Siete años después de despedirse de la primera línea institucional convencido de que 26 años de cargos públicos eran suficientes, Marcial Morales vuelve a ponerse los zapatos para hacer política. Y la metáfora no es casual. El candidato de Primero Canarias a la Alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria defiende una manera de ejercer el servicio público basada en caminar los barrios, escuchar mucho y convertir las demandas cotidianas en decisiones.
Ese fue uno de los grandes ejes de la entrevista concedida a Sonia Vega en La Alameda, el espacio de análisis sociopolítico, entrevistas y tertulias de TELDEACTUALIDAD Radio Pódcast. El programa puede escucharse en la emisora digital a las 10.00, 16.00 y 22.00 horas hasta el próximo jueves 8 de octubre y a partir de esa fecha pasará a la programación habitual.
El que fuera alcalde de Puerto del Rosario, consejero de Empleo y Asuntos Sociales del Gobierno de Canarias y presidente del Cabildo de Fuerteventura repasó las razones de su regreso, explicó su apuesta por el municipalismo y la unidad del nacionalismo canario y abordó asuntos como la vivienda, la limpieza, la seguridad, la movilidad, la pobreza, la gentrificación y el papel de la cultura. La conversación tuvo, además, una importante conexión con Telde, municipio donde Morales desarrolló parte de su actividad en el tercer sector después de abandonar los cargos públicos.
De la despedida al regreso
En enero de 2019, Marcial Morales anunciaba emocionado que ponía fin a una trayectoria de 26 años ocupando responsabilidades públicas. Entonces defendió la necesidad del relevo y de no perpetuarse en los cargos.
Después regresó a su actividad profesional y, posteriormente, llegó la jubilación, aunque no la inactividad. Continuó vinculado al tercer sector y a diferentes iniciativas sociales. Una parte de esa etapa tuvo precisamente a Telde como escenario.
Ahora reconoce que Óscar Hernández y Teodoro Sosa fueron dos figuras determinantes para convencerlo de volver. Antes de aceptar, explica, necesitó dejar debidamente encauzadas otras responsabilidades, entre ellas las relacionadas con Yrichen, fundación nacida en Telde, además de su colaboración como voluntario en un comedor social de La Isleta.
«No me gusta andar salpiconeando de aquí para allí», explicó Morales para justificar que quisiera cerrar previamente esas tareas antes de ponerse plenamente a disposición del nuevo proyecto político.
El municipalismo como punto de partida
Morales sitúa el carácter municipalista de Primero Canarias entre las principales razones de su decisión. Su concepción de la política, afirmó, pasa por la proximidad y por atender los problemas que afectan directamente a la vida diaria.
Fue entonces cuando dejó una de las frases que mejor sintetizan su planteamiento: «Entiendo la política con buen zapato para caminar y mucha oreja para escuchar».
Caminar, escuchar y transformar posteriormente esas demandas en proyectos son, según explicó, los pasos que deben guiar la acción pública.
El candidato defiende igualmente avanzar hacia una mayor unidad de las organizaciones nacionalistas canarias y aspira a que la candidatura que encabeza en Las Palmas de Gran Canaria sea capaz de incorporar sensibilidades diferentes dentro de ese espacio político.
Su relación con Telde y Juan Antonio Peña
La entrevista adquirió un marcado acento teldense cuando Morales fue preguntado por el alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, y por los aspectos de su gestión con los que se identifica.
Morales destacó especialmente su «estilo de proximidad» y relató su propia experiencia durante la etapa en la que acudió en distintas ocasiones al Ayuntamiento como representante de un colectivo.
Según explicó, cuando no podía ser atendido directamente, posteriormente recibía respuesta del alcalde. A partir de esa experiencia, Morales considera que esa cercanía se traslada también a la relación con buena parte de la ciudadanía.
El candidato señaló igualmente que comparte una forma de entender la política que sitúa en primer plano las cuestiones que afectan de manera inmediata a las personas, desde el bienestar de las familias con mayores dificultades hasta los servicios esenciales, pasando por las fiestas como expresión de identidad colectiva.
Morales vinculó ese modelo con la cultura municipalista de la que procede y señaló que personas con trayectorias políticas diferentes pueden encontrarse en una forma común de ejercer la política desde la proximidad.
La limpieza, primera preocupación que escucha
Cuando Sonia Vega le preguntó qué está encontrando al recorrer los barrios de Las Palmas de Gran Canaria, su primera respuesta fue directa: la limpieza.
Morales aseguró que una de las quejas que escucha con mayor frecuencia tiene que ver con el estado del espacio público. A partir de ahí situó otras preocupaciones como la seguridad, la vivienda y la movilidad.
En este último ámbito reconoció avances en el uso del transporte público y defendió que todavía existe margen para reducir la dependencia del vehículo particular dentro de la capital.
Otro de los problemas sobre los que puso el acento fue la situación de las personas que viven por debajo del umbral de una vida digna. Morales defendió reforzar la colaboración entre la administración, las organizaciones no gubernamentales y el tercer sector para atender las situaciones de vulnerabilidad.
Vivienda: «Los asuntos complejos llevan respuestas complejas»
La vivienda ocupó una parte importante de la conversación. Preguntado por la posibilidad de declarar Las Palmas de Gran Canaria como zona tensionada, Morales afirmó que, a falta del correspondiente estudio, considera que podrían darse las condiciones.
En este asunto reconoció expresamente que mantiene una posición diferente a la de Coalición Canaria.
Su planteamiento pasa por evitar, según explicó, soluciones únicas para un problema que considera especialmente complejo.
«Los asuntos complejos llevan respuestas complejas», sostuvo antes de enumerar varias líneas que, a su juicio, deberían abordarse simultáneamente: incrementar la vivienda pública, intervenir sobre los precios del alquiler cuando concurran las condiciones, proporcionar seguridad jurídica a los propietarios y estabilidad a los inquilinos y estudiar fórmulas para movilizar viviendas vacías.
Morales pidió además que la vivienda deje de convertirse en terreno para la confrontación entre administraciones y partidos y reclamó que se estudie y resuelva el expediente sobre la declaración de zona tensionada.
La identidad de los barrios frente a la gentrificación
La transformación de barrios como Guanarteme y La Isleta abrió otro de los grandes bloques de la entrevista.
Morales reconoció la complejidad de la gentrificación y advirtió de los cambios que experimentan zonas con una identidad histórica muy arraigada cuando antiguas viviendas familiares son adquiridas y transformadas para nuevos usos residenciales.
Sin embargo, rechazó plantear la respuesta únicamente desde la nostalgia. Su propuesta pasa por preservar y reconstruir la identidad de los barrios dentro de una sociedad que definió como históricamente mestiza.
En ese proceso concede un papel central a la cultura, que considera una herramienta esencial para mantener y renovar el sentimiento de pertenencia de los diferentes barrios de la capital grancanaria.
Su planteamiento consiste en integrar a la nueva población en esa identidad colectiva sin impedir el ejercicio de los derechos de los propietarios sobre sus viviendas.
«Primero son los dientes que las muelas»
En el tramo final, la entrevista abandonó parcialmente los grandes conceptos para regresar a la política de las pequeñas cosas. Y ahí Morales volvió a encontrar el terreno en el que dice sentirse más cómodo.
Se definió como una persona dialogante, tolerante y especialmente dispuesta a escuchar. «Las mejores ideas las tiene la gente», afirmó, defendiendo también el trabajo en equipo y la conversación con personas pertenecientes a otras formaciones políticas.
Su prioridad, insistió, está en aquellas actuaciones municipales aparentemente pequeñas que pueden modificar de manera inmediata la vida de un vecino: una farola apagada, una calle sucia, la falta de sombra o una rejilla de pluviales obstruida.
Morales recordó en este punto una expresión que le trasladó una vecina: «Primero son los dientes que las muelas». Una frase que hizo suya para explicar que los grandes proyectos son necesarios, pero no deben desplazar el mantenimiento cotidiano de la ciudad.
«Esas pequeñas cosas que le cambian la vida a la gente son las que a mí, por experiencia, me dicen que hay que priorizar», resumió.
Telde y Las Palmas, una realidad cada vez más próxima
La conversación terminó nuevamente mirando hacia Telde. Morales agradeció la invitación de TELDEACTUALIDAD y destacó lo que el municipio representa para él por su relación anterior con entidades del tercer sector. Pero fue más allá al reflexionar sobre la creciente conexión entre los principales municipios del este y nordeste de Gran Canaria.
A su juicio, entre Arucas, Las Palmas de Gran Canaria y Telde resulta cada vez más difícil establecer una frontera funcional nítida debido a la movilidad diaria de miles de ciudadanos.
«Somos un área metropolitana que al final somos casi casi lo mismo», señaló, poniendo como ejemplo a quienes residen en esta zona y trabajan en Las Palmas de Gran Canaria o realizan diariamente el recorrido inverso.
La entrevista dejó así el retrato de un Marcial Morales que regresa a la primera línea política después de haber dado por cerrada aquella etapa en 2019. Lo hace reivindicando el municipalismo, la escucha y la atención a los problemas cotidianos como ejes de su propuesta para Las Palmas de Gran Canaria y manteniendo una relación personal y social con Telde que ocupó un lugar destacado durante su conversación en La Alameda.










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