
La denuncia sobre el estado de la colonia felina de San Juan no ha terminado con la publicación de unas fotografías y el testimonio de su antigua responsable. Las duras acusaciones contra la Concejalía de Bienestar Animal del Ayuntamiento de Telde han abierto un intenso debate entre los lectores de TELDEACTUALIDAD, con numerosas críticas a la gestión municipal y a Gesplan, pero también con opiniones que evidencian la división existente alrededor de la presencia y atención de los gatos comunitarios.
La controversia surgió después de que Ana Silva, exresponsable de la colonia de San Juan, denunciara el estado del comedero y asegurara que la vigilancia y atención anunciadas por el Ayuntamiento apenas habían durado dos días. Silva afirmó haber encontrado comida deteriorada, pienso que, según su testimonio, presentaba restos de orines de roedores y unas condiciones que consideraba insalubres, hasta el punto de acudir voluntariamente para limpiar y alimentar a los animales.
La denuncia dirigía sus críticas hacia el área de Bienestar Animal, coordinada por Juan Francisco Artiles (Más por Telde), y hacia el servicio prestado por Gesplan. Tras su publicación, numerosos lectores trasladaron experiencias y opiniones que amplían el debate más allá del caso concreto de San Juan.
Gestores de colonias elevan el tono
Algunas de las reacciones más significativas en las redes sociales de TELDEACTUALIDAD proceden de personas que aseguran participar directamente en la atención de colonias felinas.
Yaiza S. G. cuestiona el funcionamiento del servicio y sostiene que los gestores soportan buena parte del esfuerzo necesario para mantener a los animales. «Esto demuestra que poco importa el bienestar animal en este Ayuntamiento, acomodado a que los gestores lo hagamos todo a cambio de nada», afirma.
Según su testimonio, quienes cuidan las colonias destinan incluso dinero de sus propios bolsillos para atender las necesidades de los gatos. La lectora agradece además a Ana Silva que haya regresado voluntariamente a atender a los animales de San Juan pese a haber dejado de responsabilizarse de la colonia.
Esperanza R.T. plantea una crítica similar y reclama que los recursos destinados a Bienestar Animal repercutan directamente en la atención a los animales. Defiende igualmente el papel de los voluntarios y el desgaste que supone para estas personas encontrarse con situaciones que consideran deficientes.
Una segunda gestora relata otro caso
Especialmente detallado es el testimonio de Yamile S. H., quien asegura estar esperando desde hace más de un mes información sobre una gata de una colonia que fue retirada para recibir asistencia veterinaria tras resultar herida.
La lectora afirma que ha solicitado conocer el diagnóstico y el tratamiento recibido por el animal, pero sostiene que todavía no dispone de esa información. También relata problemas relacionados con la presencia de perros sueltos que acuden a la zona donde alimenta a los gatos.
Cuestiona igualmente la respuesta que asegura haber recibido cuando ha comunicado la presencia de estos perros y termina sumándose públicamente a las reclamaciones para mejorar la atención de los animales en el municipio.
Se trata, en todos estos casos, de testimonios y acusaciones realizadas por los propios lectores, sin que sus afirmaciones impliquen por sí mismas que los hechos denunciados hayan sido acreditados administrativamente.
Gesplan, en el centro de numerosas críticas
Una parte importante de los comentarios dirige también sus reproches hacia Gesplan, entidad vinculada a la prestación del servicio.
Varios lectores cuestionan la atención dispensada a las colonias y reclaman conocer cómo se emplean los recursos públicos destinados a esta materia. Algunas intervenciones utilizan términos especialmente duros para censurar su actuación.
El colectivo Una mejor vida para los gatos callejeros de Telde - Gran Canaria anuncia incluso en los comentarios que mantiene una denuncia contra el Ayuntamiento y Gesplan ante el Diputado del Común de Canarias y manifiesta su intención de incorporar lo sucedido en San Juan a esa reclamación.
Esta declaración corresponde al propio colectivo y TELDEACTUALIDAD no ha comprobado en el marco de esta información el estado o contenido de ese procedimiento.
Las promesas políticas también entran en el debate
Las críticas han terminado alcanzando directamente al Gobierno municipal. Algunos participantes recuerdan los compromisos expresados al comienzo del mandato en materia de protección animal y responsabilizan políticamente tanto al área competente como al alcalde, Juan Antonio Peña.
Las expresiones utilizadas en determinados comentarios son particularmente severas y, en algunos casos, contienen descalificaciones personales. Más allá de ellas, el denominador común de buena parte de las intervenciones críticas es la petición de una mayor presencia municipal, seguimiento de las colonias y respuesta a quienes colaboran voluntariamente en su cuidado.
La controversia se produce, además, en un momento en el que Bienestar Animal ya ha sido objeto de otras reclamaciones ciudadanas. Vecinos de La Herradura denunciaron recientemente que llevaban más de un mes esperando respuesta a una comunicación remitida por los cauces oficiales acerca de otra colonia felina.
También hay voces críticas con las colonias
El debate generado por la información no es, sin embargo, unidireccional. Otros lectores ponen el acento en los problemas de convivencia, salubridad y presencia de animales en determinados espacios públicos.
Uno de los participantes menciona la existencia de gatos enfermos en el entorno del Acueducto y reclama una intervención para controlar la situación. Otro comentario pregunta expresamente por la presencia de ratas en San Juan.
También se publicaron mensajes con expresiones ofensivas contra perros y gatos que evidencian hasta qué punto la cuestión genera posiciones enfrentadas. Estas manifestaciones, por su contenido insultante, no aportan argumentos al debate sobre la gestión municipal, pero muestran la crispación que puede rodear la problemática.
Un problema que supera a San Juan
La sucesión de comentarios convierte así la denuncia inicial en un debate de mayor alcance. Lo ocurrido en el comedero de San Juan ha servido para que otras personas que atienden animales comunitarios relaten sus propias experiencias y cuestionen el modelo de gestión, la coordinación con los voluntarios, la atención veterinaria y la capacidad de respuesta de Bienestar Animal.
La cuestión que queda sobre la mesa ya no se limita, por tanto, a determinar qué ocurrió durante estos días en una colonia concreta. Las reacciones plantean interrogantes sobre cómo se están gestionando las colonias felinas de Telde, qué seguimiento realiza el Ayuntamiento, qué obligaciones corresponden al servicio contratado y hasta dónde llega una labor voluntaria que algunos gestores aseguran estar sufragando con sus propios recursos.










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