Noemí Santana se ha cansado de esperar. La unidad de las izquierdas en Canarias hace aguas. Una operación de semejante calibre precisa de generosidad mutua, y (por ahora) ni concurre ni se le espera. Santana tenía todas las papeletas para ir de dos en la plancha por Gran Canaria al Parlamento autonómico: era la cuota (más que presumible) para Unidas Podemos en su negociación con NC. Pero al igual que Santana y sus correligionarios no están dispuestos a romper amarras con Unidas Podemos, y destrabarse de la obediencia a Madrid en aras de
forjar un BNG isleño, en NC brotan las resistencias y nadie quiere dejar el puesto que ya ocupa.
Por eso la aún diputada en la Cámara Baja ha anunciado que quiere ser candidata al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. En la capital del reino los referentes de la izquierda a la izquierda del PSOE buscan refugio pues el barco se hunde. Es el caso de Yolanda Díaz, que mira a destinos internacionales en el ámbito del trabajo, y de Mónica García, que se apresuró en proclamar que iba a competir por la Presidencia de la Comunidad de Madrid en cuanto que su cartera ministerial tiene fecha de caducidad como los yogures.
Se trasluce (y se entiende mejor) por qué la propuesta de Gabriel Rufián fenece. Sus palabras por la unidad de la izquierdas se las lleva el viento. Todo suena bien (menos para ERC, EH Bildu y BNG) pero están en juego los sillones políticos. Y nadie quiere desprenderse del ‘suyo’. Sobre todo, cuando lleva años ocupándolo. Y eso acontece en el Congreso de los Diputados, el Parlamento de Canarias y los ayuntamientos.
Santana sabe que no va a repetir en Madrid. Y echa toda la carne en el asador en cuanto a postularse como candidata a regidora. En la capital Unidas Podemos ostenta una sola concejala. Ninguna representación en el Cabildo de Gran Canaria ni en el Parlamento canario. Santana es la mejor situada entre sus huestes para cumplir con una misión electoral. Aunque difícil tendrá Unidas Podemos superar la barrera del 5% en el consistorio. Como otro tanto le acontecerá a NC con el 4% autonómico. Vamos, que las cosas sobrevienen al alimón de una izquierda sociológica que observa con desaliento que los intereses personales priman sobre los colectivos. Lo de Rufián a escala estatal, el quedar en nada, se extrapola al archipiélago. Y se extiende la apatía porque se observan los partidos como empresas. Se prioriza el acta de fulano, mengano y zutano a lo colectivo, al interés del pueblo. Nada de ideología, la que sea, y viva el qué hay de lo mío... Mayo se acerca y las inercias acomodaticias ganan terreno. Otra cosa es que sobrevivan políticamente.








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