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Lunes, 21 de Septiembre de 2026

Actualizada Lunes, 21 de Septiembre de 2026 a las 09:02:31 horas

Opinión

Cuando las goteras retratan una gestión

Reflexión de Diego F. Ojeda, exconcejal de NC de Telde

DIEGO F. OJEDA RAMOS Lunes, 21 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Lunes, 21 de Septiembre de 2026 a las 08:07:18 horas

La suspensión de un partido de baloncesto por las goteras del Polideportivo Rita Hernández no debe considerarse un incidente aislado ni una simple avería. Es una señal de la necesidad de recuperar el mantenimiento y la planificación de las instalaciones deportivas de Telde. Cuando una cubierta vuelve a dejar pasar el agua, no se ve afectada únicamente una infraestructura: también se pone de manifiesto la importancia de contar con una gestión preventiva y sostenida.

 

La realidad está a la vista. Basta con visitar el Polideportivo Antonio Moreno, recorrer nuestros campos de fútbol o acercarse a muchas de las canchas municipales para comprobar que necesitan revisiones periódicas, reparaciones y una planificación que permita actuar antes de que los problemas se conviertan en emergencias. No hace falta exagerar ni convertir esta situación en una disputa partidista.

 

La situación resulta especialmente preocupante porque el Polideportivo Rita Hernández fue objeto de mejoras relevantes durante el mandato anterior. Se reparó la cubierta, se instaló un nuevo parqué y se sustituyeron las antiguas luminarias por tecnología LED. También se renovó la sala multiusos, se dotó al gimnasio de nueva maquinaria y se actuó sobre las canchas exteriores, instalando nuevo mobiliario deportivo tanto dentro como fuera. Todas esas actuaciones demostraban que la planificación y el mantenimiento sostenido permiten recuperar y proteger los espacios públicos.

 

No eran intervenciones aisladas ni producto de la improvisación. Formaban parte de un plan de mejoras, proyectos y obras destinado a recuperar progresivamente las instalaciones deportivas municipales. Un plan cuya continuidad convendría recuperar y reforzar durante el actual mandato, junto con la unidad técnica de mantenimiento de la Concejalía de Actividad Física y Deportes. Sin planificación ni equipos técnicos dedicados a revisar y conservar, las obras realizadas pierden eficacia y las instalaciones vuelven a deteriorarse.

 

Afortunadamente, algunos proyectos que ya estaban en marcha pudieron continuar. Entre ellos se encontraban la sustitución del césped del Campo Pedro Miranda y del Estadio Municipal de El Calero. Fueron actuaciones planificadas y tramitadas anteriormente que finalmente se ejecutaron, una muestra de que los proyectos con previsión y continuidad pueden materializarse incluso cuando cambia la gestión.

 

Pero han transcurrido tres años y resulta difícil identificar nuevas actuaciones de cierta relevancia. El tiempo, cuando no existe una conservación adecuada ni una planificación de inversiones, pasa factura. Una gotera que no se atiende se convierte en una filtración; una pequeña avería termina inutilizando un espacio; una instalación que no se revisa acaba necesitando una obra mucho más costosa.

 

La falta de mantenimiento tiene consecuencias económicas y sociales. La asumen nuestros clubes, las familias y, especialmente, nuestra infancia y nuestra juventud. La sufren quienes llegan a entrenar y encuentran vestuarios deteriorados, problemas de agua, desperfectos en las canchas o espacios que no reúnen las condiciones necesarias. Cada incidencia que no se previene pone de relieve la necesidad de una planificación básica para garantizar el funcionamiento diario.

 

También puede verse afectada la celebración de competiciones autonómicas, nacionales e internacionales. Telde cuenta con clubes y deportistas que llevan el nombre de la ciudad mucho más lejos de lo que reflejan las condiciones actuales de algunas instalaciones. Es importante ofrecerles espacios adecuados para que puedan desarrollar su actividad y mantener la calidad y la imagen que merecen sus competiciones.

 

Nuestros clubes, además, han dejado de recibir incluso unas ayudas mínimas que les permitan sostener su actividad con cierta tranquilidad. Son entidades que trabajan con cientos de niños y niñas, forman en valores, generan comunidad y realizan una labor educativa y social que difícilmente podría sustituir la Administración. Sin apoyo económico y sin instalaciones mantenidas, se les trasladan dificultades derivadas de una planificación que debe mejorarse desde las instituciones responsables.

 

Mientras todo esto sucede, la comunicación institucional ocupa cada vez más espacio. Las notas de prensa, las fotografías y las publicaciones en las redes sociales pueden proyectar una ciudad en permanente movimiento, pero no reparan una gotera, no sustituyen un pavimento deteriorado, no abren un vestuario cerrado ni permiten que un partido suspendido vuelva a disputarse. La comunicación puede acompañar la gestión, pero nunca reemplazar el mantenimiento ni la planificación que la ciudadanía necesita.

 

Gobernar no consiste solamente en anunciar. También significa conservar, revisar, reparar y anticiparse a los problemas. El mantenimiento cotidiano ofrece menos fotografías, pero evita que las instalaciones se deterioren y que después tengamos que gastar mucho más dinero para recuperarlas. Planificar no es reaccionar cuando llega la lluvia, sino inspeccionar las cubiertas, programar las reparaciones y garantizar los recursos técnicos y económicos para actuar a tiempo.

 

La suspensión de un partido en el Polideportivo Rita Hernández y el deterioro acumulado de otras instalaciones tienen consecuencias concretas que deben abordarse: partidos que no se celebran, entrenamientos condicionados, riesgos para quienes utilizan los espacios, clubes obligados a asumir costes y familias que ven limitada la práctica deportiva de sus hijos e hijas. Cada incidencia que no se resuelve a tiempo agrava el problema y encarece la solución.

 

Por eso, esta situación debe servir como una advertencia clara y como el punto de partida de una actuación concreta. Es necesario recuperar la planificación, reforzar los equipos técnicos y establecer una política seria de mantenimiento, con revisiones periódicas de cubiertas, vestuarios, pavimentos, instalaciones de agua y equipamiento deportivo. También deben fijarse prioridades claras, calendarios públicos, seguimiento de cada actuación y recursos económicos suficientes, además de recuperar unas ayudas mínimas para que los clubes puedan sostener su actividad.

 

Telde necesita gestión, continuidad y respeto por el trabajo de sus clubes. Necesita recuperar una planificación estable y un mantenimiento constante para que sus instalaciones deportivas vuelvan a ser lugares seguros y dignos, en los que nuestra infancia y nuestra juventud puedan crecer, aprender y practicar deporte sin tener que mirar al techo cada vez que comienza a llover.

 

Diego Fernando Ojeda Ramos fue concejal del Ayuntamiento de Telde.

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