
Durante unos instantes, la bahía pareció contener la respiración. Las conversaciones se apagaron, los teléfonos móviles apuntaron hacia el horizonte y decenas de miles de miradas buscaron el mismo punto sobre el Atlántico. Quince minutos después de la medianoche, la primera detonación rompió la espera y Melenara volvió a encender su cielo en una de las noches más multitudinarias del verano en Gran Canaria.
El espectáculo pirotécnico comenzó a las 00.15 horas de este domingo, después de que la torre de control del Aeropuerto de Gran Canaria autorizara los lanzamientos. La proximidad de las instalaciones aeroportuarias obliga a coordinar el inicio de los fuegos con las operaciones aéreas.
A partir de ese momento, la pólvora iluminó durante unos veinte minutos la bahía de Melenara, ante una multitud congregada en la playa, el paseo marítimo y otros enclaves próximos del litoral teldense.
Más de 50.000 personas
Según la estimación difundida por el Ayuntamiento de Telde, la afluencia superó las 50.000 personas, una cifra que confirma el enorme poder de convocatoria de los tradicionales fuegos de las fiestas en honor del Santo Cura de Ars y la Virgen del Carmen.
Desde varias horas antes, familias, grupos de amigos y visitantes fueron ocupando los mejores puntos del arenal y sus alrededores. Melenara volvió a convertirse en un gigantesco graderío abierto hacia el océano para compartir una celebración que ya forma parte de la memoria colectiva del municipio.
Los fuegos regresaron al mar
La edición de este año tuvo como principal novedad la recuperación de las plataformas acuáticas. Los lanzamientos marítimos se combinaron con disparos aéreos realizados desde diferentes puntos para envolver visualmente la bahía y ofrecer una perspectiva especialmente atractiva al multitudinario público.
La empresa Piromart, encargada del montaje, empleó 396 kilos de material pirotécnico, 81 más que en 2025. El dispositivo había requerido más de veinte días de preparación para coordinar los puntos de lanzamiento y desplegar un espectáculo de grandes dimensiones sobre el litoral.
Las sucesivas composiciones pirotécnicas se reflejaron sobre el agua y encadenaron formas, intensidades y alturas hasta desembocar en un potente tramo final. Cada descarga despertó exclamaciones y aplausos, mientras miles de teléfonos trataban de conservar las imágenes de la noche más luminosa de Melenara.
Una multitud frente al Atlántico
La asistencia de más de 50.000 personas, de acuerdo con los datos municipales, consolida los fuegos de Melenara como una de las celebraciones estivales más concurridas de Telde y de Gran Canaria.
Los establecimientos y chiringuitos prolongaron el ambiente festivo durante una velada marcada por la convivencia. La playa, el paseo y los principales accesos permanecieron muy concurridos antes, durante y después del espectáculo.
TELDEACTUALIDAD llevó los fuegos a todo el mundo
La gran noche pudo seguirse también en directo a través de TELDEACTUALIDAD, que acercó los fuegos a quienes no pudieron desplazarse hasta Melenara y a numerosos teldenses residentes fuera de la isla.
Con la última detonación todavía resonando sobre la bahía, el humo comenzó a perderse lentamente mar adentro. En la orilla permanecieron las miradas hacia el cielo y la emoción de decenas de miles de personas que volvieron a compartir una de las noches más especiales del verano teldense.
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