
La Virgen de las Nieves volvió este sábado a lo más alto de su santuario entre oraciones, emoción y las miradas de numerosos devotos. Lomo Magullo cerró así uno de los momentos más esperados de su calendario religioso, con la tradicional subida de la venerada imagen a su camarín, donde permanecerá tras unas celebraciones marcadas nuevamente por el profundo arraigo de esta advocación en la cumbre de Telde.
El santuario de Nuestra Señora de las Nieves acogió durante la tarde la solemne ceremonia religiosa que culminó con la elevación de la imagen de la Virgen hasta su camarín.
Los actos comenzaron a las 19.00 horas con el rezo del Santo Rosario y continuaron, a partir de las 19.30 horas, con la celebración de la Eucaristía, oficiada por el sacerdote Ricardo Miranda, titular de la Parroquia de Nuestra Señora de las Nieves.
Un santuario lleno de devoción
Numerosos fieles se congregaron en el templo para participar en una celebración especialmente emotiva. Tras permanecer durante estas semanas más cerca de sus devotos con motivo de las fiestas, la imagen protagonizó el rito de regreso a su camarín.
La ceremonia se desarrolló en un ambiente de recogimiento y profunda devoción, con los asistentes siguiendo atentamente el momento en el que la Virgen fue elevada progresivamente hasta ocupar nuevamente su emplazamiento habitual en el interior del santuario.
La subida constituye uno de los actos religiosos más singulares vinculados a Nuestra Señora de las Nieves y pone fin al ciclo iniciado con su bajada, una tradición estrechamente ligada a la historia, las costumbres y el sentimiento religioso de generaciones de vecinos de Lomo Magullo y de otros puntos de Telde.
Representación municipal
Entre los asistentes a la celebración se encontraba el concejal del Ayuntamiento de Telde Juan Martel, responsable de Cultura y del Distrito Cumbre, quien acompañó a los vecinos y a la comunidad parroquial durante el acto.
Con la subida de la imagen a su camarín, Lomo Magullo cerró este sábado los actos religiosos de la festividad de Nuestra Señora de las Nieves, después de varias semanas en las que el barrio volvió a convertirse en punto de encuentro para cientos de vecinos y devotos.
La ceremonia dejó una vez más una de las estampas de mayor simbolismo de las fiestas: la Virgen regresando a su camarín mientras sus fieles la acompañaban desde el interior del santuario, poniendo el broche a una tradición que continúa transmitiéndose de generación en generación.













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