Hay golpes que no llegan con guantes ni suenan sobre una lona. El más duro de la carrera de Davinia Pérez la encontró sobre una motocicleta, fuera del cuadrilátero y a las puertas de una de las peleas más importantes de su trayectoria. Dos días antes de disputar el Campeonato de España femenino del peso supermosca en el Gran Canaria Arena, un accidente de tráfico frenó de golpe sus planes. Nueve meses y seis días de baja, cuatro operaciones y una larga rehabilitación después, la boxeadora grancanaria tiene una idea clara: volver al ring en 2027 y recuperar aquella oportunidad que quedó pendiente.
La púgil, conocida deportivamente como Hammer Pérez, repasó su trayectoria y el difícil último capítulo de su carrera durante una entrevista en La Alameda, el espacio de TELDEACTUALIDAD RADIO PÓDCAST dirigido y presentado por Sonia Vega. El programa puede escucharse en la emisora digital a las 10.00, 16.00 y 22.00 horas hasta el próximo lunes 5 de octubre y a partir de esa fecha pasará a la programación habitual.
Nacida en Las Palmas de Gran Canaria en 1990 y vinculada al barrio de El Sardo, comenzó a practicar boxeo a los 23 años. En su etapa amateur disputó 17 combates y fue campeona de Canarias en 2015; posteriormente dio el salto al profesionalismo, donde acumula 14 peleas y nueve victorias, una de ellas por KO. En octubre de 2017 alcanzó uno de sus mayores logros al conquistar el Mundial Silver del WBC.
Un accidente a las puertas del campeonato
El 19 de julio de 2025 debía disputar el cinturón del Campeonato de España femenino del peso supermosca dentro de la velada Canarias Cuna de Campeones. Sin embargo, dos días antes sufrió el accidente que transformaría por completo sus planes deportivos y su vida cotidiana.
Según relató en La Alameda, circulaba en motocicleta cuando un vehículo la adelantó, se situó delante y frenó bruscamente ante la presencia de un camión, provocando que impactara contra él. Las consecuencias fueron muy graves. “Perdí todos los tendones y tensores de la pierna derecha”, explicó la boxeadora, que asegura que estuvo cerca de perder la extremidad.
Su excelente estado físico en aquellos momentos, en plena preparación para competir, jugó a su favor durante el proceso posterior. Actualmente conserva algunas limitaciones en la movilidad del pie, aunque destaca que puede caminar, correr y continuar avanzando hacia la recuperación deportiva.
Nueve meses y seis días de baja
Pérez recuerda con exactitud cuánto tiempo estuvo apartada de su vida habitual: nueve meses y seis días. No fue únicamente un parón deportivo. El accidente afectó a su trabajo, sus entrenamientos y prácticamente todos los ámbitos de su día a día.
La imposibilidad de disputar aquel campeonato estuvo muy presente durante su convalecencia. La boxeadora reconoce que tuvo muchas horas para pensar en lo sucedido, en lo que pudo haber pasado y en una oportunidad deportiva que desapareció cuando apenas faltaban unos días para subir al cuadrilátero.
De aquella experiencia extrae ahora una enseñanza personal: disfrutar más del presente. “Hoy estás aquí, pero mañana no sabes dónde”, reflexiona. El accidente le hizo comprobar cómo un proyecto preparado durante meses puede cambiar en cuestión de segundos.
Cuatro operaciones y una recuperación paso a paso
La rehabilitación tampoco ha sido sencilla. Davinia Pérez ha pasado por cuatro operaciones y todavía tiene pendiente otra intervención de carácter estético. Durante una parte del proceso ni siquiera podía mantener el pie bajado durante periodos prolongados.
La recuperación avanzó literalmente minuto a minuto: primero cinco minutos con el pie abajo, después diez, luego quince y así sucesivamente durante un proceso que define como “bastante duro”. Su familia y sus amistades constituyeron su principal apoyo durante esos meses.
Ahora ya ha regresado al trabajo y recupera progresivamente su actividad deportiva. Su horizonte está puesto en 2027, año en el que espera volver a competir.
De una casualidad al boxeo profesional
La historia deportiva de Hammer Pérez comenzó relativamente tarde. Desde pequeña practicaba fútbol y sentía curiosidad por los deportes de contacto, pero diferentes prejuicios retrasaron su entrada en un gimnasio de boxeo.
Finalmente decidió probar y la progresión fue rápida. Antes de cumplir seis meses de entrenamiento ya estaba debutando como amateur, enfrentándose a una rival que acumulaba numerosas peleas y victorias. Para aquel combate tuvo además que bajar considerablemente de peso, desde los 55-57 kilos en los que se desenvolvía habitualmente hasta los 49.
Lo que inicialmente había sido curiosidad terminó convirtiéndose en una forma de vida. Pérez destaca del boxeo su capacidad para transmitir disciplina, compañerismo, respeto, sacrificio y fortaleza mental.
En periodos de preparación llega a entrenar dos veces al día, además de incorporar carrera continua, preparación física y un estricto control de la alimentación. Detrás de cada combate, explica, existe un trabajo diario que debe compaginarse también con la actividad laboral.
De ‘la niña del martillo’ a Hammer Pérez
Su potente pegada acabó proporcionándole una identidad dentro del cuadrilátero. Su primer entrenador profesional comenzó a llamarla en 2016 “la niña del martillo”, un apodo relacionado directamente con la contundencia de sus golpes.
Con el paso de los años aquella niña dejó paso a Hammer Pérez, pero la esencia se mantuvo. La propia boxeadora se considera una deportista valiente y técnica a la que también le gusta la dureza del combate. Buena parte de su preparación la ha realizado junto a hombres, una circunstancia que relaciona igualmente con la fortaleza adquirida durante su carrera.
La Gallera, su particular Madison Square Garden
Si existe un escenario especialmente ligado a su carrera es La Gallera. Solo mencionar el recinto durante la entrevista provoca una respuesta inmediata: “Pelos de punta”.
Para Davinia Pérez es “el templo” del boxeo insular, hasta el punto de compararlo emocionalmente con lo que representa el Madison Square Garden para el boxeo internacional. Allí realizó su debut amateur y también vivió la conquista de su campeonato mundial.
En 2017 se proclamó campeona mundial Silver del peso supergallo del WBC, tras una pelea a diez asaltos frente a Jorgelina Guanini. A aquel éxito le siguió, sin embargo, un largo periodo sin competir. Pérez atribuye los cuatro años de parón a una mala gestión de su carrera por parte de quienes la representaban entonces. Durante todo ese tiempo siguió entrenándose y manteniendo su objetivo de regresar.
Aquella experiencia también cambió su manera de entender el boxeo profesional. Hoy concede mucha más importancia a todo el equipo que rodea al deportista: entrenador, preparador físico, fisioterapeuta, mánager, promotor y el resto de profesionales implicados en una carrera.
Abrir puertas al boxeo femenino
La deportista considera que su trayectoria ha contribuido a abrir camino a otras mujeres dentro del boxeo canario. No plantea ese recorrido únicamente en términos de títulos, sino también como la posibilidad de facilitar que las nuevas generaciones encuentren puertas que antes estaban cerradas.
Pérez considera que todavía existen diferencias importantes en cuanto a la proyección del boxeo masculino y femenino. En el terreno estrictamente deportivo destaca principalmente la duración de los asaltos, mientras que en la preparación asegura que el nivel de exigencia es equivalente.
Fuera del cuadrilátero, en cambio, considera que el deporte femenino continúa necesitando mayor respaldo del público y más apoyo para sus veladas. “No porque sean chicas tienen por qué ser menos”, sostiene al reivindicar una mayor respuesta hacia las competiciones femeninas.
El cinturón que sigue esperando
Después de todo lo ocurrido, Davinia Pérez no considera cerrada su carrera. Su primer objetivo es recuperar plenamente la condición necesaria para competir y regresar al cuadrilátero durante el próximo año.
Después llegará la cuenta pendiente. Quiere disputar el Campeonato de España que el accidente le impidió pelear y volver a ofrecer “alegrías a la isla y al deporte femenino profesional”.
Su mensaje para quienes sienten curiosidad por el boxeo parte precisamente de su propia experiencia: que no esperen tanto como ella. Recomienda acercarse a un gimnasio, probar y dejar atrás la idea de que comenzar a practicar este deporte significa tener que combatir. Primero llega el aprendizaje y después cada persona decide hasta dónde quiere avanzar.
Hammer Pérez sabe mejor que muchos que una carrera puede detenerse de repente. Pero después de operaciones, meses de rehabilitación y de ver desaparecer a última hora una pelea por un título nacional, su combate ahora es volver. Y el Campeonato de España que quedó pendiente continúa ocupando un lugar destacado en su horizonte deportivo.










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