
Un nuevo episodio de vandalismo contra el mobiliario destinado a la recogida de basura ha dejado esta madrugada cuatro contenedores completamente calcinados en el Callejón del Castillo, a la altura del número 151. El coste estimado de los recipientes destruidos asciende a 8.000 euros.
Las llamas afectaron a dos contenedores de residuos sólidos urbanos, una unidad de 3.000 litros destinada a envases ligeros y otro recipiente para la recogida de vidrio.
El fuego redujo parte de los contenedores a una masa de plástico y metal calcinados. Los restos quedaron esparcidos por la acera y junto a la calzada, como muestran las imágenes captadas tras el incidente.
Daños junto a una edificación
La intensidad de las llamas no solo destruyó los recipientes. El incendio dejó ennegrecida parte de la fachada situada junto al punto de recogida, además de afectar aparentemente al pavimento y a varios elementos próximos.
La ubicación de los contenedores, pegados a una construcción y cerca de vehículos estacionados, incrementó el riesgo de que el fuego pudiera propagarse y ocasionar consecuencias de mayor gravedad.
Por el momento no consta que se hayan producido daños personales, aunque el ataque obliga nuevamente a retirar los restos, limpiar el entorno y reponer las unidades destruidas para recuperar la capacidad de depósito en este punto del municipio.
Otros 8.000 euros de recursos públicos
La valoración inicial sitúa en torno a 8.000 euros el coste del equipamiento calcinado. A esta cantidad habrá que añadir los recursos necesarios para retirar los restos, limpiar el pavimento y comprobar los daños ocasionados en el entorno.
El ataque supone además la pérdida simultánea de recipientes destinados a tres fracciones diferentes: residuos ordinarios, envases ligeros y vidrio. Hasta que sean sustituidos, la capacidad de recogida y separación de basura quedará considerablemente reducida en la zona.
“Otros 8.000 euros tirados a la basura”, lamentan desde el servicio, que vuelve a afrontar las consecuencias de una conducta que perjudica directamente al conjunto de la ciudadanía.
Un problema que obliga a desviar recursos
Cada contenedor incendiado debe ser retirado y sustituido con fondos públicos. También requiere la movilización de personal, maquinaria y vehículos que podrían estar destinados a otras tareas de limpieza y conservación urbana.
Estos incendios pueden liberar humo y sustancias contaminantes, afectar a inmuebles y coches cercanos y poner en peligro a residentes, peatones y servicios de emergencia. La presencia de cristales, metales y plásticos quemados añade además un riesgo para quienes transitan por el lugar.
El nuevo episodio ocurrido en el Callejón del Castillo vuelve a poner el foco sobre el coste económico y el peligro generado por los ataques contra unos recipientes imprescindibles para el funcionamiento cotidiano del servicio municipal de recogida de residuos.










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