El sacerdote teldense Jorge Luis Martín de la Coba abrió la noche de este viernes las fiestas del Santo Cristo de Telde con un pregón profundamente personal, religioso y cargado de referencias a la identidad de su ciudad natal. Durante algo más de 35 minutos, el rector de la Basílica de Nuestra Señora del Pino presentó su intervención como una carta de amor a Telde y a la imagen ante la que aprendió a rezar desde la infancia. TELDEACTUALIDAD, que ofreció en directo el pregón, avanza galería de imágenes del acto.
“Telde está llamada a ser un pueblo con alma, una tierra con raíces y una puerta abierta al mundo”, proclamó el pregonero en uno de los pasajes más significativos de una intervención en la que unió memoria familiar, historia, hospitalidad y fe.
El templo matriz de San Juan Bautista se llenó de familiares, amigos y numerosos feligreses. Entre los asistentes se encontraban el alcalde de Telde, Juan Antonio Peña, y miembros de las corporaciones municipales de Telde y Teror.
Antonio Juan López abrió el acto
El acto fue conducido por el párroco titular de la Basílica de San Juan Bautista, Antonio Juan López González, quien situó el pregón dentro del lema elegido para las fiestas de 2026: «Sé de quién me he fiado».
El sacerdote recordó que estas palabras de san Pablo nacen de una fe “probada, madura y confiada” y expresó su convencimiento de que el pregonero invitaría a volver la mirada hacia el Santo Cristo como signo del amor de Dios ante el sufrimiento humano.
Antonio Juan López destacó también la estrecha relación de Martín de la Coba con la Basílica y con la venerada imagen, ante la que, según señaló, se había sentado a rezar en numerosas ocasiones a lo largo de su vida.
Francisco González presentó al pregonero
La presentación de Jorge Luis Martín de la Coba correspondió a Francisco González, quien fuera párroco de San Juan Bautista y custodio del Santo Cristo de Telde.
González desgranó una reseña biográfica y sacerdotal del pregonero, nacido en Telde el 1 de noviembre de 1972. Antes de ingresar en el seminario, Martín de la Coba cursó Magisterio en la especialidad de Lengua Extranjera en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Fue ordenado sacerdote el 15 de julio de 2006 y posteriormente obtuvo la licenciatura y el doctorado en Derecho Canónico, especializándose en jurisprudencia matrimonial en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
Después de ejercer su ministerio en diferentes destinos pastorales, en 2017 fue nombrado vicario episcopal de la Zona Norte y párroco y rector de la Basílica de Nuestra Señora del Pino de Teror.
En la actualidad también ocupa los cargos de secretario-canciller de la Diócesis de Canarias, vicario episcopal para la Economía y el Patrimonio y canónigo de la Catedral de Canarias.
Francisco González destacó tanto su preparación como su entrega sacerdotal y resumió la relación que los une recurriendo a una expresión popular: “Quien tiene un buen amigo tiene un tesoro”.
“Hoy estoy aquí como uno de ustedes”
Martín de la Coba comenzó su pregón pidiendo permiso al Santo Cristo, a la ciudad y a los presentes para adentrarse en una devoción formada por siglos de historias personales y familiares.
“Hoy no vengo como quien llega de fuera. Hoy estoy aquí como uno más, porque soy uno de ustedes”, expresó el sacerdote antes de reivindicar unas tradiciones que, a su juicio, no se transmiten únicamente como una herencia formal.
“Las tradiciones no se heredan solamente; se viven, se sienten, se llevan dentro y algunas se llevan para siempre”, manifestó.
El pregonero extendió simbólicamente sus palabras a quienes no pudieron encontrarse en el templo: enfermos hospitalizados, personas mayores en residencias, religiosas en sus claustros, familias que encienden una vela en sus casas y quienes afrontan la soledad o recuerdan a un ser querido fallecido.
Hablar del Cristo es hablar de la vida
Uno de los grandes ejes de la intervención fue la vinculación del Santo Cristo con las experiencias íntimas de generaciones de teldenses.
“Hablar del Santo Cristo no es solamente hablar de una imagen. Hablar del Santo Cristo es hablar de nuestras vidas”, afirmó.
Martín de la Coba evocó las promesas cumplidas y aquellas que todavía esperan respuesta; las lágrimas y alegrías; las oraciones pronunciadas en voz alta y las que únicamente han sido escuchadas por Dios.
También recordó a quienes ya no están físicamente, pero continúan presentes cada vez que sus familiares levantan la mirada hacia el altar mayor.
Para el sacerdote, la imagen representa la memoria espiritual, cultural y sentimental de una ciudad que ha aprendido, generación tras generación, a contemplarla, rezarle y confiar en ella.
Una carta de amor sobre el altar
El pregonero confesó que, cuando se anunció su designación el pasado mes de junio, se preguntó qué podía añadir después de tantos historiadores, artistas, poetas, oradores, predicadores y teólogos que habían hablado sobre el Santo Cristo.
Martín de la Coba aseguró que finalmente comprendió que no debía acudir a la Basílica para explicar quién es el Cristo, sino para contar quién ha sido para él a lo largo de su vida.
“Dejo estas palabras como quien deja una carta sobre el altar: una carta de amor al Santo Cristo, a esta ciudad y a todo lo que este lugar ha significado para mí”, expresó.
En ese recorrido por su memoria tuvo un recuerdo especial para Juan Santana, el sacristán que durante tantos años estuvo al servicio de la Basílica y cuidó con entrega y sencillez la imagen del Santo Cristo.
El pregonero afirmó que su trabajo y su cariño forman parte de la memoria de la comunidad parroquial y mostró su gratitud por una vida dedicada al templo.
La fe aprendida de sus padres
Martín de la Coba recurrió a una narración simbólica para explicar cómo buscó inspiración entre los santos protectores y las devociones de los diferentes barrios de Telde.
En su relato aparecieron San Juan Bautista, San Pedro Mártir, San Francisco de Asís, San Ignacio de Loyola, San Isidro Labrador, San Antonio de Padua, San José, San Juan Bosco, San Gregorio Taumaturgo, Santiago Apóstol, el Santo Cura de Ars, San Pedro, San Roque, Santa Marta y Santa Rita.
La respuesta que encontró fue que no necesitaba palabras extraordinarias, sino mirar el rostro del Señor con los ojos de su infancia y con la fe recibida de su padre, su madre y sus antepasados.
“Dile a Gran Canaria que Telde tiene el rostro del Cristo al que tu padre y tu madre rezaron”, relató el pregonero en otro de los pasajes más emotivos de su discurso.
Telde, una ciudad con memoria
El sacerdote dedicó una parte extensa del pregón a recorrer la identidad histórica de Telde, una ciudad construida durante más de seis siglos por hombres y mujeres que nacieron bajo su cielo, trabajaron su tierra, caminaron por sus senderos, amaron, sufrieron, soñaron y partieron.
Martín de la Coba sostuvo que la grandeza del municipio reside en su patrimonio, su paisaje y su historia, pero principalmente en sus habitantes: una población sencilla, trabajadora y solidaria, capaz de convertir una bienvenida en un abrazo.
Dentro de esa memoria colectiva situó al Santo Cristo como una presencia que ha acompañado nacimientos, despedidas, reencuentros, alegrías, enfermedades, ausencias y momentos de dolor.
También evocó el himno dedicado a la imagen, que la presenta como “tesoro y prenda mejor” y pide que infunda entre sus hijos la fe y el amor.
Una puerta de llegada y de partida
El pregonero recuperó la expresión «Telde, puerta de Gran Canaria», acuñada por el periodista Francisco Alonso Jiménez, para reflexionar sobre el carácter abierto del municipio.
Una puerta, explicó, no sirve únicamente para entrar, sino también para salir. Telde ha sido durante siglos ambas cosas: lugar de llegada, despedida, encuentro y partida.
Martín de la Coba recordó el papel del mar en la historia de la ciudad, desde la llegada de los frailes mallorquines y la creación de la primera sede episcopal hasta la arribada del Santo Cristo desde las Indias, evocada por la tradición y el himno de la imagen.
El sacerdote señaló que por esa misma puerta continúan llegando personas de diferentes razas, lenguas, religiones, culturas y nacionalidades que buscan una vida y un futuro.
Defendió que quien llega a Telde debe encontrar una casa abierta, una conversación sincera, una sonrisa amiga y un pueblo capaz de comprender que acoger al otro también enriquece a la comunidad.
“Que nunca perdamos esa esencia; que sigamos siendo una ciudad abierta, generosa y hospitalaria, capaz de hacer honor a sus raíces y mirar al futuro con esperanza”, pidió.
El recuerdo de la visita papal
El pregonero incorporó también a su recorrido la visita del papa León XIV a la Diócesis de Canarias y su paso por el municipio.
Martín de la Coba presentó aquel acontecimiento como un nuevo episodio del carácter acogedor de Telde y de su condición histórica de puente entre pueblos, culturas y continentes.
Frente al Santo Cristo, añadió, el pontífice no encontró solamente una imagen venerada, sino “el alma profunda de un pueblo” que desde hace siglos busca en el Crucificado consuelo, esperanza y fortaleza.
Un Cristo que baja para encontrarse con todos
La tradicional Bajada del Santo Cristo ocupó otro de los pasajes centrales del pregón. Martín de la Coba describió el momento en el que la imagen abandona su hornacina y se acerca lentamente a los fieles como una experiencia que desborda las palabras.
“Cuando baja el Santo Cristo no baja solamente una imagen”, proclamó. Para el sacerdote, el gesto representa a un Dios que deja el altar, se pone a caminar y sale al encuentro de quienes no consiguen encontrar el camino.
El pregonero señaló que el Cristo baja para encontrarse con quienes llegan llenos de fe, pero también con quienes tienen dudas, necesitan una respuesta o ni siquiera saben exactamente qué están buscando.
“Quizás no hace falta saber rezar para mirarte; quizás mirarte ya es una oración”, manifestó.
El Cristo en los rostros cotidianos
Martín de la Coba trasladó después la presencia del Santo Cristo a escenas cotidianas de la ciudad. Lo situó en el hombre que pide una limosna a la puerta del templo, en la mujer mayor que arrastra con esfuerzo el carro de la compra y en el joven que entra en la Basílica con tatuajes, piercings, mochila y una vida todavía por estrenar.
También lo reconoció en el abuelo que regresa cada día al templo como quien vuelve a una antigua tertulia llena de recuerdos y en la madre que contempla la imagen con los ojos llenos de lágrimas.
Con estas imágenes, el pregonero presentó una devoción abierta y cercana, capaz de escuchar tanto las oraciones expresadas con palabras como las confesiones realizadas mediante una mirada, una lágrima o una mano que toca el trono.
A su juicio, cuando el Santo Cristo sale de la Basílica cada 14 de septiembre no tiene lugar solamente una procesión. Se produce una manifestación de fe visible en los rostros de quienes lo esperan, en las manos de quienes lo buscan y en el corazón de quienes sienten que el mundo se detiene por un instante.
La Bajada, siguiente gran cita
Con el pregón de Jorge Luis Martín de la Coba quedaron oficialmente abiertas las fiestas religiosas del Santo Cristo de Telde 2026, que se desarrollan bajo el lema «Sé de quién me he fiado».
El siguiente gran momento llegará este sábado 12 de septiembre. A las 19.00 horas se celebrará una eucaristía presidida por José María Jiménez Alonso, prior del Monasterio de la Santísima Trinidad de los Benedictinos de Santa Brígida.
Al finalizar se procederá a la tradicional Bajada del Santo Cristo desde su hornacina del altar mayor. La imagen permanecerá más cerca de los fieles durante el novenario y los actos centrales, cuya jornada principal se celebrará el lunes 14 de septiembre con la solemne función religiosa y la procesión por las calles del casco histórico.















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