Antes de los escenarios, las cámaras y los personajes que han marcado su trayectoria, hubo una puerta convertida en pizarra y un sótano lleno de jóvenes con ganas de aprender. José Antonio González Torres, conocido artísticamente como Tonono, regresó a esos recuerdos durante una entrevista concedida el pasado 14 de octubre a Sonia Vega en el programa La Alameda, de TELDEACTUALIDAD RADIO PÓDCAST. El actor repasó sus orígenes en el barrio teldense de Las Remudas, su descubrimiento del teatro, las decisiones personales que marcaron su vida y su visión crítica sobre la situación de las artes escénicas en Canarias.
El programa puede escucharse en la emisora digital a las 10.00, 16.00 y 22.00 horas hasta el próximo 21 de octubre y a partir de esa fecha pasará a la programación habitual.
La conversación permitió conocer a un intérprete que sitúa el valor humano del teatro por encima de los reconocimientos profesionales. Para Tonono, el mayor éxito no está en los premios ni en la popularidad, sino en haber contribuido a transformar la vida de quienes compartieron con él sus primeras experiencias artísticas. También defendió la necesidad de que los creadores puedan trabajar con independencia, sin depender exclusivamente de las subvenciones públicas.
Las Remudas, el barrio donde comenzó todo
Tonono recordó su llegada a Las Remudas durante los años setenta, cuando el barrio acogió a familias de diferentes procedencias, entre ellas personas retornadas del Sáhara y residentes de otros puntos de Gran Canaria. Según relató, aquel nuevo núcleo de población carecía inicialmente de servicios básicos, comercios e infraestructuras suficientes, una situación que impulsó las primeras movilizaciones vecinales para reclamar mejoras.
En ese contexto surgió su inquietud por trabajar con niños y jóvenes. Todo comenzó cuando comprobó que varios menores del barrio habían suspendido numerosas asignaturas. Decidió entonces utilizar una puerta de su casa como pizarra, pintándola de negro, para ofrecer clases gratuitas de recuperación. La iniciativa fue creciendo hasta convertir su vivienda en un lugar de encuentro para los escolares, que, según recordó, lograron superar sus dificultades académicas y continuar sus estudios.
Aquel compromiso educativo acabó trasladándose a un sótano comunitario que permanecía sin utilizar. Allí comenzó a organizar actividades teatrales con los jóvenes, inicialmente mediante representaciones de episodios bíblicos, como la pasión de Jesucristo y la historia de Moisés. Posteriormente, un curso de formación de monitores de arte dramático celebrado en Arinaga le abrió las puertas a una nueva manera de entender la interpretación.
«Me enamoré», reconoció al recordar aquel descubrimiento. A partir de entonces incorporó la expresión corporal, el movimiento y la danza a las actividades que desarrollaba con los jóvenes, convencido de que el teatro podía ofrecerles mucho más que entretenimiento.
El reconocimiento que no se consigue con premios
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llegó cuando Tonono evocó el reencuentro con antiguos integrantes de su grupo teatral. Recordó especialmente a una alumna que atravesaba una situación personal muy difícil y que, años después, le confesó que los momentos más felices de su vida habían sido aquellos en los que hacía teatro con él.
También relató el encuentro con otro antiguo alumno, Roberto, quien, al reconocerlo en Guía, le dijo a su esposa que aquel hombre le había cambiado la vida. Estas experiencias, aseguró, representan el verdadero sentido de su trayectoria y compensan cualquier sacrificio realizado durante años.
«Mi mayor triunfo» es que alguien pueda decirle que le cambió la vida, explicó durante la conversación, situando ese reconocimiento personal por encima de los grandes galardones cinematográficos o teatrales. Su propósito, insistió, siempre ha sido transmitir el amor por el arte y ayudar a otras personas a descubrir nuevas posibilidades.
De Marcial, en Mararía, a Benito Pérez Galdós
El actor también repasó algunos de los personajes que han marcado su carrera, entre ellos Marcial, de Mararía, una interpretación que llegó después de su formación inicial y de su incorporación al trabajo teatral profesional de la mano de Tony Suárez.
Recordó con especial intensidad una representación en los Jameos del Agua, en Lanzarote, donde tuvo que enfrentarse al público con una mezcla de nervios, emoción e inseguridad. Aquella experiencia supuso un paso importante en su aprendizaje como intérprete y le permitió comprender la importancia de controlar los tiempos, las emociones y las reacciones del espectador.
La conversación abordó igualmente su acercamiento a figuras de la cultura canaria como Néstor Álamo y Benito Pérez Galdós. Sobre este último, destacó la influencia del escritor Juan Carlos de Sancho, quien lo animó a encarnar al novelista durante la presentación de una obra literaria. Tonono recordó con humor las dificultades de representar a un personaje físicamente muy diferente a él y defendió que la interpretación exige ir más allá de la apariencia para encontrar la esencia de quien se representa.
«Lo único que nos queda es nuestra felicidad interior»
La entrevista adquirió un tono más personal cuando el actor reflexionó sobre las decisiones que condicionan la vida. Explicó que durante muchos años intentó compatibilizar sus inquietudes artísticas con el modelo familiar y laboral que había aprendido desde joven, hasta que una transformación personal en 2021 lo llevó a replantearse sus prioridades.
Desde entonces, aseguró, decidió dedicar más tiempo a aquello que verdaderamente le apasiona. «No te pueden quitar tu tiempo», afirmó, antes de recordar que la felicidad no depende necesariamente de los bienes materiales, sino de la posibilidad de vivir de acuerdo con las propias convicciones.
En ese sentido, animó a quienes desean dedicarse al arte, o a cualquier otra profesión, a identificar aquello que les entusiasma y esforzarse por hacerlo lo mejor posible. Para Tonono, la dignidad del trabajo no depende de la popularidad ni del reconocimiento social, sino del compromiso y el cariño con que cada persona desempeña su actividad.
Una crítica a las subvenciones y al funcionamiento del teatro canario
En su análisis de la situación cultural del Archipiélago, Tonono reconoció que Canarias atraviesa una etapa de creciente actividad audiovisual y teatral, favorecida en parte por las nuevas tecnologías y las oportunidades que ofrece el cine. Sin embargo, advirtió de que ese crecimiento no siempre se traduce en mejores condiciones para las compañías ni en una programación estable que permita desarrollar los proyectos artísticos.
«El arte debe ser independiente», defendió al cuestionar la dependencia de las subvenciones públicas. A su juicio, las instituciones deberían priorizar la disponibilidad de espacios, el apoyo a la promoción y la creación de condiciones que permitan a los artistas presentar sus trabajos y obtener ingresos mediante la taquilla.
El intérprete reclamó especialmente un circuito teatral que funcione de manera estable en Canarias, con espacios donde las compañías puedan mantener sus montajes durante varios días consecutivos antes de iniciar una gira. Considera que representar una obra de forma continuada resulta fundamental para mejorar su calidad, mientras que las actuaciones aisladas, separadas por meses, dificultan la evolución de los espectáculos.
También pidió una programación cultural más abierta a diferentes compañías y una evaluación del destino de los recursos públicos. Según expuso, el dinero destinado a cultura debe administrarse con responsabilidad y procurar que las actividades lleguen al mayor número posible de ciudadanos.
Nuevos proyectos y una agenda llena de teatro y cine
En la recta final de la entrevista, Tonono repasó sus compromisos profesionales más recientes. Entre ellos mencionó su trabajo en Hombres de Aire, su participación junto a la compañía de Rocío Pozo en Luna de Lorca y una representación prevista para el próximo 24 de octubre en Guía de Isora, Tenerife.
Asimismo, señaló que tiene previstas varias apariciones en una producción cinematográfica española y expresó su ilusión por la acogida de El Ambulatorio, serie de Televisión Canaria en la que participa y de la que espera que puedan realizarse nuevas temporadas. A estas actividades suma su labor docente, impartiendo clases de teatro en Guía.
Tonono reconoció que la profesión artística atraviesa periodos de intensa actividad y otros de incertidumbre, en los que escasean las oportunidades. Sin embargo, aseguró que actualmente vive una etapa de numerosos compromisos y proyectos, afrontada con la misma ilusión que lo llevó, décadas atrás, a reunir a un grupo de niños en un sótano de Las Remudas.
La entrevista concluyó con un agradecimiento a Sonia Vega y al equipo de La Alameda, dejando el testimonio de un actor que continúa entendiendo la interpretación como un juego serio, una pasión y, sobre todo, una herramienta capaz de cambiar vidas.











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