
El huerto comunitario de Jinámar continúa creciendo y ofreciendo sus primeros frutos como espacio de convivencia, aprendizaje y cuidado colectivo del entorno.
La iniciativa, desarrollada por Adauco, reúne a vecinos y vecinas en torno a diferentes tareas agrícolas. Las personas participantes preparan la tierra, siembran, atienden los cultivos y comparten conocimientos sobre prácticas respetuosas con el medioambiente.
El proyecto pretende ir más allá de la producción de alimentos. Su finalidad es generar un lugar abierto en el que la ciudadanía pueda encontrarse, aprender y colaborar mientras contribuye a mejorar su propio barrio.
Trabajar la tierra para construir comunidad
Las jornadas de trabajo permiten que participantes con distintos conocimientos y edades colaboren en el cuidado del huerto.
Quienes cuentan con experiencia agrícola pueden transmitir sus técnicas al resto del grupo, mientras que las personas que se incorporan por primera vez tienen la oportunidad de aprender sobre los ciclos de las plantas, la preparación del suelo y el aprovechamiento responsable de los recursos.
La propuesta fomenta además el apoyo mutuo y la creación de relaciones entre residentes que comparten un objetivo común.
«En Adauco trabajan con las manos en la tierra y el corazón en el barrio», destaca la plataforma Jinámar en nuestras manos al dar a conocer los avances del huerto.
La agroecología como herramienta social
La agroecología constituye uno de los ejes centrales del proyecto. Este modelo promueve el cultivo de alimentos saludables mediante prácticas sostenibles y adaptadas al entorno.
Sin embargo, la iniciativa no se limita al aspecto medioambiental. El huerto se plantea también como una herramienta para promover hábitos saludables, combatir el aislamiento, favorecer la convivencia y reforzar el sentimiento de pertenencia a Jinámar.
Cada tarea, desde la siembra hasta la recogida, se convierte así en una oportunidad para adquirir conocimientos y participar activamente en la vida comunitaria.
«La agroecología no es solo cultivar alimentos sanos, sino también cultivar comunidad, salud y convivencia», señalan los responsables de la iniciativa.
Un proyecto del Plan Integral de Jinámar
El huerto forma parte de «Jinámar, comunidad de aprendizaje», un proyecto del Plan Integral de Jinámar-Telde desarrollado por Adauco.
La actuación se integra en el Programa de convivencia, cuidado del entorno y salud comunitaria, impulsado por el Ayuntamiento de Telde a través de la Concejalía de Vivienda y la Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de la Ciudad de Telde, Fomentas.
El proyecto está financiado por la Consejería de Bienestar Social, Igualdad, Juventud, Infancia y Familias del Gobierno de Canarias.
Esta estructura de colaboración permite combinar la intervención social, la participación vecinal y la recuperación de espacios para convertirlos en puntos de encuentro útiles para la comunidad.
Un esfuerzo colectivo que sigue dando frutos
Adauco ha agradecido la implicación de todas las personas que dedican parte de su tiempo cada semana al mantenimiento y desarrollo del huerto.
La continuidad de los trabajos ha permitido avanzar en los cultivos y consolidar el espacio como una experiencia comunitaria vinculada al cuidado del barrio.
La organización espera que el proyecto siga incorporando participantes y que sus frutos puedan medirse no solo por los alimentos obtenidos, sino también por los conocimientos compartidos y las relaciones creadas entre los vecinos.
El huerto comunitario se convierte de esta manera en una pequeña parcela desde la que sembrar participación, salud y convivencia en Jinámar.


















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