Hay personas que forman parte de la memoria de un barrio porque vivieron su historia y otras que, además, dedicaron tiempo y esfuerzo a evitar que esa historia desapareciera. Maximino González perteneció a las dos. El maestro y habitual colaborador de TELDEACTUALIDAD, Esteban Gabriel Santana, recuerda la figura de Maxi tras su fallecimiento a los 78 años, recuperando algunos de los episodios que marcaron su trayectoria y la estrecha relación que mantuvo con Tamaraceite.
Periodista, hombre de radio, artista, viajero y futbolista, Maximino González fue sobre todo, en palabras de Santana, un vecino profundamente comprometido con la historia y la memoria de su barrio, al que dedicó programas radiofónicos, investigaciones, recuerdos y buena parte de sus inquietudes culturales.
Tamaraceite lo despide en la parroquia de San Antonio Abad, poniendo fin a una vida caracterizada por la curiosidad, el espíritu libre y una permanente necesidad de contar historias y escuchar las de los demás.
Una generación vinculada a la cultura
Esteban Gabriel Santana sitúa los primeros recuerdos de la trayectoria pública de Maxi en las décadas de los sesenta y setenta, cuando perteneció a una generación de jóvenes que participó activamente en la vida cultural de Tamaraceite.
El teatro, la música, el deporte y posteriormente la radio fueron algunos de los espacios en los que canalizó aquella inquietud.
Estuvo vinculado a diferentes iniciativas teatrales del barrio y llegó a dirigir la representación A dos barajas. También trasladó su sentimiento por Tamaraceite a la música popular, componiendo una canción dedicada a uno de sus rincones más queridos: Ay, barrio La Montañeta.
De los primeros jugadores de la UD Tamaraceite
El fútbol constituyó otra parte importante de su juventud. Maximino González fue uno de los primeros jugadores de la UD Tamaraceite a finales de los años sesenta, cuando el club comenzaba a escribir una historia que posteriormente lo convertiría en una de las grandes referencias deportivas e identitarias del barrio.
Aquellas vivencias futbolísticas permanecerían durante décadas en su memoria y terminarían resultando especialmente valiosas para los trabajos históricos realizados posteriormente por Esteban Gabriel Santana.
Maxi no fue únicamente testigo de aquellos primeros años. Formó parte de ellos y pudo conservar recuerdos, nombres y experiencias de una etapa de la que cada vez quedaban menos protagonistas directos.
La radio para contar otro Tamaraceite
Pero Santana destaca especialmente una faceta de Maximino González: su trabajo en la radio para recuperar la memoria oral del barrio.
Durante los años noventa, Tamaraceite atravesaba momentos difíciles y buena parte de la imagen pública del barrio aparecía asociada a problemas relacionados con las drogas y la delincuencia.
Maxi estaba convencido de que había otro Tamaraceite que también debía contarse.
Quería dignificar el lugar en el que había nacido y reivindicar las historias de esfuerzo y superación de generaciones de vecinos. Defendía que la identidad de Tamaraceite no podía quedar reducida a sus problemas y que detrás de sus calles existía una historia humana que merecía ser recuperada.
Desde la radio del barrio realizó programas destinados a rescatar las voces y recuerdos del Tamaraceite de la posguerra.
Entrevistó a vecinos, recopiló testimonios y devolvió protagonismo a hombres y mujeres que conservaban en su memoria experiencias de una época que estaba desapareciendo.
Aquellas emisiones acabaron convirtiéndose en algo parecido a un archivo sonoro de la memoria popular, permitiendo preservar testimonios que de otro modo podrían haberse perdido con el paso de los años.
Un vínculo compartido a través de la memoria
Ese interés por conservar el pasado fue también el punto de encuentro entre Maximino González y Esteban Gabriel Santana.
En 2001, Santana publicó Tamaraceite. Recordar es volver a vivir, una obra editada por el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y destinada a recuperar fotografías, historias y testimonios de un barrio sometido ya a importantes transformaciones.
Maximino González fue el encargado de realizar el prólogo de aquella publicación.
Su participación no fue casual. El trabajo que había desarrollado durante años desde la radio compartía el mismo propósito del libro: conservar la memoria de los vecinos y reconstruir, mediante sus testimonios, una parte de la historia cotidiana de Tamaraceite.
Pregonero en 1997
Otra de las fechas que Esteban Gabriel Santana recupera en su recuerdo es 1997, año en el que Maximino González fue elegido pregonero de las fiestas de Tamaraceite.
Aquel pregón constituye actualmente un documento sobre la identidad del barrio y también sobre la personalidad del propio Maxi.
En su intervención recordó las fiestas de otros tiempos, la plaza, el teatro, los juegos, las relaciones entre los vecinos y numerosos espacios que habían formado parte de su juventud.
También dejó constancia de su manera de entender la vida y de aquel “espíritu de la bohemia” que lo acompañó durante buena parte de su trayectoria.
De Tamaraceite a Canal Telde
Su inquietud profesional llevó a Maximino González a recorrer diferentes lugares del mundo. El periodismo y la radio fueron compañeros habituales de ese carácter viajero.
A comienzos de los años noventa regresó a Canarias y retomó intensamente su actividad en los medios de comunicación, llegando a dirigir diferentes emisoras.
Entre ellas estuvo Canal Telde, una etapa que lo vinculó profesionalmente con la historia radiofónica del municipio teldense.
Santana recuerda especialmente su facilidad para implicarse en los proyectos que emprendía y para establecer vínculos con las personas y los lugares a los que llegaba.
El fútbol volvió a unirlos
Años después, Maximino y Esteban volvieron a coincidir alrededor de otro proyecto de recuperación histórica.
Santana trabajaba entonces en Tamaraceite, pasión por el fútbol, publicado por la Fundación de la UD Las Palmas.
La experiencia de Maxi como uno de los primeros futbolistas de la UD Tamaraceite aportó material de primera mano para reconstruir los comienzos del fútbol en el barrio. Sus recuerdos ayudaron a recuperar acontecimientos y protagonistas de una etapa que él mismo había vivido.
Era una nueva aportación de Maximino González a la conservación de la memoria colectiva de Tamaraceite.
Una voz que permanece
Con su fallecimiento desaparece una de las personas que contribuyeron a narrar desde dentro la transformación del barrio durante varias décadas.
Esteban Gabriel Santana recuerda que quedan sus programas de radio, su pregón, sus experiencias, su participación en la cultura y el deporte y sus aportaciones a diferentes publicaciones que permiten hoy conocer mejor el Tamaraceite de otras épocas.
Maximino González no se conformó con haber vivido aquella historia. También quiso escuchar a quienes la protagonizaron y dejar constancia de sus recuerdos para las generaciones siguientes.
Por eso, el recuerdo de Esteban Gabriel Santana termina regresando inevitablemente a Tamaraceite y a sus calles. A esas mismas calles que Maxi recorrió tantas veces y a las que dedicó buena parte de su vida.
Santana expresa finalmente un deseo cargado de simbolismo: que algún día una de esas calles de Tamaraceite lleve el nombre de Maximino González.
“No te olvidaremos, Maxi”, concluye el maestro y colaborador de TELDEACTUALIDAD.











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