Tony Esparragón, en el partido de este domingo contra Pintobasket ya en Agüimes / Foto: Juan Antonio HernándezTony Esparragón dejó dos mensajes después de la derrota ante Grupo Pinto Basket: Ginelux Telde perdió porque el rival fue superior y el problema del pabellón ya condiciona al equipo más allá de la incomodidad. El técnico separó ambos asuntos desde el principio. "Analizando el partido, hay muchas cosas que mejorar para poder competir con todos los equipos", explicó antes de reconocer que Pinto impuso un nivel físico superior y castigó varios momentos en los que el encuentro todavía podía mantenerse abierto.
"Creo que por detalles, en momentos determinados en los que el partido estaba arriba o abajo, conseguimos que se fueran otra vez y no fuimos capaces de competir hasta el final para tener la posibilidad de ganar el partido. Fueron superiores a nosotros físicamente y durante el partido nos costó bastante meternos en el ritmo".
Ese análisis pertenece, según Esparragón, a la parte que sí controla el cuerpo técnico. El lunes toca vídeo, corrección y entrenamiento. Ahí asume responsabilidades. En cambio, el problema de las goteras queda fuera de ese margen y, precisamente por eso, multiplica el desgaste. "Lo que podamos tener en nuestras manos intentamos trabajarlo. Los entrenadores estamos viendo vídeos, estamos analizando todo para poder mejorar en lo que tenemos problemas. Pero lo del pabellón no está en nuestras manos y nos afecta mucho".
El entrenador fue especialmente duro al explicar hasta qué punto la situación ha dejado de ser un asunto puramente logístico. Club Baloncesto Telde compite en categoría nacional y, a su juicio, la propia instalación municipal termina interfiriendo en el rendimiento del equipo. "Es una pena tener un club en Tercera FEB, en competición nacional, y que el municipio sea el que nos esté afectando deportivamente por no hacer las cosas que tiene que hacer".
El domingo, la jornada empezó con una duda que desplazó parte de la preparación habitual: saber si el partido podría disputarse. Esparragón explicó que desde primera hora el cuerpo técnico y los jugadores estaban pendientes de la pista, mientras quedaban en segundo plano cuestiones propias de cualquier partido. "Desde que nos levantamos por la mañana ya estamos más pensando en si se podrá jugar o no que en todas las cosas que conlleva un partido de baloncesto, que son muchísimas: físicamente, la distribución de los minutos, cómo vamos a defender, cómo vamos a atacar... Estamos todos pendientes, los jugadores incluidos, de si se va a jugar o no".
Para Esparragón, ahí aparece el verdadero impacto deportivo del problema. La preocupación entra en el jugador mucho antes del salto inicial. "Las cabezas no están donde tienen que estar, que es en el baloncesto, que es a lo que nos tenemos que dedicar nosotros única y exclusivamente". El traslado posterior añadió otra dificultad. El técnico recordó que cambiar de instalación sobre la marcha implica adaptar calentamientos, desplazamientos y tiempos de preparación, además de encajar las necesidades del rival y sus horarios de viaje.
"Todos tenemos que hacer un esfuerzo e irnos a otro pabellón a jugar. No es cómodo. Podemos calentar diez minutos, cinco minutos, porque tenemos que correr, porque encima el otro equipo tiene un vuelo". También introdujo un asunto menos visible: el riesgo físico. Cambiar de cancha y reducir el calentamiento altera una rutina que, para un equipo de competición nacional, forma parte de la preparación. "Nos podemos lesionar porque tenemos que cambiar la cancha y estamos sin calentar. Al final nos estamos jugando mucho y le estamos dedicando muchas horas a esto."
Esparragón aclaró varias veces que el traslado también perjudicó a Pintobasket. La diferencia, según su explicación, reside en la previsión. El rival se encuentra el problema al llegar; el CB Telde convive con él desde hace meses.
A pesar de la dureza de sus palabras, el entrenador rechazó convertir las goteras en coartada deportiva. La derrota, insistió, llegó porque Pinto Basket compitió mejor. "Perdimos porque el otro equipo fue superior a nosotros y tenemos muchas cosas que trabajar en baloncesto". Esparragón quiere una solución para el pabellón y, al mismo tiempo, mantiene el foco en la responsabilidad propia. "No es una excusa. No perdimos por eso, pero afecta y no ayuda desde hace un año."
El desgaste mental ocupa otra parte importante de su preocupación. Preguntado por la posibilidad de que algún jugador o incluso algún miembro del cuerpo técnico pudiera acabar cansándose hasta plantearse una salida, Esparragón explicó que esa conversación todavía no ha aparecido. "No hemos tenido esa conversación. Espero que no pase eso, pero sí agota mentalmente. Ya agota mentalmente la liga de por sí como para tener que tener problemas secundarios. Esperemos que se arregle lo antes posible y que pongan un remedio a esto, porque una temporada así se puede hacer muy larga, muy, muy larga en cuanto a cosas no deportivas."
La solución definitiva sigue pendiente y el escenario actual deja poco margen para la improvisación: con lluvia, el pabellón vuelve a quedar comprometido. "Si llueve tendremos que movernos, porque aquí no se puede jugar a baloncesto cuando llueve". Esparragón recordó además que el episodio del sábado fue solo el último de una cadena conocida.
"Lo dijimos hace un año, lo dijimos hace un mes cuando tuvimos que suspender un amistoso contra CB Gran Canaria B y lo seguimos diciendo. Ayer pasó en un partido oficial, pero las goteras no empezaron ayer; llevan tiempo y seguimos con los mismos problemas."
Superado ese capítulo, el entrenador volvió al baloncesto y al próximo compromiso. Ahí encuentra un rival de los que exigen desde el primer minuto. "Fundal Alcobendas es un equipo muy duro, posiblemente de los mejores equipos de la competición a día de hoy. Es un equipo muy físico, está muy bien trabajado y tiene jugadores veteranos que saben jugar a baloncesto."
El contexto cambia, pero la intención no. Esparragón quiere que la derrota ante Pinto sirva para corregir de inmediato varias carencias. "Nos toca un hueso duro el fin de semana, pero hablamos muchas veces de que podemos perder con cualquiera y también podemos ganar a cualquiera".
La prioridad pasa por mejorar, incluso antes de mirar el resultado: "Vamos con ilusión, con ganas de intentar sacarlo adelante y, sobre todo, de mejorar las cosas que hicimos mal el sábado. Ojalá saquemos el partido, pero, si no, por lo menos que sea un punto de mejora, poquito a poco, evolucionando para que las victorias empiecen a llegar pronto otra vez."
La derrota ante Pinto también arrastraba un recuerdo incómodo de la temporada pasada. Esparragón reconoció que perder contra ese rival fastidia, aunque relativizó la conexión con los antecedentes: buena parte de la plantilla actual de Pinto y su entrenador ni siquiera vivieron aquellos partidos. "Fastidia, la verdad que sí. Pero es un partido."
A partir de ahí, pidió perspectiva. Ginelux mantiene un balance de dos victorias y una derrota y la competición conserva, según su lectura, la igualdad del curso anterior. "Estamos empezando la temporada, vamos 2-1 y seguimos en la parte de arriba. Hay que ver las cosas con perspectiva".
Esparragón espera una liga con resultados cruzados, jornadas poco previsibles y equipos capaces de intercambiar posiciones con rapidez. "La liga sigue siendo igual de igualada que el año pasado. Todo el mundo gana y pierde con todo el mundo. Paciencia, paciencia y seguir currando".












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