Los aplausos volvieron a sustituir al silencio en la despedida del Padre Báez. El santuario de Nuestra Señora de Las Nieves, en Lomo Magullo, escenario de tantos años de su labor sacerdotal, acogió el pasado sábado una emotiva misa funeral en memoria de Fernando Báez Santana, fallecido el 2 de octubre.
Familiares, amigos y feligreses recordaron al sacerdote en una ceremonia marcada por el cariño y el reconocimiento a su trayectoria. Entre los asistentes se encontraba el alcalde de la ciudad, Juan Antonio Peña, amigo personal de Báez.
Telde volverá a rendirle homenaje este jueves, 22 de octubre, a las 18.00 horas, con una nueva eucaristía en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en Las Huesas, otro de los barrios vinculados a su vida pastoral.
El fallecimiento del conocido sacerdote causó una profunda consternación en distintos puntos de Gran Canaria, especialmente en Telde, municipio con el que mantuvo una estrecha relación durante décadas. Su personalidad, su manera de entender el compromiso religioso y su defensa de las tradiciones y la identidad canaria dejaron una huella que continúa presente entre quienes compartieron con él celebraciones, actividades parroquiales y numerosos momentos de la vida comunitaria.
Una despedida entre aplausos en Lomo Magullo
La misa funeral celebrada el pasado sábado en el santuario de Las Nieves estuvo oficiada por los sacerdotes Ricardo Miranda y Miguel Hernández, en una ceremonia que reunió a personas vinculadas al Padre Báez durante su etapa como párroco de Lomo Magullo. La celebración estuvo acompañada de momentos especialmente emotivos, con aplausos de los asistentes que interrumpieron en varias ocasiones las intervenciones de los religiosos.
El homenaje adquirió un significado especial por celebrarse en una iglesia donde Fernando Báez desarrolló durante años una parte importante de su ministerio. Para muchos de los presentes, regresar al templo para recordarlo supuso también recuperar vivencias compartidas con un sacerdote que mantuvo una relación muy cercana con la comunidad parroquial y cuya personalidad no dejó indiferentes a quienes lo conocieron.
El recuerdo de un sacerdote singular
Desde el Patronato de La Sal de La Garita también han querido sumarse a las muestras de reconocimiento al Padre Báez, al que definen como «un sacerdote único, profeta, hombre de fe y defensor de su tierra canaria». El colectivo considera que su trayectoria dejó una herencia humana y espiritual muy amplia, construida a través de su dedicación religiosa y de su compromiso con las comunidades en las que ejerció.
«Fernando siempre actuó según le dictaba su gran fe en el Jesús de Nazaret. Él vivía como predicaba, dando al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», señalan desde la entidad, que destaca la coherencia personal del sacerdote y su fidelidad a unas convicciones que defendió públicamente a lo largo de su vida.
El Patronato recuerda asimismo uno de los testimonios compartidos durante el funeral de Lomo Magullo, relacionado con el valor de la reconciliación. Según explica el colectivo, el sacerdote Ricardo Medina relató con satisfacción que recientemente había podido compartir con el Padre Báez un abrazo de perdón y fraternidad en la fe, un gesto especialmente significativo dadas las incomprensiones y diferencias que, en ocasiones, acompañaron su trayectoria.
Para la entidad vecinal, este episodio refleja también la dimensión humana de Fernando Báez, un religioso de carácter firme, con planteamientos propios y una forma de ejercer su ministerio que despertó tanto adhesiones como discrepancias, pero que dejó una profunda impronta entre numerosos fieles.
Nueva misa este jueves en Las Huesas
Los homenajes continuarán mañana jueves, 22 de octubre, a partir de las 18.00 horas, con una misa en memoria del Padre Báez en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en Las Huesas. La celebración ofrecerá una nueva oportunidad para que vecinos, feligreses y personas que mantuvieron relación con él puedan reunirse en torno a su recuerdo.
La convocatoria adquiere especial relevancia por el arraigo que el sacerdote mantuvo en diferentes comunidades parroquiales de Telde, donde desarrolló buena parte de su actividad pastoral. Su fallecimiento ha dado paso a distintas expresiones de afecto y reconocimiento que ponen de manifiesto la huella dejada durante décadas de servicio religioso.
Con la celebración de Las Huesas, Telde prolongará una despedida que va más allá de los actos litúrgicos. El Padre Báez permanece en la memoria de numerosos vecinos como un sacerdote de profundas convicciones, comprometido con su fe y con la defensa de Canarias, cuya figura continúa despertando recuerdos, emociones y testimonios de quienes compartieron una parte de su camino.









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