Octavio CaraballoEl Gobierno de Canarias presentó este martes el informe Ruta Atlántica, Sahel y Canarias elaborado conjuntamente por Islas Responsables Lab (IRLab) y el Instituto Español de Análisis Migratorio (IEAM) que plantea orientaciones estratégicas y operativas para mejorar la respuesta pública ante las dinámicas migratorias que conectan el Sahel, África Occidental y el archipiélago.
El documento parte de la necesidad de abordar la ruta atlántica como parte de un sistema regional más amplio y avanzar desde una lógica centrada en la contención hacia una gobernanza anticipatoria de la migración. Durante la presentación, el viceconsejero del Gabinete del presidente de Canarias, Octavio Caraballo, defendió la necesidad de abordar las dinámicas migratorias desde el conocimiento y el análisis, frente a aproximaciones simplificadoras, y destacó la importancia de que Canarias pueda anticipar las transformaciones de las rutas e incorporar su experiencia a los espacios de decisión nacionales y europeos.
“Frente a la demagogia y a los discursos construidos desde la simplificación, nosotros preferimos tomar decisiones desde el conocimiento, el rigor y el análisis científico. Especialmente en un momento tan complejo como este”, señaló Octavio Caraballo.
El informe recoge las conclusiones de un taller de inteligencia colectiva celebrado en junio en Gran Canaria, en el que participaron representantes institucionales, fuerzas de seguridad, organizaciones internacionales, entidades humanitarias, sociedad civil, investigadores y expertos en rutas migratorias, protección, cooperación y criminalidad organizada. El objetivo fue poner en común distintas perspectivas y construir un diagnóstico compartido sobre la evolución del corredor atlántico.
Una de las principales conclusiones del trabajo señala que la evolución de las llegadas a Canarias no permite, por sí sola, conocer cómo está cambiando el fenómeno migratorio. Hasta el 31 de agosto habían llegado por vía marítima a Canarias 5.163 personas, frente a las más de 12.000 registradas en el mismo periodo del año anterior, lo que supone una reducción superior al 57%. Sin embargo, el documento afirma que una reducción de las llegadas visibles puede coexistir con una mayor contención de las salidas, el desplazamiento de los puntos de partida o una creciente invisibilización de determinados trayectos.
El informe identifica, además, una progresiva reconfiguración de los corredores, con un creciente protagonismo de países como Gambia, Guinea y Guinea-Bisáu. Este desplazamiento puede implicar trayectos más largos y peligrosos, con salidas desde Gambia hacia Canarias que pueden alcanzar distancias cercanas a los 2.000 kilómetros.
En este contexto, propone además reforzar la capacidad de anticipación por corredor, mediante el seguimiento de los cambios que se producen en las rutas y la combinación de información procedente de distintos actores. Entre sus recomendaciones figura la creación de un mecanismo de alerta temprana y el uso de Canarias como plataforma de análisis estratégico y coordinación entre Europa y África Occidental.
Octavio Caraballo subrayó que esta perspectiva obliga a ampliar los indicadores con los que se analiza la evolución de la migración: “No podemos conformarnos con contar cuántas personas llegan a Canarias. Tenemos que comprender por qué salen, desde dónde salen, cómo están cambiando las rutas y qué podemos hacer antes de que alguien tenga que jugarse la vida en el Atlántico. Ese es el cambio de mirada que necesitamos”, afirmó.
Por su parte, el Instituto Español de Análisis Migratorio (IEAM) explicó que el trabajo busca precisamente mejorar la capacidad de anticipación y reforzar la cooperación con los países de origen y tránsito. “Para poder hacer cualquier tipo de política, pero sobre todo migratoria, hay que saber por qué vienen. La parte anticipatoria, de tener una buena red de inteligencia y de contactos y de cooperar con ellos en origen, es esencial”, señaló.
El trabajo realizado, señala que la evolución de las rutas no puede abordarse desde una única dimensión. La seguridad y la lucha contra las redes de facilitación constituyen una parte de la respuesta, pero deben combinarse con medidas de protección, cooperación territorial, desarrollo y movilidad regular. En relación con las economías criminales vinculadas a las rutas, se propone mejorar las investigaciones financieras y diferenciar los distintos papeles que intervienen en las redes de facilitación, con especial atención a quienes coordinan, financian u obtienen mayores beneficios de las actividades más peligrosas.
Al mismo tiempo, advierte de que las medidas aplicadas en un punto concreto de la ruta pueden tener efectos sobre otros territorios. El desplazamiento de los puntos de salida, el alargamiento de los trayectos o el aumento de la dependencia de intermediarios son algunos de los efectos que el documento plantea tener en cuenta a la hora de diseñar y evaluar las políticas migratorias.
El informe apuesta por reforzar la cooperación territorial con los países de origen y tránsito, vinculándola a las necesidades concretas de cada territorio y a ámbitos como la formación, el empleo, la reintegración y el desarrollo local. También plantea hacer más accesibles y previsibles las vías de movilidad regular y desarrollar programas de movilidad circular que permitan mantener vínculos entre los territorios de origen y destino.
Desde el IEAM se incidió en la necesidad de abordar la migración desde una perspectiva más amplia y a largo plazo: “Hay que pensar en la cuestión de una manera holística. Hay que pensar en seguridad, evidentemente, pero también en inclusión, en economía, en comercio y en todo lo que está relacionado con el hecho de que España necesita y siempre va a necesitar mano de obra. Hay que dejar de entender la migración exclusivamente como un problema de seguridad cuando hay un repunte y pasar a hacer políticas migratorias a largo plazo”, afirmó.
El director general de Relaciones con África, Luis Padilla, destacó el valor de la cooperación en origen y la necesidad de trasladar a los espacios europeos el conocimiento acumulado por Canarias a lo largo de estos años de experiencia en materia migratoria: “La cooperación en origen es fundamental. Todo este conocimiento que hemos ido acumulando en Canarias, con la participación de actores de perfiles muy distintos, no puede quedarse aquí. Tenemos que ponerlo en valor en Europa y seguir fortaleciendo las políticas de desarrollo en África y las políticas de integración, especialmente pensando en las personas más vulnerables, como las mujeres y los niños”, señaló.
La experiencia acumulada por Canarias y su posición geográfica permiten al Archipiélago aportar una perspectiva propia al análisis de las dinámicas migratorias entre África Occidental y Europa. Una posición que pasa por reforzar el conocimiento sobre los territorios y las rutas, favorecer el diálogo con los países de la región y contribuir a una mayor coordinación entre los distintos actores implicados.
En este marco, las islas aspiran a consolidarse como un espacio de análisis, cooperación y diálogo con África Occidental, incorporando su experiencia a los procesos nacionales y europeos de reflexión y toma de decisiones en materia migratoria.
La elaboración de ‘Ruta Atlántica, Sahel y Canarias’ forma parte de la labor de Islas Responsables Lab (IRLab) del Gobierno de Canarias para analizar los principales retos estratégicos del Archipiélago y generar conocimiento aplicado que ayude a mejorar las políticas públicas y a anticipar los escenarios que afectan a Canarias.


























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