El incendio declarado la noche del pasado miércoles en la Casa Roja del conjunto histórico de San Francisco, en Telde, avanzado por TELDEACTUALIDAD con imágenes y videos del momento del siniestro, ha reavivado las advertencias del cronista oficial de la ciudad y vecino del barrio, Antonio González Padrón, quien lleva décadas denunciando el abandono del inmueble y el peligro que representa para la cercana iglesia parroquial. «Llevo décadas diciendo lo mismo y nadie ha hecho nada. Ha sido un milagro que no haya pasado nada antes», lamentó en declaraciones recogidas por el periódico La Provincia.
La principal preocupación del historiador radica en que la planta superior de la Casa Roja se apoya sobre unas vigas de madera que salen de la propia iglesia de San Francisco, una conexión estructural que, según advierte, podría facilitar la propagación de las llamas hasta el templo. González Padrón considera que esta circunstancia entraña un «grave peligro» para el patrimonio histórico, especialmente teniendo en cuenta el deterioro del inmueble y los reiterados incidentes registrados en su interior.
El incendio movilizó a efectivos del Consorcio de Emergencias de Gran Canaria, que utilizaron 2.000 litros de agua para extinguir las llamas, así como a agentes de la Policía Local y una ambulancia. La vivienda, situada junto a la iglesia de San Francisco, cerrada y sin uso desde hace más de dos años, lleva tiempo siendo objeto de quejas vecinales por su abandono y por la entrada de personas en el recinto. Hace algo más de tres años ya se produjo otro conato de incendio, sofocado entonces por los propios ocupantes.
Dificultades para los bomberos y falta de hidrantes
González Padrón también alerta de las dificultades que presenta el conjunto histórico para la intervención de los servicios de emergencia. La estrechez de sus calles complica el acceso de los camiones de bomberos, una circunstancia que, a su juicio, debería compensarse con la instalación de bocas de incendio que permitan conectar las mangueras directamente a la red de suministro de agua.
«En otros municipios con conjuntos histórico-artísticos hay bocas de incendio instaladas en las calles para que los bomberos puedan conectar las mangueras cuando no pueden acceder con los camiones. Aquí, en Telde, no hay», denuncia el cronista, que reclama medidas preventivas adaptadas a las características del barrio.
Reclamaciones a la Diócesis de Canarias
En cuanto a la titularidad del inmueble, González Padrón explica que la parroquia de San Juan figura como propietaria de la Casa Roja y de la mitad de la finca, mientras que la otra mitad pertenece al Obispado. «Pero, en cualquier caso, todo pertenece a la Diócesis de Canarias», puntualiza.
Los vecinos llevan años solicitando a los responsables de la propiedad que cierren los accesos a la finca y tapien las entradas a la vivienda para impedir nuevas ocupaciones y reducir los riesgos. El incendio del miércoles ha vuelto a poner de manifiesto, según el cronista, la necesidad de intervenir antes de que otro episodio pueda ocasionar daños de mayor gravedad en uno de los enclaves patrimoniales más representativos de Telde.











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