Comienzo esta breve ‘reseña’ con un texto de Andrés Ramírez Santana: “Una jueza que cobra unos 60.000 euros al año, un Gobierno autónomo canario que no usa la política para solucionar los problemas de vivienda de la población sino para engordar las cuentas bancarias de sus amigos empresarios, un inexplicable y exagerado despliegue policial que usa la violencia para echar de su hogar a una familia canaria, una mujer con
dos hijos menores de edad, como si fueran delincuentes y para reprimir con saña a todas las personas que trataban de impedir este inhumano desahucio”. Si hacemos ‘extensivo’ este inicio de palabras que ha escrito el que firma Andrés Ramírez Santana, profesor de Secundaria, a la opinión que me nace del corazón, habremos dado un ‘paso de gigante’ en el asunto ‘vivienda’.
“¿Dónde dormirán estos niños con su madre esta noche y las siguientes noches? ¿Qué cama y qué colchón podrán abrazar la desesperación de esos niños y esa madre? ¿Podrán ir al colegio mañana, y las siguientes mañanas, con normalidad como cualquier otro niño? ¿Sus juguetes los podrán llevar en sus mochilas? ¿Dónde están guardados ahora sus libros y sus ilusiones? ¿Qué futuro les espera a ellos y a su madre? ¿Tendrán el mismo sol por las mañanas y la misma luna por las noches que los demás niños?” Todas esas preguntas tienen su ‘sensibilidad’ dañada: las respuestas.
“¿Es mucho más importante que el dueño venda el piso para darse un capricho cuando tiene otros inmuebles de su propiedad y ‘reniega’ de esta familia con niños menores por unos ‘euros’ dejada a la mano de Dios? ¿Ser policía es intrínseco con la misma deshumanización de su profesión? ¿Por qué esos policías no optaron por la objeción de conciencia y se negaron a echar a la calle a una mujer y sus dos niños y también a usar la violencia contra otros ciudadanos como si fueran delincuentes? ¿Por qué la ciudadanía tenemos que pagarles sus sueldos a funcionarios con placa y usan la violencia para ‘apalear’a los que defienden los mismos derechos humanos?” “Toda persona, toda familia, tiene derecho a vivir bajo un techo sin miedo, con seguridad, con protección y con dignidad”. ¡Asunto ‘proclive’ para un Sánchez ‘enajenado’y 'derrumbado'!
¡Control ‘social’! ¡Que no ‘degenere’ nunca!
“Mientras tanto esta noche y posteriores, probablemente sin ningún remordimiento,... una jueza dormirá plácida y confortablemente en su cama,... los responsables políticos del Gobierno canario disfrutarán de sus sillones y sus colchones tranquilamente,... los policías desahuciadores soñarán reposadamente en sus almohadas con el poder de sus porras y su autoridad (guardadas quizá en la ‘mesilla de noche’).
Y todos ellos, jueza, políticos del gobierno canario y policías desahuciadores, lo harán gracias a que los diputados y diputadas de la extrema derecha de PP-Vox-Junts votaron en contra de los Decretos AntiDesahucios en febrero, en abril y en el reciente octubre de este año, y así votaron en contra de los derechos de la clase trabajadora a poder dormir en una ‘vivienda digna’. La empatía humana cada vez se oscurece más y la misma humanidad empieza a entrar en una insoportable decadencia”. Así pone punto final este profesor de Secundaria. ¡La sociedad española está muy ‘corrompida’.

























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