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Sábado, 10 de Octubre de 2026

Actualizada Sábado, 10 de Octubre de 2026 a las 08:56:59 horas

El prestigioso bailarín y coreógrafo recibe la Medalla de Oro de San Bartolomé de Tirajana

De los escenarios internacionales a las aulas de Telde: Julio Viera, una vida dedicada a la danza

El artista enseña actualmente a 103 alumnos de entre 7 y más de 70 años

TELDEACTUALIDAD/Telde Sábado, 10 de Octubre de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Sábado, 10 de Octubre de 2026 a las 07:19:26 horas
Julio Viera Medina/C7.Julio Viera Medina/C7.

Después de conquistar escenarios, trabajar con grandes figuras del espectáculo y recorrer medio mundo bailando, Julio Viera Medina ha encontrado en Telde una nueva manera de vivir su gran pasión: enseñar a bailar. A sus 57 años, el reconocido bailarín, coreógrafo y profesor grancanario transmite sus conocimientos a 103 alumnos de diferentes generaciones en la Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro de Telde, ubicada en el Teatro Municipal Juan Ramón Jiménez. Una labor que desarrolla mientras recibe uno de los reconocimientos más especiales de su trayectoria: la Medalla de Oro de San Bartolomé de Tirajana.

 

Según recoge el periódico Canarias7, el artista, nacido en 1969, afronta esta distinción con una profunda emoción, al tratarse del municipio donde creció, descubrió su vocación y comenzó a dar sus primeros pasos en el mundo de la danza.

 

Aunque su carrera profesional lo llevó por Madrid, Nueva York, Londres, Los Ángeles, Bruselas y Berlín, sus raíces permanecen vinculadas a Gran Canaria, una isla a la que regresó después de décadas de intensa actividad artística.

 

Telde, el escenario de su nueva etapa

Desde hace tres años, Julio Viera desarrolla su actividad docente en la Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro de Telde, donde ha encontrado un espacio para compartir la experiencia acumulada durante más de cuatro décadas.

 

Sus clases reúnen actualmente a 103 alumnos, desde niños de siete años hasta personas que superan los 70.

 

Esta diversidad generacional constituye una de las características de su trabajo actual, en el que la enseñanza se ha convertido en la principal motivación de quien durante años vivió entregado a los ensayos, las coreografías y los espectáculos.

 

En las aulas del Teatro Municipal Juan Ramón Jiménez, Viera transmite no solo conocimientos técnicos, sino también la disciplina, la constancia y la pasión que marcaron su trayectoria.

 

Su objetivo es dejar una huella en quienes se acercan a la danza, independientemente de su edad o experiencia.

 

«Creo que me quedan siete u ocho años; si me puedo retirar orgulloso de haber dejado huella, soy feliz», confiesa en declaraciones a Canarias7.

 

El adolescente que se escapó de casa para poder bailar

La historia de Julio Viera comenzó mucho antes de los grandes escenarios.Aunque nació en Las Palmas de Gran Canaria, se trasladó con su familia a San Fernando de Maspalomas cuando tenía cinco años.

 

Su padre comenzó a trabajar en una lavandería industrial vinculada al Conde de la Vega Grande, mientras que su madre encontró empleo como camarera de piso.

 

El pequeño Julio creció en un entorno muy diferente al actual paisaje turístico del sur grancanario, rodeado de plantaciones de tomates y espacios que posteriormente se transformarían en grandes complejos hoteleros.

 

Desde niño tuvo claro que quería dedicarse al baile, aunque inicialmente encontró dificultades para conseguir el apoyo familiar.

 

Su determinación fue tal que, siendo adolescente, llegó a escaparse de casa durante dos días para demostrar a su madre que su vocación iba en serio.«Le di tal disgusto a mi madre que al final accedió», recuerda.

 

Aquel episodio marcó el comienzo de una carrera que terminaría llevándolo mucho más lejos de lo que entonces podía imaginar.

 

Mercedes Cruz, la primera persona que creyó en su talento

Sus primeras clases llegaron de la mano de Mercedes Cruz, que dirigía una pequeña escuela de baile en los apartamentos Hábitat, en Playa del Inglés.

 

Viera recuerda especialmente a aquella profesora porque fue quien descubrió su potencial cuando todavía no reunía las condiciones físicas habituales que se exigían a un bailarín.«Fue la primera persona que creyó en mí», asegura.

 

Su esfuerzo y dedicación permitieron que, apenas un año después de comenzar su formación, ya participara en actuaciones profesionales en la sala de fiestas Aladino, en el Tropical.

 

Aquellas primeras experiencias reforzaron una vocación que terminaría convirtiéndose en su profesión.

 

De Maspalomas a Madrid y los grandes escenarios

El siguiente paso llegó de la mano del maestro Anatol Yanowsky, en cuya escuela de Las Palmas de Gran Canaria continuó formándose.

 

Fue precisamente Yanowsky quien le aconsejó abandonar la isla para ampliar sus horizontes profesionales.

 

A los 18 años, Julio Viera se trasladó a Madrid para estudiar con Carmen Roche.

 

Tras siete años de formación, obtuvo el grado superior de Danza en coreografía e interpretación en el Real Conservatorio Profesional de Danza Mariemma.

 

A partir de entonces comenzó una intensa trayectoria artística que lo llevó a participar en numerosos espectáculos teatrales, programas de televisión y producciones cinematográficas.

 

Durante los años noventa trabajó en espacios televisivos de gran popularidad, entre ellos programas de Telecinco, Antena 3 y el histórico Un, dos, tres.También compartió escenarios con figuras como Concha Velasco, Florinda Chico, Juanito Navarro y Norma Duval, de quien llegó a ser primer bailarín.Además, trabajó como coreógrafo para José Luis Moreno.

 

Su carrera cinematográfica incluyó participaciones en películas como El grito en el cielo, de Dunia Ayaso y Félix Sabroso; Atómica, y Al otro lado de la cama.

 

Una grave lesión que no consiguió apartarlo de la danza

La intensa actividad profesional terminó pasando factura a su cuerpo.A finales de los años noventa sufrió una lesión importante que llegó a poner en duda su continuidad como bailarín.Según relata a Canarias7, un médico le advirtió de que posiblemente no podría volver a bailar.Sin embargo, seis meses después había conseguido recuperarse.

 

Aquel episodio se convirtió en un punto de inflexión en su carrera.Viera decidió orientar su trayectoria hacia nuevas formas de expresión artística y comenzó a formarse en danza contemporánea.

 

Su incorporación a la compañía 10 & 10 Danza abrió una etapa especialmente significativa, que lo alejó del espectáculo comercial y lo acercó a propuestas escénicas más experimentales.Con esta formación participó en montajes como Datura Sanguinea, dentro de la trayectoria artística que llevó a la compañía a recibir el Premio Nacional de Danza en el año 2000.

 

Una carrera internacional antes de regresar a Canarias

Después de seis años en la compañía, Julio Viera continuó desarrollando su carrera en Alemania.Entre sus primeros trabajos en tierras germanas recuerda una producción de La casa de Bernarda Alba, que permaneció durante un año en cartel.

 

Su trayectoria fue evolucionando progresivamente hacia la enseñanza, aunque todavía mantuvo una intensa actividad artística.Tras una primera etapa de regreso a Maspalomas, donde intentó impulsar una escuela municipal de danza y posteriormente puso en marcha un proyecto propio, volvió a Madrid.

 

En la capital española ejerció como docente en centros de prestigio, entre ellos la escuela 180 Grados y la Escuela de Artes Escénicas de Víctor Ullate.

 

Finalmente, después de retirarse como bailarín profesional a los 50 años, decidió concentrar sus esfuerzos en la formación de nuevos talentos.

 

Una medalla que reconoce sus raíces

La concesión de la Medalla de Oro de San Bartolomé de Tirajana supone para Julio Viera un reconocimiento especialmente emotivo.Aunque lleva décadas vinculado a escenarios y escuelas de diferentes países, nunca ha perdido su relación con el municipio donde transcurrió buena parte de su infancia y juventud.

 

El artista conserva amistades de aquella época y recuerdos de un Maspalomas muy distinto al actual, cuando las tierras agrícolas todavía dominaban buena parte del paisaje.

 

Por eso, recibir una distinción de San Bartolomé de Tirajana representa para él mucho más que un premio profesional.«No me la esperaba», reconoce, agradecido por el homenaje después de tantos años desarrollando su carrera fuera de Gran Canaria.

 

La danza continúa en Telde

La trayectoria de Julio Viera demuestra que una vocación puede atravesar distintas etapas sin perder su esencia.Primero fue el adolescente que luchó por conseguir permiso para bailar. Después, el artista que triunfó en escenarios nacionales e internacionales. Más tarde, el coreógrafo que exploró nuevas formas de expresión y el profesor que encontró en la enseñanza otra manera de permanecer unido a su profesión.

 

Ahora, desde las aulas de la Escuela Municipal de Música, Danza y Teatro de Telde, sigue construyendo esa historia.

 

Sus 103 alumnos son los destinatarios de una experiencia que comenzó hace más de cuatro décadas en una pequeña escuela de Playa del Inglés.

 

Y mientras San Bartolomé de Tirajana reconoce su carrera con una Medalla de Oro, Telde tiene el privilegio de contar con su talento y sus enseñanzas en una de sus principales instituciones culturales.

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