
La pequeña ermita de Tufia volvió a reunir este viernes a vecinos, representantes municipales y devotos alrededor de una historia que el barrio conserva como parte de su memoria colectiva. La celebración de una eucaristía conmemoró el 50 aniversario de la llegada de la Virgen de la Milagrosa a este núcleo costero de Telde, tal y como había adelantado TELDEACTUALIDAD.
El oficio religioso comenzó a las 20.00 h y estuvo presidido por el sacerdote Juan Manuel Zamora Bravo. La misa permitió recordar cinco décadas de presencia de la imagen mariana en la ermita y renovar una devoción estrechamente vinculada a las familias del barrio.
Representación municipal
Al acto asistió la vicealcaldesa de Telde y responsable del Distrito Costa, María González Calderín, acompañada por los concejales de la Corporación municipal, Héctor Suárez y Inés Pulido.
Los representantes públicos compartieron la celebración con los residentes de Tufia en un encuentro marcado por el recogimiento, la cercanía y el valor sentimental que la imagen mantiene para varias generaciones.
La conmemoración convirtió la pequeña ermita en el centro de la vida comunitaria del núcleo y permitió evocar la singular historia de cómo la Virgen llegó hasta este rincón del litoral teldense.
Una llegada en helicóptero
Según el relato transmitido por los vecinos, la imagen de la Virgen de la Milagrosa llegó a Tufia desde El Calero hace ahora medio siglo. El traslado no se realizó por carretera ni mediante una procesión convencional, sino a bordo de un helicóptero.
La peculiar iniciativa contó con la participación de amigos de Pepito Suárez, conocido popularmente en el barrio como Pepito Mala Leche. Aquella llegada desde el aire quedó grabada en la memoria de los residentes y se convirtió con el paso de los años en una de las historias más singulares de Tufia.
Desde entonces, la imagen permanece ligada a la ermita y a la vida religiosa y social del barrio. Las familias han transmitido el recuerdo de aquella jornada a las nuevas generaciones, manteniendo vivo un episodio que combina devoción, tradición oral y memoria vecinal.
Cinco décadas de arraigo
La misa celebrada este viernes no solo recordó la llegada de la Virgen, sino también el papel de la ermita como espacio de encuentro para una comunidad pequeña y estrechamente unida.
Durante estos 50 años, la imagen de la Milagrosa ha acompañado las celebraciones religiosas y distintos momentos de la vida del núcleo costero. Su presencia se ha integrado en la identidad de Tufia, uno de los enclaves con mayor singularidad histórica y paisajística del litoral de Telde.
El aniversario permitió rendir homenaje a quienes hicieron posible aquel traslado y a las personas que, durante cinco décadas, han cuidado de la imagen y mantenido abierta la ermita.
La eucaristía presidida por Juan Manuel Zamora Bravo cerró así una conmemoración sencilla, pero especialmente significativa para un barrio que continúa conservando el recuerdo de la Virgen que, hace medio siglo, llegó literalmente desde el cielo.

















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