
Este 20 de agosto, la vecindad de la playa de Ojos de Garza volverá a acercarse al monolito Luces en el vacío, en la plaza del Cristo, para dejar unas flores.
Un gesto sencillo, espontáneo y nacido del respeto. Una manera de mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida aquel 20 de agosto de 2008 y de acompañar, aunque sea desde la distancia, a sus familias, respetando siempre la forma íntima en la que cada una de ellas decide vivir esta fecha.
Han pasado 18 años desde el accidente del vuelo JK5022 de Spanair, que tenía como destino el aeropuerto de Gran Canaria y que nunca llegó a él. Dieciocho años desde una tragedia que cambió para siempre la vida de muchas familias y que, de alguna manera, también dejó una huella profunda en esta parte de la costa de Telde.
Porque para la playa de Ojos de Garza el aeropuerto no es algo lejano. Está ahí, al lado, formando parte de nuestro paisaje y de nuestra vida cotidiana. Hemos crecido bajo la sombra y el ruido de los aviones que cruzan nuestros cielos, que vuelan sobre nuestras cabezas para llevar a tantas personas hacia otros lugares y para recibir a quienes llegan a Gran Canaria. Por eso aquel vuelo que debía aterrizar aquí, tan cerca de nuestras casas, nos tocó especialmente de cerca.
Ojos de Garza es también un rincón de costa con una historia muy particular. Su gente ha convivido durante años con las incertidumbres derivadas de la Ley de Costas y con las dificultades propias de un lugar que no siempre ha sentido que su realidad haya sido comprendida. Quizá por eso existe también una sensibilidad especial hacia el dolor ajeno, hacia quienes atraviesan situaciones que dejan una huella para siempre.
Durante años, esta fecha estuvo acompañada también por actos y convocatorias compartidas con representantes de las familias de las víctimas. Hoy, respetando esa voluntad de vivir el duelo desde la intimidad, el recuerdo surge de otra manera: de forma espontánea, desde la ciudadanía, desde la vecindad y desde quienes sencillamente sienten que unas flores pueden ser una forma humilde de decir que no hemos olvidado.
No pretendemos ocupar el espacio de las familias ni hacer nuestro un dolor que les pertenece. Solo queremos acompañar, desde este pequeño rincón de la costa de Telde, a quienes aquel día perdieron a alguien.
Unas flores.
Un recuerdo.
Un poco de silencio.
Este 20 de agosto, una vez más, Flores al cielo.
Un año más.
Juan Marcos Pérez Ramírez es presidente del colectivo vecinal Playgarza.









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