
Réplica al artículo titulado “ A mí la Legión” escrito por D, Cristóbal Peñate
El título de este escrito hace alusión a la obra pictórica del inmortal Francisco de Goya, actualmente expuesta en el Museo Nacional del Prado. Está enmarcada en la serie denominada “Pinturas Negras”, realizadas por este insigne autor, que transmite una visión profundamente pesimista y desencantada de esa España cainita y oscura. Pues bien, dos siglos después de lo que Francisco de Goya pretendió transmitir, toma forma y se hace realidad una vez leído ese texto que rezuma odio, sectarismo e incomprensión titulado “¡A mí la Legión!”, firmado por D. Cristóbal D. Peñate y publicado en el medio digital Telde Actualidad el pasado 06 de septiembre de 2026.
Como grancanario que actualmente reside en Ceuta y testigo directo de las vicisitudes de lo que aquí ocurre desde el nefasto 31 de julio, me veo en la obligación moral de contestar a lo que usted, absolutamente huérfano de información, vierte sin ningún tipo de respeto hacia lo sufrido por la población ceutí. Esta, desesperada por el más absoluto abandono institucional por parte del Gobierno de la Nación, tiene que sufrir además los insultos de personas como usted que, desde la comodidad de la lejanía, se limitan a simplificar la gravedad de lo que aquí ocurre con un “ellos y nosotros”, en un artículo en el que se pueden apreciar términos como “derechona española”, “mequetrefes estúpidos” o “descerebrados”, llevando su argumentación a una reductio ad absurdum y en el que —de manera sorpresiva, o no— es imposible atisbar una sola mención de solidaridad al sufrimiento del pueblo ceutí.
Veo por tanto que desconoce absolutamente la compleja y rica realidad sociocultural de esta bellísima y hospitalaria ciudad, limitándose a descalificar a todos y cada uno de los participantes que, en un gesto de dignidad y valentía, han arropado en todo el país con su asistencia a dichas manifestaciones a este maltratado, abandonado y humillado pueblo.
He podido comprobar también que es usted originario de la Villa Mariana de Teror, una bella localidad que ocupa un lugar especial en el corazón de todo grancanario. Pensar en ella es evocar sus rumorosas fuentes que acompañan el arrullo de las palomas mientras sus vecinos pasean por sus empedradas calles a la sombra de los balcones de tea; niños que corretean alegres y pinos centenarios que montan guardia a las puertas de la Basílica de Nuestra Señora del Pino, que estos días de septiembre, como cada año, recibe la visita de miles de grancanarios que quieren arropar a la Patrona de Gran Canaria en alegre y festiva romería.
¡Qué envidia! A diferencia de su realidad, Sr. Peñate, el pueblo de Ceuta, tras sufrir la invasión de más de 80.000 personas orquestada por el Reino de Marruecos, no pudo disfrutar de sus fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de África por motivos de seguridad. Las fuentes se encuentran apagadas y vacías para que no puedan ser usadas como baños públicos; los vecinos, aterrorizados y abandonados a su suerte, no pueden disfrutar de sus paseos de antaño ni escuchan el arrullo de las palomas porque hasta la fauna está sufriendo las graves consecuencias de esta crisis. Los niños ya no corretean alegrando sus calles y están viviendo un segundo confinamiento en seis años con todo lo que ello conlleva, siendo testigos de cómo todas y cada una de las celebraciones o actividades culturales se han ido suspendiendo paulatinamente (no quiero ni imaginar cómo será la Navidad).
Asimismo, el pueblo ceutí también ve cada día cómo asentamientos ilegales improvisados crecen en sus playas y montes, donde se acumulan toneladas de residuos y se va organizando una ciudad paralela al margen de la ley en la que reina la anarquía, como si de una distopía futurista se tratara. Y todo ello al pie de unos carteles que recuerdan las ordenanzas locales por las que se prohíbe la acampada y el estacionamiento de autocaravanas, trágica evidencia de la impotencia y la inacción de unas autoridades superadas. A todo lo anterior hay que añadir problemas de índole sanitario, en un hospital colapsado, y de abastecimiento, en unos supermercados custodiados por patrullas del Ejército que velan por que no se produzcan pillajes.
Por cierto, y con esto finalizo: el título que rotula su artículo es parte de uno de los 12 espíritus que componen el Credo Legionario, concretamente el espíritu de UNIÓN y SOCORRO, que reza así: “A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio”. Comprendo que usted, huérfano de todo conocimiento ajeno al sectarismo que profesa, sea hostil a tan elevado código de conducta. Pero le recuerdo que hombres y mujeres pertenecientes a la Legión, junto a sus hermanos de otras Armas, se encuentran desplegados en la Ciudad Autónoma, en cada esquina, en los supermercados, en patrullas móviles, con jornadas extenuantes y expuestos a ser agredidos —como de hecho está ocurriendo continuamente—.A cambio, para la atribuladas gentes de Ceuta, son un faro de esperanza, de seguridad y de apoyo para una ciudadanía que ve en esos hombres y mujeres la única dignidad que le queda frente a un Estado que los ha abandonado a su suerte y que hacen una vez más honor a su Credo reflejado en el espíritu de SUFRIMIENTO Y DUREZA: “No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño; hará todos los trabajos, cavará, arrastrará cañones, carros; estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden”.
Jose Antonio Acosta Arteaga es abogado colegiado del Ilustre Colegio de Abogados de Ceuta



























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