
Tres años de legislatura es tiempo suficiente para valorar el trabajo de representantes públicos. En este artículo, voy a inspirarme en la figura del alcalde de Telde, mi ciudad adoptiva desde hace 41 años, con un paréntesis de dos en los que residí fuera de Gran Canaria. Más allá de centrarme en el día a día de Juan Antonio Peña, quiero reflexionar sobre el proyecto de ciudad a medio plazo que tienen, o deberían tener, los principales actores de la vida pública de Telde.
Recuerdo a mediados de los 80 del pasado siglo, cuando la democracia empezaba a asentarse en nuestro país, que el Cabildo de Gran Canaria, a diferencia del de Tenerife, carecía de un proyecto de isla. ¿Por qué? El PSOE –partido hegemónico en aquella época- estaba atomizado. Carmelo Artiles, presidente del Cabildo, tuvo que dedicar mucha energía a lidiar con las familias de su partido. Saavedra, en la cúpula del primer Gobierno autonómico, conspiraba para mantener su poder orgánico, los viejos rockeros de Anastasio Travieso, para no perder influencia, los socialistas procedentes del PSP del profesor Tierno Galván bregaban para no ser invisibilizados. En este contexto, Artiles se atrincheró en el Cabildo para intentar modernizar una corporación heredada del franquismo y, sobre todo, para mantener su cuota de poder en un partido con muchos frentes. En Tenerife, en cambio, gobernaba el centro-derecha en torno a la figura de Manuel Hermoso que inventó, poco después, la Agrupación Tinerfeña Independiente (ATI). Podría gustar o no, pero el Cabildo de Tenerife, con el delfín de Hermoso al frente, Adán Martín, diseñó un proyecto de isla. Gran Canaria perdió muchos años por las miserias políticas.
Rescato este escenario de la memoria porque el gobierno de Telde siempre ha estado atomizado por al menos tres partidos. Cuatro, en la presente legislatura. Así es difícil gobernar. Por ello, valoro el trabajo de Peña para dotar de estabilidad a la institución. ¿La gestión?, hay luces y sombras pero hay estabilidad. Solo hay que echar la vista atrás a las dos últimas legislatura para recordar las disputas entre los líderes de los partidos que conformaban el gobierno municipal. Peña, con discreción y sentido común, ha logrado que el Ayuntamiento solo sea noticia por su gestión -buena, mala o regular según qué áreas-, pero jamás por los personalismos miserables y mediocres del pasado reciente. Cuestión de talante.
Hoy hay estabilidad política. Sería injusto calificar de mal alcalde a Peña, pero no se ajustaría a la realidad sostener que Telde tenga un alcalde brillante. Sí estoy convencido, en cambio, que si Peña vuelve a ser reelegido, será manifiestamente mejor alcalde. La experiencia. ¿Pero llegará a ser brillante? Para ello, hay que tener un proyecto de ciudad, visualizar qué ciudad queremos para, al menos, dentro de 15 años. A día de hoy, no crea que lo tenga porque son tantas las tareas pendientes simplemente para que funcione el Ayuntamiento que no le da tiempo a pensar a medio plazo.
Su prioridad principal, me comentó hace unos días, es ultimar una RPT para ordenar la estructura de personal y adecuarla a las necesidades municipales. El personal es el principal lastre de la corporación. Y en personal incluyo a los concejales. ¿Están preparados para gestionar el cuarto municipio más poblado de Canarias? La RPT es fundamental pero dinamizar una administración paquidérmica, pero después de tres años este asunto debería de estar resuelto. ¿Lo estará al concluir el mandato?
A pesar de ello, se han hecho cosas. La más importante es el plan de asfaltado de todos los barrios, aún por acabar. Jamás se había ejecutado un plan tan ambicioso en 50 años de democracia. Sin embargo, es paradójico que el Ayuntamiento carezca de músculo –dinero sí hay porque Peña heredó una tesorería saneada- para parchear los socavones gigantescos que salpican la red viaria. Tras la denuncia de un sindicalista iluminado, la inspección de trabajo exigió que los operarios usaran EPI y un catálogo de medidas cuya contratación tiene un coste similar a los lotes de asfaltado que se han ejecutado. Ante la proliferación agujeros, me dice Juan Antonio, se procederá a su reparación con asfalto frío. ¿Cuándo?
Hay muchos cuándos pendientes. La suciedad de las calles, el deficiente servicio de mantenimiento de alumbrado, la decadencia de parques y jardines desde que Álvaro Monzón dejó la concejalía. Otro cuándo es el mercado, tan recurrente para la oposición. No se ha abierto porque los comerciantes no se quieren ir. La instalación provisional de Nerea es muy cómoda, tanto para los mercaderes como para los clientes -entre los que me encuentro- porque todo está a mano, sin necesidad de subir o bajar escaleras para ir a las cámaras. Ahora, los comerciantes quieren que todos los puestos estén en una planta y dejar la superior para restaurantes y cafeterías. Y en ello se está.
Así podríamos enumerar muchos capítulos del día a día municipal, pero no es excusa para que un regidor no diseñe un proyecto de ciudad para las próximas décadas. ¿Qué hacemos con el abandonado e inacabado Palacio de la Cultura? ¿Cómo es posible que para ir a Valsequillo haya que cruzar el centro de la ciudad? ¿Cómo resolver la ocurrencia de proyectar una rambla por la que circulan miles de coches a diario y que separa San Juan y San Gregorio? ¿Por qué no existe un plan de construcción de viviendas en suelo público? ¿Y la inteligencia y sostenibilidad? ¿Por qué Telde no está en la RECI? En la Red Española de Ciudades Inteligentes hay 150 municipios. Telde ni está ni se le espera.
Telde es un páramo de proyectos ilusionantes y necesarios. Tan solo un político, por lo que leo en TeldeActualidad, está planteando propuestas de futuro e intenta dar respuesta a algunos de los interrogantes del párrafo anterior. Se trata de José Luis Macías, el portavoz de Nueva Canarias y candidato a la alcaldía. Es concejal y cada semana publica un artículo con sus ideas y propuestas. Obviamente, en la oposición se tiene tiempo para escribir.
Ni la Ciuca de hoy es la de Guillermo Reyes, ni NC es la de los últimos ocho años con una alcaldesa que estaba más tiempo en Tenerife que en Telde. Creo firmemente que Peña y Macías formarían un equipo a tener en cuenta, pero las sombras de Reyes y del todopoderoso Paco Santiago tienen que difuminarse para que las nuevas generaciones puedan trabajar sin ataduras ni cuentas pendientes.
No sé quien será alcalde de Telde a partir del último domingo de mayo de 2027, pero sí sé que tendrá que alcanzar acuerdos con más de un partido. Hay que mirar al futuro y solo tener en cuenta el pasado para no repetir errores. Sólo de esta manera se solventarán los problemas cotidianos del presente y se podrá perfilar un proyecto de ciudad para las próximas décadas. Ya toca.
Luis Socorro es periodista y ciudadano de Telde.









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