La indignación y el desánimo crecen entre los trabajadores del servicio municipal de Limpieza Viaria y Recogida de Residuos Sólidos de Telde ante la reiteración de actos vandálicos en Jinámar. Dos contenedores de residuos sólidos urbanos (RSU) han sido quemados en las inmediaciones del número 47 de Cortijo de Belén, apenas 48 horas después de que fueran repuestos por el Ayuntamiento tras otro incendio registrado en el mismo punto. La repetición de estos hechos, unida a los vertidos incontrolados de escombros y restos de poda, ha provocado una nueva denuncia pública de los responsables del servicio, que reclaman la colaboración ciudadana para frenar unos comportamientos que dificultan el mantenimiento de la limpieza en el barrio.
Según la información facilitada a TELDEACTUALIDAD por el servicio municipal, los dos recipientes afectados habían sido instalados recientemente para sustituir a otros que también resultaron destruidos por el fuego. Sin embargo, apenas dos días después de su reposición, el punto de recogida vuelve a quedarse sin estos elementos, en un episodio que los responsables de Limpieza Viaria consideran especialmente preocupante por la rapidez con la que se ha repetido el vandalismo.
«La impotencia y el desánimo son flagrantes»
Desde el servicio de limpieza lamentan que el esfuerzo realizado para restablecer las condiciones normales de recogida de residuos quede frustrado por este tipo de actuaciones. «Vuelve el incivismo de la ciudadanía en Jinámar. Vuelven a quemar dos contenedores donde hace dos días se repusieron también por haberlos quemado», manifiestan fuentes del departamento municipal, que expresan su malestar ante la reiteración de incidentes similares.
Los responsables del servicio reconocen que la situación está generando un importante desgaste entre quienes trabajan diariamente para mantener el barrio en condiciones adecuadas. «Desde el servicio de limpieza, la impotencia y el desánimo son flagrantes», señalan, al tiempo que denuncian las conductas vandálicas de determinadas personas que perjudican al conjunto de los residentes y obligan a repetir actuaciones que ya habían sido ejecutadas.
La destrucción de contenedores supone, además, un perjuicio para la prestación del servicio público, al dejar temporalmente sin recipientes de recogida a los vecinos de la zona y generar nuevas necesidades de reposición. Estas actuaciones también implican un coste económico para las arcas municipales, aunque por el momento no se ha facilitado una valoración de los daños ocasionados en este último episodio.
Preocupación también por los vertidos ilegales
La denuncia del servicio municipal no se limita a la quema de contenedores. Sus responsables advierten de que en Jinámar continúan produciéndose depósitos incontrolados de escombros, restos de poda y otros residuos que deben gestionarse a través de los procedimientos habilitados para su retirada. Estas prácticas obligan a movilizar recursos adicionales y complican la planificación de los trabajos ordinarios de limpieza y recogida de basura.
El nuevo incendio se conoce, además, después de que el propio servicio denunciara la aparición de varias decenas de sacos de escombros abandonados junto a las instalaciones de la ITV de Jinámar, otro episodio que ha puesto de manifiesto la persistencia de conductas incívicas en determinados puntos del barrio. Los responsables municipales consideran que la repetición de estos hechos impide consolidar las mejoras realizadas y provoca una sensación de impotencia entre los equipos encargados del mantenimiento de los espacios públicos.
Llamamiento a la colaboración vecinal
Ante esta situación, Limpieza Viaria solicita expresamente la implicación de los propios residentes para prevenir nuevos incidentes y contribuir a identificar comportamientos que perjudican a la comunidad. «Pedimos colaboración a los propios vecinos; si no, es imposible regular y dar más eficacia al servicio», trasladan desde el departamento.
El llamamiento pretende reforzar la corresponsabilidad ciudadana en el cuidado de los espacios comunes y evitar que las actuaciones de una minoría terminen afectando a todo el barrio. Desde el servicio insisten en que la conservación del mobiliario urbano y el depósito correcto de los residuos son condiciones imprescindibles para mantener una recogida eficaz.
El episodio de Cortijo de Belén, número 47, vuelve así a evidenciar las dificultades que afronta el servicio de limpieza ante la destrucción reiterada de contenedores. La reposición de los recipientes quemados hace apenas dos días no ha impedido que el mismo punto vuelva a sufrir daños, una circunstancia que ha llevado a los responsables municipales a reclamar una respuesta colectiva frente al vandalismo y los vertidos ilegales.










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