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Sábado, 26 de Septiembre de 2026

Actualizada Sábado, 26 de Septiembre de 2026 a las 08:46:16 horas

Bandera Blanca|Dos decisiones que reconcilian a esta histórica urbe con su patrimonio

González Padrón: un mirador, una casa y toda una vida defendiendo la memoria de Telde

El reconocimiento al cronista oficial y la apertura de la Casa de los Sall confluyen en San Francisco como dos buenas noticias que saldan viejas deudas de la ciudad con su historia

CARMELO OJEDA Sábado, 26 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Sábado, 26 de Septiembre de 2026 a las 08:16:26 horas

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Hay días en los que las noticias parecen buscarse unas a otras. Este viernes, Telde ha vivido uno de ellos. Con apenas unas horas de diferencia TELDEACTUALIDAD avanzaba dos decisiones que tienen como escenario San Francisco, como denominador común la defensa del patrimonio y, de una manera especialmente significativa, como protagonista directo o indirecto a Antonio María González Padrón.

 

Por un lado, el Pleno acordó por unanimidad que el mirador de la Plaza de Los Romeros pase a denominarse “Mirador Cronista Oficial de Telde, Antonio María González Padrón”. Por otro, el Ayuntamiento anunció que la próxima semana abrirá finalmente las puertas de la Casa de los Sall, después de décadas de rehabilitaciones, proyectos y esperas sin que el histórico inmueble llegara a incorporarse de manera efectiva a la vida cultural de la ciudad.

 

Dos noticias diferentes, pero difíciles de separar.

 

Un nombre en el lugar adecuado

Poner el nombre de Antonio María González Padrón a un mirador de San Francisco posee una carga simbólica que trasciende la colocación futura de una placa. No se ha escogido un lugar cualquiera. Se ha elegido uno de esos rincones desde los que Telde se reconoce a sí misma. Y allí quedará el nombre de quien lleva más de cuatro décadas ejerciendo oficialmente como guardián y divulgador de esa memoria.

 

González Padrón es cronista oficial desde el 7 de noviembre de 1985 y Hijo Predilecto de la ciudad. El expediente aprobado recuerda precisamente sus cuarenta años de servicio y su dedicación al estudio, conocimiento y divulgación de la historia, el patrimonio y la identidad cultural teldense.

 

Pero quizá el reconocimiento tenga todavía más valor porque nació de la propia sociedad teldense. La propuesta fue promovida por Luz Marina Delgado Hernández y llegó acompañada por avales de entidades sociales y culturales antes de culminar este viernes con el respaldo unánime de la Corporación. Una iniciativa a la que ha querido sumarse también TELDEACTUALIDAD y patentizarlo públicamente como lo estamos haciendo con este artículo.

 

Hay homenajes que parecen colocados artificialmente sobre una biografía y otros que encajan con naturalidad. Este pertenece a los segundos. Que Antonio María tenga un mirador en San Francisco resulta casi una metáfora de su propia trayectoria: mirar Telde, escudriñar su pasado y enseñar a los demás a contemplarlo con otros ojos. Y a pocos pasos, la Casa de los Sall. La coincidencia se vuelve aún más hermosa con la segunda noticia.

 

La Casa de los Sall abrirá por fin sus puertas el próximo miércoles, coincidiendo con el comienzo de las fiestas de San Francisco y con el pregón de Jesús Ruiz Mesa. Cultura asumirá su gestión y el edificio se destinará a exposiciones, presentaciones de libros, encuentros literarios, conferencias, divulgación histórica y patrimonial y actividades de colectivos y creadores.

 

Sobre el papel puede parecer simplemente la puesta en funcionamiento de otro equipamiento cultural. No lo es. La Casa de los Sall representa una de esas asignaturas que Telde llevaba demasiado tiempo sin aprobar. El inmueble fue rehabilitado en diferentes etapas y su uso fue cedido al Ayuntamiento en la década de los noventa, pero nunca llegó a abrir de forma efectiva y permanente para aquello que justificaba su recuperación: ser disfrutado por la ciudadanía.

 

Durante años, vecinos y defensores del patrimonio reclamaron que aquella casa dejara de ser un edificio recuperado pero cerrado. Y entre quienes batallaron y alzaron la voz reiteradamente por la recuperación y apertura de este patrimonio estuvo Antonio María González Padrón. Por eso las dos noticias tienen tanto sentido juntas.

 

El mejor homenaje es ver aquello por lo que se luchó convertido en realidad

Una ciudad puede homenajear a sus cronistas con placas, nombres de calles, distinciones y ceremonias. Todo ello es legítimo y, cuando existe una trayectoria como la de González Padrón, sobradamente comprensible.

 

Pero existe otra clase de reconocimiento quizá todavía más profundo: hacer realidad aquello que durante años defendieron.

 

Que la Casa de los Sall abra sus puertas y empiece a llenarse de ciudadanos, libros, exposiciones, investigadores, artistas, conferencias y conversaciones sobre Telde constituye una forma extraordinaria de reconocer a quienes se negaron a aceptar que el patrimonio histórico pudiera permanecer cerrado, abandonado o condenado a ser únicamente una hermosa fachada.

 

Porque el patrimonio no se conserva simplemente restaurando paredes. Se conserva abriendo puertas. Se protege cuando una nueva generación entra en un edificio histórico y pregunta qué ocurrió allí. Cuando un investigador explica una parte desconocida de la ciudad. Cuando un escritor presenta un libro. Cuando un colegio visita una exposición. Cuando una asociación encuentra un lugar donde hablar de memoria. Cuando un vecino que pasó durante treinta años delante de una puerta cerrada puede, finalmente, atravesarla. Eso es devolver el patrimonio a sus verdaderos propietarios: los ciudadanos.

 

San Francisco gana mucho más que dos noticias

El Ayuntamiento anuncia que pretende convertir la Casa de los Sall en un espacio cultural permanente y contribuir, además, a crear un itinerario que conecte los diferentes recursos patrimoniales de San Francisco.

 

Ese debe ser precisamente el camino. San Francisco no necesita convertirse en un decorado histórico. Necesita vida. Necesita visitantes, actividad cultural, recorridos patrimoniales, pequeñas iniciativas económicas compatibles con su identidad, divulgación, música, literatura, investigación y vecinos. Necesita que cada inmueble recuperado tenga una utilidad y que cada recurso patrimonial dialogue con los demás.

 

Y ahora dispone de una pieza más para conseguirlo.La Casa de los Sall puede convertirse en uno de esos lugares capaces de irradiar actividad sobre todo el conjunto histórico si existe una programación continuada y no se limita su apertura a acontecimientos puntuales.Ese será el verdadero examen a partir de ahora.

 

Un mirador para mirar hacia atrás y hacia delante

También existe una hermosa paradoja en que el reconocimiento a González Padrón sea precisamente un mirador.Los cronistas trabajan fundamentalmente mirando hacia atrás. Buscan documentos, rescatan nombres, interpretan fotografías, reconstruyen acontecimientos y evitan que el paso de las generaciones borre lo sucedido.

 

Pero todo ese esfuerzo solo tiene sentido si sirve también para mirar hacia delante.Preservar la memoria no consiste en instalar una ciudad dentro de una urna. Significa conocer de dónde venimos para decidir qué merece llegar al futuro.

 

Antonio María González Padrón ha dedicado buena parte de su vida a recordarle a Telde que posee una historia extraordinaria y que esa herencia implica también una responsabilidad. Ahora su nombre quedará precisamente en uno de los lugares desde los que puede contemplarse ese patrimonio.

 

Y mientras una placa comienza a perpetuar su nombre en San Francisco, una vieja puerta por cuya apertura tanto se reclamó empieza también a abrirse a pocos pasos de allí.Difícil imaginar una coincidencia más apropiada.

 

Reconocer también a quienes lo han hecho posible

Sería injusto terminar sin reconocer que las dos decisiones han requerido voluntad y gestión.La propuesta del mirador surgió de una iniciativa ciudadana, fue tramitada por Cultura, en manos del edil Juan Martel, y terminó recibiendo el respaldo unánime del Pleno, algo especialmente valioso cuando se trata de reconocimientos que deberían pertenecer a toda la ciudad y no a una sigla política.

 

Y la apertura de la Casa de los Sall ha exigido resolver durante este mandato cuestiones pendientes de suministro eléctrico, mantenimiento, mejoras y adecuación antes de poner el inmueble bajo la gestión de Cultura.

 

Corresponde reconocer, por tanto, el trabajo institucional  inspirado desde la Alcaldía de Juan Antonio Peña que permite culminar ambos procesos, del mismo modo que corresponde recordar a todas las personas, colectivos y vecinos que durante años reclamaron la recuperación del patrimonio de San Francisco. Las ciudades avanzan también así: cuando una reivindicación ciudadana encuentra finalmente una administración dispuesta a convertirla en realidad.

 

Antonio María González Padrón tendrá su mirador. La Casa de los Sall tendrá, por fin, sus puertas abiertas. Y Telde gana con ambas cosas.

 

Porque este viernes no se ha hablado solamente de poner un nombre en una placa y abrir una casa antigua. Se ha hablado de algo bastante más importante: reconocer a quienes cuidaron la memoria y conseguir que esa memoria vuelva a estar al alcance de todos.

 

Y eso, en una ciudad con dos milenios de historia a sus espaldas, siempre será una buena noticia.

 

Carmelo José Ojeda Rodríguez es licenciado y catedrático de Geografía e Historia.

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