a resolver los problemas de hoy.
Las consecuencias de esta situación tienen nombres y apellidos. En marzo de 2025 conocimos que las licencias de obra mayor habían pasado de 123 en 2021 a solo 18 en 2024. ¡Han leído bien!, una caída brutal superior al 85 %. Detrás de esas cifras hay jóvenes que no pueden iniciar su proyecto de vida, familias que esperan para construir o rehabilitar sus viviendas, autónomos que necesitan abrir sus negocios y empresas dispuestas a invertir y crear empleo.
Cada retraso genera incertidumbre, incrementa los costes y puede acabar frustrando una iniciativa. Detrás de cada expediente urbanístico hay personas, recursos económicos, ilusiones y decisiones importantes. Por eso, como señalamos en las primeras líneas de esta reflexión, hay que actualizar el PGO , y para ello, me comprometo, si así lo decide la ciudadanía, a crear una Concejalía de Urbanismo con personal suficiente, coordinación entre departamentos y procedimientos ágiles, transparentes y seguros. Quien presente un proyecto debe recibir información clara, respuestas y plazos razonables. La acción política y la Administración pública tienen que facilitar las soluciones, siempre dentro de la legalidad, y no convertirse en un obstáculo añadido.
Tenemos ejemplos de los que aprender. Bilbao transformó antiguos espacios industriales y portuarios en nuevas zonas de actividad y convivencia, Pontevedra recuperó espacio urbano para las personas y Vitoria-Gasteiz actualizó su Plan General para responder a nuevos desafíos territoriales. Son ciudades diferentes, pero comparten una enseñanza: los cambios importantes necesitan planificación, continuidad y capacidad para llevarlos a cabo. Telde debe encontrar su propio camino.
Propongo una estrategia municipal de desarrollo urbano con prioridades, recursos y plazos definidos, que permita impulsar vivienda pública y asequible, regenerar nuestros barrios, modernizar las zonas industriales, recuperar espacios deteriorados y mejorar las conexiones entre los distintos núcleos. Una estrategia construida con la participación de vecinos, profesionales y sectores económicos. No se trata de copiar lo que hacen otros, sino de aprovechar las experiencias que funcionan para resolver nuestras propias necesidades. Menos proyectos eternamente pendientes y más actuaciones que mejoren la vida de la gente.
Llevo muchos años recorriendo nuestros barrios, participando en el movimiento asociativo y escuchando a quienes viven y trabajan en Telde. Y tengo algo claro: nuestra ciudad no necesita empezar de cero, sino aprovechar todo lo bueno que ya tiene y afrontar con decisión aquello que lleva demasiado tiempo esperando. Contamos con talento, iniciativa, recursos y una ciudadanía comprometida con su tierra.
Nuestros padres y abuelos contribuyeron con esfuerzo a construir el Telde que conocemos; ahora nos corresponde cuidar ese legado y abrir nuevas oportunidades para las siguientes generaciones. No podemos afrontar los desafíos del mañana sin ordenar lo heredado y actualizar lo que necesitamos hoy. Ese es el compromiso que defiendo: ordenar el pasado, resolver el presente y preparar el futuro. Un futuro con más oportunidades, mejores servicios y una ciudad que avance sin dejar atrás a ninguno de sus vecinos ni de sus barrios.
José Luis Macías Alonso es portavoz de Nueva Canarias–Bloque Canarista en el Ayuntamiento de Telde y secretario general de NC-BC de Telde.










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