
Esta semana veneramos a San Francisco de Asís y, celebrando sus fiestas, volvemos a recordar algo que en Telde nunca deberíamos olvidar: pocas ciudades pueden presumir de tanta historia y patrimonio y, precisamente por eso, tenemos la responsabilidad de cuidarlos.
Caminar por San Francisco es hacerlo por una parte de nuestra propia historia: sus casas encaladas y cubiertas de teja, sus calles empedradas, la iglesia conventual, el Vía Crucis, el acueducto y tantos rincones que han visto pasar a generaciones de teldenses. Pero conservar nuestro patrimonio no consiste solamente en sentir orgullo por él o recordarlo durante unos días al año. Significa mantenerlo, rehabilitarlo, protegerlo y, sobre todo, darle vida. Compactar Telde también es cuidar nuestra historia para construir desde ella la ciudad del futuro.
Y para conservar, primero tenemos que conocer y querer aquello que hemos heredado. El recorrido histórico-artístico de San Francisco cumple ya 45 ediciones acercando a generaciones de teldenses a las personas, calles y acontecimientos que construyeron este barrio. Y allí encontramos también ejemplos maravillosos de patrimonio vivo, como Nilia Bañares y su Telar de San Francisco. Nilia ha dedicado décadas a tejer, investigar los tintes naturales y, sobre todo, compartir generosamente sus conocimientos con otras personas, de forma altruista.
Su trayectoria ha sido reconocida, entre otras distinciones, con el Premio Roque Nublo al Folclore del Cabildo de Gran Canaria. Su telar es mucho más que un lugar de trabajo: representa ese conocimiento que pasa de unas manos a otras y que corre el riesgo de desaparecer si no somos capaces de transmitirlo. Por eso tenemos que avanzar también en la recuperación de nuestra memoria oral: sentarnos con nuestros mayores, escucharlos y guardar sus recuerdos, fotografías, anécdotas, oficios y vivencias antes de que sea demasiado tarde. Porque el patrimonio no son solamente edificios, iglesias o yacimientos. También son las pequeñas historias de nuestra gente. Cuidar Telde también significa evitar que esa memoria desaparezca.
Pero querer nuestro patrimonio exige también actuar. El cronista oficial e Hijo Predilecto de nuestra Ciudad de Telde, Antonio María González Padrón, ha advertido este año sobre su deterioro y ha reclamado una política estable y una oficina técnica especializada con profesionales de la arquitectura, arqueología e historia del arte. También ha alertado sobre fondos y proyectos que no llegaron a ejecutarse, citando cerca de un millón de euros vinculados a Cuatro Puertas y otros 300.000 euros para San Francisco.
Todo ello ocurre mientras el Ayuntamiento dejó aproximadamente 74 millones de euros sin ejecutar en 2024 y 79 millones en 2025. Son cifras importantes, pero detrás de ellas hay algo mucho más sencillo: oportunidades que pasan y problemas que siguen esperando. La buena gestión no consiste solamente en disponer de recursos; consiste en planificar, buscar financiación, ejecutar y conservar.
Esta semana se ha abierto por fin la Casa de los Sall, después de años de espera, y debemos alegrarnos y reconocer cada paso que contribuya a recuperar nuestro patrimonio. Pero no podemos detenernos ahí. Basta caminar despacio por San Francisco para comprobar que todavía existen problemas de mantenimiento, pavimentos, cableado, iluminación, vegetación y conservación de distintos espacios.
Si ampliamos la mirada aparecen San Juan, nuestros yacimientos arqueológicos y muchos otros bienes repartidos por todo el municipio que también necesitan atención. No deberíamos acostumbrarnos a ver deteriorarse aquello que hemos recibido de quienes nos precedieron. El patrimonio necesita cuidado diario, vigilancia, mantenimiento y capacidad técnica; porque muchas veces una pequeña actuación realizada a tiempo evita mañana una gran obra, un gasto mucho mayor o, lo que sería peor, una pérdida imposible de recuperar.
Por eso propongo crear una Unidad Técnica Municipal de Patrimonio, estable y multidisciplinar, que permita coordinar áreas, preparar proyectos, buscar financiación y subvenciones, agilizar expedientes y establecer prioridades y calendarios de conservación y rehabilitación. Junto a ella, debemos impulsar un Plan Municipal de Patrimonio que nos permita saber qué tenemos, en qué estado se encuentra, qué necesita una actuación urgente y qué queremos recuperar durante los próximos años; incorporando también un programa para conservar la memoria oral de nuestros mayores y nuestros oficios tradicionales.
No necesitamos grandes discursos: necesitamos organización, profesionales, planificación, recursos y constancia. Hemos recibido de quienes nos precedieron una historia extraordinaria; nuestra responsabilidad es cuidarla, mantenerla viva y entregársela a quienes vienen detrás. Porque mientras haya personas dispuestas a recordar, manos capaces de seguir tejiendo nuestra identidad y una ciudad decidida a proteger sus raíces, siempre habrá motivos para creer en el futuro de Telde.
José Luis Macías Alonso es portavoz de Nueva Canarias–Bloque Canarista en el Pleno de Telde y secretario general de Nueva Canarias – Bloque Canarista Telde.









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