Hay historias de Telde que nunca llegaron a escribirse porque durante décadas viajaron de madres a hijas, de vecina a vecina y de una generación a la siguiente alrededor de una conversación. Esta tarde, muchas de ellas encontraron un lugar donde ser escuchadas. Más de 40 mujeres participaron en la Casa de los Sall en el primer corrillo de San Francisco en la memoria, una iniciativa que convirtió los recuerdos personales en piezas de la historia colectiva del municipio.
El encuentro, impulsado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Telde, reunió a mujeres del barrio de San Francisco para recuperar anécdotas, experiencias y vivencias vinculadas a uno de los enclaves históricos y culturales más singulares de la ciudad.
Las mujeres que también escribieron el barrio
La iniciativa parte de una idea sencilla: buena parte de la historia cotidiana de los barrios se conserva en quienes los han habitado. En ese relato, las mujeres han desempeñado un papel fundamental, no solo en la vida familiar, sino también como transmisoras de tradiciones, costumbres, relaciones vecinales y formas de entender la comunidad.
San Francisco en la memoria quiso situarlas en el centro del relato. No como espectadoras de lo ocurrido, sino como protagonistas de una historia construida también desde las casas, las calles y la convivencia diaria.
Durante el corrillo fueron surgiendo recuerdos y experiencias personales relacionadas con la vida en San Francisco. Las intervenciones permitieron reconstruir pequeñas escenas del pasado a través de quienes las vivieron, generando además un ambiente de conversación y reconocimiento entre las participantes.
La memoria que no aparece en los archivos
El valor de la propuesta reside precisamente en recuperar una memoria que difícilmente puede encontrarse en documentos oficiales. Son experiencias transmitidas oralmente, recuerdos familiares y episodios cotidianos que ayudan a comprender cómo fueron cambiando el barrio y las personas que lo habitaron.
La intención de Cultura es preservar ese patrimonio inmaterial para evitar que desaparezca con el paso de las generaciones. De esta manera, las historias individuales se incorporan a un relato común que permite conocer San Francisco no únicamente a través de sus edificios y monumentos, sino también mediante las personas que dieron vida a sus calles.
La Casa de los Sall, escenario para recordar
La elección de la Casa de los Sall añadió un significado especial a la jornada. El histórico inmueble se transformó esta tarde en un gran espacio de conversación donde pasado y presente se encontraron a través de las voces de más de 40 mujeres.
El encuentro permitió así reforzar el nuevo papel cultural de la casa, vinculando el patrimonio arquitectónico con otro patrimonio menos visible pero igualmente valioso: la memoria de quienes han vivido y construido el barrio a lo largo del tiempo.
Un relato para las próximas generaciones
El primer corrillo de San Francisco en la memoria nace también con vocación de futuro. Su propósito es que las experiencias compartidas no queden únicamente entre quienes participaron en la jornada, sino que puedan mantenerse vivas y ser conocidas por las nuevas generaciones.
La tarde dejó una imagen cargada de simbolismo: una casa histórica recuperada para la cultura acogiendo a mujeres dispuestas a recuperar otra parte del patrimonio de Telde, el que permanece guardado en los recuerdos.
Porque la historia de una ciudad no se encuentra únicamente en sus fechas, sus documentos o sus edificios. También permanece en las voces de quienes la vivieron. Y esta tarde, en la Casa de los Sall, San Francisco volvió a contar su historia a través de sus mujeres.










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