
Cuando cayó la noche, La Garita dejó por unas horas el sonido del mar en segundo plano y subió el volumen de las guitarras. La plaza pública del barrio costero se transformó este lunes en un gran escenario al aire libre para acoger una nueva edición del Garita’s Rock, una de las propuestas musicales con mayor personalidad de sus fiestas patronales.
El festival congregó a un numeroso público desde el atardecer. Jóvenes, adultos, familias y seguidores veteranos del género ocuparon la plaza para asistir a una velada protagonizada por To-K2, Gravity, The Zeronaut, Bífidos, Guadaña y Malsanto.
El encuentro volvió a reunir diferentes maneras de entender el rock y los sonidos más contundentes. Guitarras eléctricas, bajos, baterías y potentes equipos de amplificación marcaron una noche en la que la música en directo fue la gran protagonista.
Cinco grupos sobre el escenario
La programación estuvo integrada por cinco formaciones de distinta procedencia y trayectoria. To-K2 aportó al cartel su experiencia dentro de la escena grancanaria y su estrecha vinculación con el festival.
La dimensión internacional llegó con Gravity, formación polaca que llevó hasta La Garita su propuesta rockera. Su actuación constituyó uno de los principales atractivos de esta novena edición y confirmó la voluntad del encuentro de ampliar sus fronteras.
El cartel se completó con The Zeronaut, Bífidos, Guadaña y Malsanto, que contribuyeron a construir una programación variada dentro del rock, el metal y los sonidos alternativos.
Cada grupo dispuso de su espacio para presentar su repertorio ante una audiencia que permaneció concentrada frente al escenario durante la sucesión de actuaciones.
Una plaza llena desde el atardecer
Las imágenes de la noche muestran la importante respuesta del público. La plaza apareció ampliamente ocupada por asistentes de diferentes edades, muchos de ellos ataviados con camisetas negras y símbolos vinculados a grupos y estilos musicales.
Sobre el escenario, la iluminación azul y ámbar, el humo, los amplificadores y los instrumentos crearon la atmósfera propia de un festival de rock. Junto al recinto musical ondeó también la bandera canaria, convertida en uno de los elementos visibles de las fiestas desde su izado durante el acto inaugural.
Los asistentes siguieron las actuaciones de pie, acompañando los temas con aplausos y gestos de complicidad. La cercanía entre músicos y público reforzó el carácter abierto y popular de una cita celebrada en pleno corazón del barrio.
La entrada gratuita favoreció además la presencia tanto de aficionados habituales como de vecinos que se acercaron atraídos por el ambiente generado en la plaza.
Rock para varias generaciones
Uno de los aspectos más destacados de la velada fue la diversidad de edades entre el público. El festival reunió a seguidores con décadas de experiencia en conciertos y a jóvenes que encontraron en Garita’s Rock un espacio para acercarse a distintas propuestas musicales.
Esa convivencia generacional volvió a demostrar que el rock mantiene su capacidad para reunir a públicos diferentes alrededor de la interpretación en directo.
La plaza se convirtió así en un punto de encuentro no solo para los residentes de La Garita, sino también para aficionados desplazados desde otros barrios de Telde y distintos municipios de Gran Canaria.
Nueve años de trayectoria
Garita’s Rock alcanzó este año su novena edición, consolidándose como una de las citas culturales surgidas desde los propios barrios de Telde.
El festival está impulsado por el vecino y músico Tony González, quien ha trabajado durante casi una década para mantener una programación estable y vinculada a la música en directo.
La organización corrió a cargo de TG Eventos, con la colaboración del Ayuntamiento de Telde y el respaldo de empresas, colectivos y personas implicadas en las celebraciones.
El crecimiento experimentado durante estos años ha permitido que el encuentro amplíe su alcance y combine la participación de bandas canarias con formaciones procedentes de otros territorios.
La música marca el inicio de las fiestas
El Garita’s Rock tomó el relevo de un intenso comienzo de las fiestas patronales de La Garita en honor del Sagrado Corazón de Jesús.
Las celebraciones comenzaron el viernes con el izado de la bandera canaria, el pregón de Marta Cristina Marcuso Díaz y las primeras actuaciones musicales y folclóricas.
El sábado, el Gariteque convirtió la plaza en una multitudinaria pista de baile dedicada a los grandes éxitos de distintas décadas. Este lunes, el mismo espacio cambió por completo de registro para recibir la fuerza de las guitarras y las baterías.
Las fiestas están organizadas por la Asociación Vecinal Patronato La Sal de Fiestas, Cultura, Deporte y Recreo de la Playa de La Garita, con la colaboración municipal y el apoyo del tejido vecinal.
El programa continuará durante los próximos días con propuestas tradicionales, culturales, infantiles, deportivas, solidarias y religiosas, prolongando las celebraciones hasta el domingo 20 de septiembre.
La novena edición de Garita’s Rock dejó una de las imágenes más potentes de este inicio festivo: una plaza abarrotada, cinco bandas sobre el escenario y varias generaciones compartiendo una misma pasión por la música en directo.






























Vicente | Jueves, 10 de Septiembre de 2026 a las 13:00:28 horas
Con todo respeto, creo que estamos mezclando cuestiones que no tienen por qué estar relacionadas. Una bandera, por sí sola, no convierte a una plaza en un escenario de amenaza ni justifica hablar de Marruecos, del islam o de posibles peligros para nuestra seguridad.
Si la bandera que ondea en la plaza no cumple con la normativa, que se revise y se retire si corresponde. Eso es lo que deben hacer las instituciones, con independencia de nuestras preferencias políticas. Pero si cumple con la legalidad, debemos aceptar que en una sociedad democrática existen distintas sensibilidades y opiniones, aunque no las compartamos.
Lo que no parece razonable es utilizar un símbolo para sembrar miedo o presentar como una amenaza a quienes piensan de manera diferente. Podemos defender nuestras ideas con firmeza sin faltar al respeto ni generar enfrentamientos innecesarios.
Al alcalde se le puede exigir que cumpla la ley, por supuesto. Pero a todos nos corresponde también actuar con responsabilidad y no convertir cualquier diferencia política en un motivo de confrontación.
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