Tino Déniz, entrenador de UD Telde, en una imagen de archivo / Juan Antonio Hernández
Tino Déniz no busca demasiadas excusas después de la derrota de Unión Deportiva Telde ante Balos. El entrenador admite que el rival "estuvo mejor" y que su equipo pagó una preparación todavía incompleta. "Nos falta un mes más mínimo para poder ajustar el equipo", reconoce después de una pretemporada corta, irregular y en la que apenas pudo disponer de toda la plantilla antes de que comenzara la competición.
Déniz explica que varios jugadores estuvieron de vacaciones y que el grupo no pudo entrenarse al completo hasta tres o cuatro días antes del inicio liguero, apenas dos semanas atrás. Ahí sitúa parte de los desajustes y desequilibrios del viernes, aunque tampoco se esconde: asume los errores propios en las decisiones, el planteamiento y la preparación del encuentro.
Y concede al Balos el mérito que le corresponde. "Estuvo mejor, hizo mejor partido en líneas generales que nosotros y merecimos perder", admite. Déniz no entra a discutir demasiado si el castigo debía ser de cuatro goles, de más o de menos, pero sí encuentra un patrón preocupante: los tres primeros tantos llegaron prácticamente de la misma manera. "Es un aspecto en el que tenemos que trabajar y mejorar muchísimo".
El contraste con el 2-1 de la primera jornada no cambia demasiado su lectura. Déniz recuerda que jugar en El Hornillo o hacerlo lejos de casa no plantea el mismo partido y que tampoco se parecen entre sí Balos, Arucas, Sporting ni el propio Telde. "Puedes hacer un partido malo y ganarlo y puedes hacer un partido muy bueno y perderlo", resume mientras emplaza al equipo a buscar soluciones y seguir engranando piezas para el siguiente compromiso.
La Copa Federación también entra en la explicación de una preparación poco convencional. Déniz cuenta que los partidos entre semana alteraron las sesiones y los amistosos previstos, con un viaje a La Palma un martes por la tarde al que solo pudieron acudir los jugadores liberados de sus obligaciones laborales y otro encuentro disputado anteriormente en La Atalaya. Ese calendario, señala, obligó además a dejar sin jugar amistosos que ya estaban planificados.
"Al final te trastoca todo un poco y no haces todo lo que quieres hacer", admite. No lo utiliza, sin embargo, como argumento para detenerse demasiado en lo ocurrido. Su receta es bastante más sencilla: "Apechugar y seguir trabajando". El técnico sabe además que el equipo que tiene entre manos apenas conserva semejanzas con el de la pasada temporada, después de una renovación que no permitió mantener ni a la mitad de la plantilla.
El dinero también fija los límites. Déniz define el grupo confeccionado como "una plantilla ajustada al presupuesto" y recuerda que el margen económico del Telde es "muy modesto" para un club que pretende aspirar al ascenso. Arucas, Valkyria y Herbania aparecen entre los ejemplos que cita con mayor capacidad económica, junto con equipos lanzaroteños como Tinajo o Sporting Tías que, a su juicio, también pueden manejar presupuestos superiores.
Eso no equivale a renegar de la plantilla. Al entrenador le gusta la mezcla conseguida entre veteranos, futbolistas con experiencia y jóvenes a los que concede recorrido. Déniz cree que estos últimos pueden aportar bastante, aunque quizá no desde el primer día, y deja caer una idea que rebaja la urgencia: el actual puede ser un proyecto cuyo verdadero rendimiento necesite más tiempo que unas pocas jornadas para aparecer.
El ascenso, pese a todas esas cautelas, sigue colocado en la meta. Déniz confirma que es el objetivo del club y el que todos persiguen, pero prefiere acercarse a él mediante "microobjetivos". El primero está todavía pendiente: "Tenemos que ser un equipo, que todavía no lo somos". Después vendrán crecer, saber a qué se juega, entender por qué se modifica un planteamiento y conseguir que cada futbolista asimile la idea colectiva.
También necesitará, apunta, que lesiones y sanciones concedan una tregua y permitan disponer con regularidad de la plantilla. Déniz admite que hoy pueden estar "un poco lejos" de la realidad necesaria para instalarse entre quienes pelean por subir, pero tampoco lo convierte en una renuncia. Su intención es acortar esa distancia, construir un equipo competitivo y sumar lo suficiente para terminar discutiendo los puestos de arriba.
Y no espera precisamente una Preferente cómoda. El técnico la imagina "fastidiada y complicada" después de ver las plantillas confeccionadas y las dos primeras jornadas, aunque pide tiempo antes de repartir papeles. Calcula que serán necesarias ocho o diez fechas para que la clasificación empiece a decir algo más serio y recuerda que la categoría engaña con frecuencia: hay equipos capaces de firmar primeras vueltas extraordinarias y derrumbarse después, y otros que recorren exactamente el camino contrario.
La mirada de Déniz también baja hacia la cantera. De los juveniles que aparecieron en el primer equipo durante la pasada temporada solo continúa Sergio; Jorge Flores, otro de los jugadores que quería conservar, prefirió marcharse al Balos. A cambio, explica que han llegado muchos futbolistas de primer año procedentes de otros conjuntos y jugadores de Telde que estaban compitiendo en clubes de Las Palmas.
Esa recuperación de futbolistas del municipio deja, según calcula, "once o doce jugadores de Telde" dentro de la plantilla. Déniz también sitúa la cantera entre los objetivos pendientes y explica que el club trabaja para afianzar la base y colocar a cadetes y juveniles en categorías superiores, de modo que puedan alcanzar el primer equipo con mayores garantías. Es el camino que el Telde quiere reconstruir para volver a nutrirse desde abajo como hizo en otras etapas.











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