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Martes, 18 de Agosto de 2026

Actualizada Martes, 18 de Agosto de 2026 a las 19:09:45 horas

Colaboración

Se terminó el plazo

Reflexión de Antonio Santana Rivero

ANTONIO SANTANA RIVERO Martes, 18 de Agosto de 2026 Tiempo de lectura: Actualizada Martes, 18 de Agosto de 2026 a las 17:50:49 horas

El p.p.  30 de Junio, el Gobierno Español, dio por finalizado el plazo dado para presentar la “solicitud de regularización de estancia” a todas aquellas  personas que, cumpliendo determinados requisitos, se podían acoger a los mismos y dejaban, así, de deambular por nuestras calles y plazas sin rumbo fijo.

 

En palabras de los representantes gubernamentales, se creía que serían unos quinientos mil o poco más, la realidad ha sido otra, ha sido superada con creces y nos acercamos a más del millón y medio. Para un país que no llega a los cincuenta millones de habitantes, es más de tres por cada cien personas censadas, una barbaridad, se mire como se mire.

 

Podemos hablar de falta de humanidad, de insolidarios, de xenofobia, etc., pero, nuestro país, no está llamado a ser el defensor y asimilador, a ultranza, de cuantos males, calamidades y necesidades existen en ésta casada tierra, por el contrario, sí debemos de priorizar el bienestar y progreso de los que aquí hemos nacido, vivimos y  contribuido, con esfuerzo y trabajo, a lo que hoy tenemos.

 

Puede que, lo que más arriba describo, choque frontalmente con las personas que consideran que debe de haber fronteras abiertas, donde no haya leyes, donde todos hagan lo que mejor crean, a vivir que la vida es corta y, sobretodo, a esperar que llegue el determinado día del mes para cobrar la llamada ”paguita” que, eso sí que, es sagrado.

 

No creo en esas teorías de que, no encuentro  trabajo, existe, una demanda de mano de obra, de más de un cinco por cien, en todas las ramas laborales. La paguita, las ayudas, etc., (ésta pasada semana he comprobado, “in situ,” la asistencia masiva de personas jóvenes, a una Sacristía Parroquial del extrarradio de Las Palmas para recoger una bolsa de alimentos que luego cribaban y seleccionaban en los contenedores de la puerta, se quedaban con los que les gustaba, no con lo necesario para sobrevivir), puede que tengan algo de culpa sobre puestos de trabajo sin ocupar y de que la deuda externa sea tan bestial, mayoritariamente en bancos alemanes, amén de los desmanes de quienes deberían de velar por nuestros intereses, consiguiendo que, nuestro país, arrastre un déficit que sobrepasa al billón de €. (B). 

 

La Leyes que nos imponen los diferentes grupos políticos en el poder que, cada día aumentan el número de dirigentes, altos cargos o asesores, las decisiones inapropiadas o tomadas a la ligera, sin sopesar las posibles repercusiones que pueden conllevar, el aumento progresivo de impuestos, cánones y ayudas a otros afines, etc., opino que, nos están llevando a un estrangulamiento de protecciónes, derechos, beneficios y logros conseguidos, con  esfuerzo y trabajo de los que aquí estamos.        

 

No me vale, Estimado Lector que, Canarios, Gallegos, Andaluces, o Extremeños, entre otros, hayan emigrado a otras tierras. A finales del Siglo XIX, durante la pertinaz sequía que padecieron las Islas, hubo un éxodo de las Islas menores a  Gran Canaria y a Tenerife. Aquí, en Gran Canaria, crearon asentamientos poblacionales, como Las Majoreras/Las Puntillas,  los llegados de Fuerteventura y en Valleseco, Lanzarote, los llegados de dicha Isla y trabajaron duro, en lo que encontraron, otros, emigraron en barcos de vela al Continente Americano  y allí, también, con trabajo y esfuerzo, se integraron. No es lo mismo, mil Canarios en La Habana trabajando en lo que fuese que, cien emigrantes deambulando por las calles de nuestra Ciudad sin rumbo.

 

Hoy, nuestras propiedades, son ocupadas por quienes, desde fuera, las ocupan con la impunidad de unas Leyes que nos deberían de proteger y amparar. Nuestras costumbres y tradiciones, quedan postergadas a las tendencias que de fuera nos llegan afectando a nuestra idiosincrasia. El que llega no se integra, impone sus ideas y costumbres.

 

El defender lo nuestro, el priorizar y amparar a los que aquí hemos nacido, vivimos y contribuimos a que estas tierras progresen, creo, no es ir contra los Derechos Humanos, es defendernos a nosotros mismos, es defender a nuestras familias, es garantizar nuestro futuro, es, en definitiva que, las futuras generaciones, nuestros descendientes, tengan un país en que puedan vivir en Paz. Por Ley de Vida, prácticamente, estoy en la meta de vida pero, tengo Nietos muy pequeños, cuyo futuro, si me preocupa.

 

Antonio Santana Rivero es ciudadano de Telde.

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