Rebeca Reyes Santana (Las Palmas de Gran Canaria, 17/03/1988) iba para controladora aérea pero, su curiosidad innata y un problema de salud la llevaron a convertirse en la ilustradora y directora de Editorial y Formaciones Kutumpam.
Ganadora del Primer Premio en la Muestra de Artistas Jóvenes Plácido Fleitas, en el año 2022, la del barrio de San Cristóbal es una cara habitual en el mundo cultural y educativo teldense. Fue la encargada de realizar el cartel de la Feria del Libro del municipio en 2024, formó parte del jurado en el concurso para elegir el cartel de la Feria en 2025 e imparte formaciones en diversos puntos. Uno de ellos es el lugar en el que transcurre nuestra conversación: el colegio de Los Caserones.
La artista lleva ocho años residiendo en este barrio de Telde. “Estoy muy a gusto aquí. Me encanta Caserones porque es como campo, pero se encuentra todo al lado de todo y el estar en el cole me permite permanecer conectada con la comunidad. Conozco a todos los peques, a las familias, a personajes muy queridos aquí, como Pimpina… Me gusta el sentimiento de comunidad y creo que hay que fomentar la solidaridad entre vecinos y aceptar a cada uno como es. Estar ahí con la gente.”
‘Dolce vita’
Rebeca Reyes quería ser controladora aérea. Ése era su objetivo cuando se embarcó en la licenciatura de Derecho pero, con 21 años, la diabetes le hizo cambiar de planes y se enfocó en la mecánica de aviones.
Para sobrellevar un poco mejor su nueva situación, la joven se refugió en el arte. Siempre había estado relacionada con este mundo, asistiendo a cursos desde pequeña. Así, a raíz de la diabetes, empezó a crear un cómic en el que relataba el día a día de una niña con esa enfermedad, donde sucedían situaciones muy descabelladas, como le pasaban a ella.
Con ‘Dolce vita’ le premiaron en el Congreso de Medicina Gráfica de España (2019). “Yo el arte siempre lo tenía calladito, por el síndrome de la impostora. Con ese premio, me di cuenta de que, a lo mejor, lo que yo hacía podía interesar y, a partir de ahí, empecé a mostrar”.
“¡Vamos a ser millonarios!”
Después de ese reconocimiento se embarcó en diferentes proyectos artísticos y llegó ‘La Leonera’. Un nuevo cómic en el que se reflejan las aventuras de una madre y su hijo. “La creación tuvo una acogida muy bonita”, recuerda. Así, cuando se enteró de que estaba abierto el plazo para participar en la Muestra de Artistas Jóvenes Plácido Fleitas, no se lo pensó dos veces. “Estaba ya en el límite, La edad máxima para concurrir era 35 ¡y yo tenía 34!”, dice entre risas.
Cuando le comunicaron que su obra había sido la elegida, se encontraba en el supermercado. “¿Qué pasó, mami?”, quiso saber su hijo. “¡Que me dieron un premio!”, “¡Vamos a ser millonarios!”, gritó de alegría el niño. Rebeca cuenta esta anécdota con una sonrisa, recuerda que su hijo era muy pequeño aún.
El premio consistió en realizar una exposición en la ermita de San Pedro Mártir, en Casa de Vacas de Madrid y en un viaje a la Bienal de Venecia. “Estuve una semana entera consumiendo arte”, dice poniendo los ojos como platos. “Estaré eternamente agradecida”.
Ese galardón le abrió las puertas a otros proyectos y, sobre todo, consiguió que aumentara su autoconfianza. “Ahí empecé a creer todavía más en mí y a perder el miedo. Del síndrome de la impostora pasé al síndrome de la diosa y, ahora, convivo con los dos”.
El arte como forma de entender y sobrellevar el mundo
Para Reyes, el arte es una forma de entender el mundo, de procesarlo y de aliviarlo. Los retratos en acuarela los realiza sobre personas a las que admira. Considera que se trata de una forma de entenderlas. “Cuando escucho y leo a las personas bonitas, me dan muchas ganas de ilustrarlas. Ilustrar su mundo y lo que me transmiten”.
Entender el mundo y sobrellevarlo, como sucede en el cómic ‘La Leonera’. “Es un cómic muy tierno y muy dulce pero, realmente, es un grito para buscar lo bueno que hay en la crianza, que es muy dura para todo el mundo y te sumerge en una oscuridad de la que poco se habla”.
Precisamente, la maternidad fue otro punto de inflexión en la vida de Rebeca Reyes. “Antes era feminista pero, desde que me convertí en madre, lo soy aún más. Me di cuenta de las múltiples violencias que sufren las mujeres sólo por el hecho de serlo y que las madres estamos siempre miradas con lupa”.
Por ello, en Editorial y Formaciones Kutumpam están enfocados en infancia, mujer, familia y autocuidado. “Quiero aportar mi granito de arena, ayudar y acompañar a otras mujeres y mamás que se sientan desconectadas de sí mismas”.
“Me saliva el cerebro”
El proyecto editorial empezó a rondar por la cabeza cuando, al terminar los estudios de Técnico de Mantenimiento de Aeronaves, pasó a trabajar elaborando manuales y formaciones en diferentes empresas de aviación. Su curiosidad le ha llevado a formarse en docencia, mediación familiar, igualdad, intervención socioeducativa y, ahora, sigue con el grado de psicología y con guitarra. “Mi hijo se parte porque, cuando centrifuga la lavadora, me pongo con la guitarra o, cuando se están haciendo los macarrones, saco el libro y me pongo a subrayar un tema”.
Dice que le saliva el cerebro cuando aprende. “Tengo una mente inquieta y curiosa. Esa sensación de que la vida es una, de que los años pasan y quiero exprimir el tiempo a través del placer de aprender”.
Entre los proyectos que tiene entre manos destaca ‘La Risa de mi vida’, un libro del cómico Jorge Bolaños, que califica como “un regalo de la vida” y en el que ha contado con absoluta libertad creativa. Además, continúa con charlas por ayuntamientos, con formaciones y con sus talleres para la infancia, entre los que figura ‘La Escuelita de Escritores/as para peques’, que lleva impartiéndose 6 años y que le ha dado grandes satisfacciones.
“Conchi Rivero fue mi inspiración”
Recuerda que una de las primeras maestras que tuvo fue la artista canaria Conchi Rivero. Ella le abrió el mundo de la creatividad de una manera técnica y también libre. “Fue mi inspiración”. Ahora, con ‘La Escuelita de Escritores/as’, Rebeca Reyes intenta trasladar parte de esa felicidad que sintió en la infancia, a través del arte, al alumnado que acude a su taller en Los Caserones.
“Observo que vienen muchos peques con un montón de miedo a equivocarse, a no hacerlo exactamente igual”, afirma. Desde la escuela tratan de enseñar “que todo está bien, se fomenta la confianza en el proceso, que cada uno desarrolle su propio estilo, con su gracia y su salero, y que crea en sí mismo”. “No sabes lo bonito que es cuando escuchas a un niño decir que nunca se había sentido tan libre”, asegura.
Consciente de que un día ella pasó por esa misma situación, la artista manda un mensaje a las mujeres para que se abran a lo que saben hacer. “No tengas miedo a mostrar lo que tienes porque, si no te abres, no te conocen y no se ponen en contacto contigo. Al final, dejas de hacer cosas porque temes que se rían de ti pero, es que se ríen hasta de Elton John. ¡Hazlo! Y apóyate en quienes creen en tu trabajo”.
Rebeca Reyes habla con conocimiento de causa. La que un día creyó que su vida iba a transcurrir entre aviones decidió apostar por sí misma, presentándose a un concurso que le ayudó a sacudirse el síndrome de la impostora y a adentrarse, con fuerza, en el Olimpo de las Diosas.








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