Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Domingo, 06 de Septiembre de 2026

Actualizada Domingo, 06 de Septiembre de 2026 a las 08:25:48 horas

Primera Plana

Seat y las clases medias

Columna de Rafael Álvarez Gil

RAFAEL ÁLVAREZ GIL Domingo, 06 de Septiembre de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Domingo, 06 de Septiembre de 2026 a las 07:27:48 horas

Volkswagen ventea que le da matarile a Seat. Alemania le mete un gol popular a España. Con Seat se evapora la memoria emocional del tardofranquismo y el desarrollismo económico. El Seat 600 hizo más por la Transición, la propició en cuanto estimuló el consumo, que células clandestinas opositoras. Si la Transición tiene algo ‘per se’ que le distingue es que es un sistema con contrapeso, incorporado de fá[Img #1069281]brica, en el propio proceso. Esto es, ostenta la mácula de sacristía de las clases medias, del cambio tranquilo del televisor que reina en el salón. A saber, el aperturismo a la democracia que desmantela la dictadura franquista al tiempo que, con sus libertades y derechos, se haga en orden y garantice la paz social.


Tener un Seat 600 era una distinción popular de haber ido a más, de subir un peldaño en la escalera sociológica de las urbes que hacía que esas familias sintiesen el ascensor social con respecto a sus progenitores que aguardaban aún en el cosmos rural e interior de los pueblos tras haber vivido el horror de la Guerra Civil y el hambre y la venganza perpetrada contra los perdedores en la posguerra. 


Pocas veces una marca contiene tanto consigo. Pero en la Europa que nace tras 1945, cuando termina la Segunda Guerra Mundial que finiquita el nazismo y el fascismo, quedando tan solo España y Portugal como átomos autoritarios que se salvan gracias a que Estados Unidos los necesita contra la Unión Soviética en la Guerra Fría que acaba de empezar, todos los países occidentales (gobernados por socialdemócratas o democratacristianos) potencian los conglomerados industriales. También las dictaduras, como la franquista. El Instituto Nacional de Industria (INI) cobijó a Seat como símbolo patrio. Y fue en la década de los años ochenta, ya en democracia, cuando el INI se desprende de la empresa que pasó a ser una filial de Volkswagen.


Seat era ínsita al franquismo sociológico. Un exponente de consumo terroso de una España que, en lo económico, despertaba; al margen de padecer aún la dictadura. La Transición que implementó una monarquía parlamentaria fue catapultada por las huestes de Seat 600 que poblaron un país que comenzaba a ver el mar en verano y a adquirir un piso en los barrios de aluvión en la periferia de las grandes ciudades. Núcleos urbanos, eso sí, sin alcantarillado, asfaltado y alumbrado público en condiciones. Y, claro está, carentes de libertad. Con frecuencia, los síntomas sociológicos preceden a los cambios políticos.

Comentar esta noticia
Comentar esta noticia
CAPTCHA

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.47

Todavía no hay comentarios

Publicidad

X
Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.